El fallecido Juan Pablo II, en una imagen de 2003 / EFE-Archivo



La renuncia de Benedicto XVI alegando carecer del "vigor" necesario por su avanzada edad ha sorprendido y conmocionado al mundo, tanto por los remotos precedentes para encontrar un gesto igual -600 años- como porque está muy reciente el caso de su predecesor, Juan Pablo II. El anterior Papa vivió los últimos años de su labor muy enfermo y mermado, y la Santa Sede hizo de ese sufrimiento todo un mensaje evangelizador al mundo del que el entonces cardenal y actual Papa, Joseph Ratzinger, participó activamente. El entonces director de la Congregación para la Defensa de la Doctrina de la Fe era una persona muy próxima a Juan Pablo II y entonces se apuntaba que el principal ideólogo vaticano.

El mensaje vaticano con la enfermedad de Juan Pablo II
En 2003, cuando el deterioro de Juan Pablo II era evidente y progresivo, Ratzinger admitía que estaba "está muy mal" y pedía a los creyentes que recen por él. En declaraciones a la revista Bunte dijo que quizá el Papa hacía demasiados esfuerzos para su estado de salud pero que no estaba en su mano evitarlo. Más lejos fue el secretario privado de Ratzinger, monseñor Gerog Gaenswein: "El Papa ya no puede andar ni estar de pie, pero para los creyentes es un héroe. El que no se rinda pese a su enfermedad, le da aún más credibilidad".

Benedicto XVI: "ha dado dignidad y valor al sufrimiento"
Juan Pablo II murió en 2005, y su sucesor, ya bautizado en el cargo como Benedicto XVI, le elogiaba públicamente, también en su testimonio final. "Cuando ya no podía viajar, después tampoco caminar y finalmente ni siquiera hablar, su gesto y su anuncio se redujo a lo esencial: a la entrega de sí mismo hasta el final", recordaba el Papa sobre su antecesor, "Ha dado dignidad y valor al sufrimiento, testimoniando que el hombre no vale por su eficiencia, por cómo aparece, sino que vale por sí mismo, porque ha sido creado y amado por Dios", insistía.

Malestar del secretario del anterior Papa: "no se desciende de la cruz"
La renuncia de Benedicto XVI ha provocado molestar no disimulado en el que fuera secretario personal de Juan Pablo II, el cardenal de Cracovia Stanislaw Dziwisz, quien subrayó que el anterior Papa decidió quedarse en el trono papal hasta el final al entender que "no se desciende de la cruz". Dziwisz ha dejado caer que en su decisión de permanecer al frente de la Iglesia, a pesar de la enfermedad, Juan Pablo II también consultó con su estrecho colaborador Ratzinger.