Los mensajes de Francisco a favor de que la Iglesia se abra a dar un papel más significado a las mujeres y a nuevos modelos de familia choca con las manifestaciones ultraconservadoras de los obispos españoles, que siguen cargando contra el feminismo y los homosexuales. Obispos como José Ignacio Munilla o Juan Antonio Reig Pla han apuntado a una “deconstrucción de la persona y de la familia” que roza el absurdo, pero que no desautoriza la jerarquía católica española.

Feminismo vs persona
El obispo de Alcalá de Henares, Reig Pla, escandalizó con su afirmación de que “el feminismo ideológico es un paso en el proceso de deconstrucción de la persona”.

Pla se metía en un terreno pantanoso al reprochar a las mujeres que pasaran del “feminismo sufragista” al “feminismo radical o al feminismo ginocéntrico”, más conocido, según dijo, por “sus pretensiones políticas y por sus vinculaciones con los movimientos que promueven el aborto, el ataque al matrimonio monógamo e indisoluble y a la maternidad”.

Ideología de género vs familia
Más recientemente, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, recuperaba el término “deconstrucción” para acusar a la “ideología de género” de acabar con “el matrimonio y la familia”.

“La ideología de género y las políticas que las emparan tienen en su agenda la deconstrucción del matrimonio y de la familia” y “de la misma concepción natural del hombre”, afirmó Munilla, que, en medio de las críticas que recibió, se cuidó de reproducir en Twitter comentarios críticos del Papa Francisco sobre la “ideología de género” para justificar su homilía insultante.

https://youtu.be/ckPPRcScO6U?t=6m

El obispo de San Sebastián fue, por otra parte, uno de los que criticó esta semana al asesor cultural del Papa, el sacerdote Pablo d’Ors, sólo por pedir misas que hagan más comprensibles los Sacramentos a los mortales.

El rechazo de Osoro a la misa por Zerolo
La Conferencia Episcopal Española calla ante todos estos despropósitos; también, una de sus figuras más esperanzadoras, el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, al que se ha escapado un ramalazo en la mala dirección cuando se posicionó contra la misa homenaje que el padre Ángel ofreció por Pedro Zerolo, un luchador incondicional por los desfavorecidos, aunque no a los ojos de Osoro, que sólo vió en él su condición sexual.

Las puertas abiertas de Francisco
“¿Quién soy yo para juzgarles?”, dijo Francisco nada más llegar al Vaticano sobre los homosexuales, marcando un nuevo rumbo a la Iglesia. Uno de sus últimos gestos más significativos en este sentido fue su recibimiento en la residencia papal de Santa Marta a Diego Neria, un transexual de Plasencia. Éste le preguntó a Francisco “si había lugar” para él en la casa de Dios y éste le respondió con un abrazo. En cambio, el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, intentó impedir que un transexual pudiera ser el padrino de su sobrino, como quería su familia.

Francisco también ha marcado un nuevo paso en lo que concierne a las mujeres. "Deben ser mejor considerados en la Iglesia, “su emancipación” tiene que "expresarse", ha dicho; y lo ha volcado en acciones. En marzo de 2014, designó a la socióloga Margaret Archer como presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales.

En julio de ese mismo año nombró por primera vez a una mujer, a la religiosa María Melone, rectora de una universidad pontificia, y en septiembre eligió a cinco mujeres para integrar la Comisión Teológica Internacional. En la Pontificia Comisión para la Protección de Menores ya hay la misma cantidad de hombres que de mujeres. "Las mujeres son como la cereza en un pastel, se necesitan más", ha afirmado el Papa, para disgusto de la jerarquía católica española que pretende seguir menospreciándolas.