Salieron en manifestación muy nutrida obispos e incluso cardenales  para protestar al lado de miles de católicos tradicionales -curas y monjas incluidos- contra el matrimonio homosexual.  Eran unos y otros herederos, por ejemplo del  Sillabus, escrito por el Papa Pío IX en 1864, desde donde los jerarcas eclesiásticos condenaron los llamados errores racionalistas. ¿Cuál eran?

El racionalismo es una filosofía cuya base es la omnipotencia e independencia de la razón humana. ¡Cuidado por consiguiente con los libre pensadores! Los llamados errores modernistas, el liberalismo, el socialismo y - además, en la misma tabla  inquisidora-  el matrimonio civil y el divorcio eran malvados. Eran pecados.

Pues sí, recordemos que cuando el presidente del Gobierno, año 2004, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció la legalidad de los matrimonios gays, rugió la marabunta clerical y política. La tensión entre el Gobierno socialista y la jerarquía católica se multiplicó a raudales.

Durante no pocos años,  Monseñor Rouco Varela y su ayudante, el obispo Juan Antonio Martínez Camino -ambos reaccionarios sin complejos-, marcaron el paso a  la Iglesia española, salvo excepciones escasas pero por fortuna honorables. La oleada del catolicismo carca se mezcló con el Partido Popular. La COPE era y sigue siendo ultramontana. Detrás de la emisora no estaba dios alguno. Sí estaba la cúpula de un cristianismo insoportable y casposo.

[[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"30191","attributes":{"class":"media-image wp-image-279348 ","typeof":"foaf:Image","style":"","width":"640","height":"426","alt":"Fotograf\u00eda distribuida por L"}}]] Fotografía distribuida por L' Osservatore Romano que muestra a obispos durante la misa solemne que abrió la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de obispos sobre la Familia. EFE



El Vaticano del Papa Francisco está dando con velocidad la vuelta a la  tortilla. El argentino Jorge Bergoglio ha puesto en marcha una especie de Concilio Vaticano en pequeñito. Lo que no pudo lograr Juan XXIII por su edad y, sobre todo, por la oposición de la curia en buena parte farisaica, tal vez ahora  lo consiga quien dijo hace unos meses que él "nunca había sido de derechas". Se denomina en todo caso Sínodo Mundial de Obispos.

En ese cónclave parece que se ha abierto  la puerta a la legalización de parejas del mismo sexo. La familia clásica se encuentra en el centro de las miradas de los asistentes. Todos saben que Francisco es partidario de cambios muy profundos, auténticamente enormes, del catolicismo. Frases como la "realidad de las familias" induce a creer que las cosas están modificándose caiga quien caiga. Véase otra frase significativa: "Instamos a que la Iglesia acepte y valore a los gays" Y ésta de Francisco: "Hay que estar abiertos a las sorpresas de Dios".

Y es que o la Iglesia católica da un giro espectacular -lo que procura llevar a cabo este Papa- o los creyentes que todavía quedan por todo el mundo acabarán abandonando el buque.  En España la caída de católicos practicantes es una evidencia in crescendo. El nacionalcatolicismo se fue hundiendo en nuestro país tras cuarenta años de brutal dictadura militar y clerical. Y es que o Francisco hace el milagro, y se lo dejan hacer, o esta situación del catolicismo actual no tiene remedio. O  Bergoglio o nadie.