Hace no mucho, en uno de los países punteros de Europa, se ponía de ejemplo a España porque, en medio de una crisis económica enorme, con un paro que afecta a más de 4,7 millones de personas, unas políticas de recortes sin precedentes y una población inmigrante que, aunque en descenso, supone un porcentaje destacado del total, no había aparecido un grupo político de ultraderecha potente. Es la diferencia con respecto a lo que ha ocurrido en países como Francia, o en los escandinavos, donde el desencanto ciudadano mezclado con el populismo propio de las formaciones de esta ideología, han situado a sus representantes en las principales instituciones.

Últimos episodios
Es verdad que en España no se ha dado un fenómeno neonazi 'legal' con tanta fuerza. Esto, no obstante, no quiere decir que de vez en cuando, esos grupos busquen protagonismo y den rienda suelta a su violencia.

Todavía está pendiente de juicio lo ocurrido en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón, con la multitudinaria pelea que se cobró la vida de un seguidor del Deportivo de La Coruña, o también reciente es el asalto a la librería Blaquerna en Madrid. A pesar de esto, precisamente en la capital, la ultraderecha cuenta con algo más de 600 fichados, cada vez menos activos y más controlados.

Investigadores especialistas en este tipo de grupúsculos han reconocido a Efe que los dos casos mencionados han tenido su efecto en el movimiento neonazi, si bien la violencia en las gradas o, en concreto, en los aledaños de los estadios, ya estaba un poco de capa caída.

El fútbol, un vivero
Es en los campos de fútbol donde más a sus anchas actúan los violentos. La muerte de Jimmy, propició una serie de cambios por la alarma social que ha sumado al control policial que ya existía, más trabajo fiscalizador por parte de los clubes, aunque estos últimos aún necesitan ser más estrictos. Pero parece que la presión policial da sus frutos, por lo menos en la labor que los neonazis llevan a cabo alrededor del deporte rey de nuestro país.

A pesar de ello, no es raro que, cada cierto tiempo, se vean manifestaciones de este tipo de grupos que, sin ser numerosas, sí que llevan a pensar en la impunidad con que muestran, por ejemplo, símbolos preconstitucionales que en muchos países de nuestro su exhibición está totalmente prohibida. Sin ir más lejos, con motivo de lo ocurrido en Cataluña, algunos nostálgicos del antiguo régimen del dictador Franco, no dudaron en reunirse de manera espontánea en la madrileña Puerta del Sol para lanzar sus proclamas.



Desde el Grupo 30 de la Brigada Provincial de Información de la Jefatura Superior de Policía, según recoge Efe, explicaron que en 2015 ya no se había registrado arresto alguno, en tanto que en 2014, antes del caso Jimmy, la cifra de detenidos de ultraderecha relacionados con el fútbol era de una quincena.

Menores introvertidos
No obstante lo anterior, las mismas fuentes muestran su preocupación por la incorporación de menores a estos grupos ligados a la animación de clubes de fútbol. Se trata de chavales de entre 14 y 16 años captados en el instituto y con un perfil que les hace más vulnerables a esa captación. Muchos, dicen, son jóvenes introvertidos con una necesidad de pertenecer a un grupo, que se sienten indefensos y que creen que formar parte de esa organización puede darles proyección, permitirles desempeñar un papel e, incluso, ser admirados o temidos.

Uno de los grupos de ideología neonazi más activos en Madrid es el llamado Hogar Social Ramiro Ledesma, que ha protagonizado diversos desalojos de edificios ocupados por sus miembros y que reivindica ayudas a los españoles más desfavorecidos frente a las que reciben los inmigrantes y refugiados. Precisamente estos protagonizaron una marcha de la que informó ELPLURAL.COM y que provocó cierta polémica debido a su autorización por parte de la Delegación del Gobierno en Madrid.



En el ministerio del Interior, la violencia de ideología neonazi preocupa menos puesto que tienen contabilizados alrededor de 45 grupos de este tipo, y aseguran a Efe que ya nada tiene que ver con la de la década de los 90, que acarreó varias muertes.

Es verdad que están más controlados y gozan de menos adeptos entre la población española, e incluso que no disponen de un brazo político potente, como puede ser el Frente Nacional en Francia. Sin embargo, el hecho de que hayan logrado respaldo suficiente para tener representantes públicos en algunas ciudades de Madrid, Valencia o Cataluña, debe hacer reflexionar acerca de la impunidad con que manifiestan sus ideas anti constitucionales, por ejemplo, cada 20 de noviembre a lo largo y ancho del país.