Coincidiendo con la visita a España del relator especial de las Naciones Unidas, Pablo de Greiff, para comprobar el grado de cumplimiento de de la verdad, justicia y reparación hacia las víctimas de la dictadura franquista, Inés García Holgado, una de las víctimas y de las primeras querellantes en Argentina por estos crímenes, se muestra reticente respecto a los avances que las instituciones internacionales puedan alentar en materia de derechos humanos dentro de territorio español.

Escepticismo
“Los organismos de derechos humanos de la Unión Europea han rechazado presentaciones preparadas por españoles contra los crímenes del franquismo por considerarlos delitos antiguos, anteriores a 1945”, recordaba indignada García Holgado. “No sé qué esperanza tenemos las víctimas con la resolución que haga el enviado de la ONU”, expresó la también abogada en relación al informe que tiene que presentarel próximo 3 de febrero el relator tras encontrarse con abogados y fiscales, asociaciones de víctimas, plataformas de derechos humanos, afectados y representantes políticos del Estado español, entre otros.

Dos tíos abuelos fusilados
Inés García Holgado es argentina, pero desde el año 2000 -cuando se decide a investigar su historia familiar- pide justicia por sus dos tíos abuelos fusilados durante el franquismo, uno alcalde en Salamanca y el otro concejal. Además, uno de sus tíos desapareció mientras era miembro de las milicias de Castilla. Cuando en 2008 el Tribunal Supremo inhabilita al juez Baltasar Garzón, el primer magistrado español que se atrevió a investigar los crímenes de lesa humanidad de las dictaduras argentina y española apelando al principio de justicia universal, García Holgado decidió recurrir a los tribunales argentinos amparándose en la misma regla de justicia internacional que permite resolver delitos contra la humanidad en cualquier lugar del mundo.

Sin opciones en España
“La mayoría de los jueces españoles son franquistas”, sentenció García Holgado después de comprobar que en España no hay opción jurídica que permita condenar a los responsables del genocidio franquista, ya que los crímenes del franquismo “todavía no son reconocidos como delitos de lesa humanidad, y éstos no prescriben”. En abril de 2010, inició junto a Darío Rivas -gallego de 92 años residente en Buenos Aires que perdió a su padre en 1936 y encontró sus restos en 2005- la primera causa abierta en el mundo para investigar los crímenes del franquismo a cargo de la jueza argentina María Servini de Cubría.

300 querellantes
La demanda penal ya cuenta con el apoyo de 300 querellantes y es la misma que ha permitido acusar de torturas durante los últimos años de la dictadura española al ex inspector Juan Antonio González Pacheco y al ex guardia civil Jesús Muñecas Aguilar, ambos en vista de ser extraditados a Argentina si así lo autoriza el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza. “Las víctimas queremos que se otorgue la extradición a los acusados porque el interés del fiscal español es juzgarlos para ayudarlos, dirá que se aplica la Ley de Amnistía y los liberará”, opinó García Holgado, quién abogó por seguir con el juicio en el país argentino y continuar con las denuncias hasta “mandar preso a alguien”. Como dato curioso e ignorado, la querellante explicó que de los otros dos imputados por delitos durante el franquismo, declarados fallecidos en el litigio, “aún no se ha presentado ninguna partida de defunción que acredite que están muertos”.

Visibilidad internacional
Pese a ello, para García Holgado el curso de la causa argentina ha permitido visualizar y condenar de forma pública e internacional los crímenes contra la humanidad perpetuados entre el 7 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977 en España. “Esta querella está logrando mucho movimiento asociativo, como el de la plataforma Ceaqua (Coordinadora estatal en Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo), y ayuda al pueblo español a tomar conciencia de la responsabilidad de Franco y de quiénes lo acompañaron”, defendió. El máximo reclamo de los querellantes, añadió, es que “se juzgue a los responsables de los delitos que permanecen vivos y se sepa los nombres de los fallecidos para retratarlos ante la historia”.

Reencuentro próximo con familiares en España
“Lo interesante de todo el proceso es que las nuevas generaciones se están incorporando a la lucha contra la impunidad”, anunció emocionada después de que un bisnieto español de su tío abuelo asesinado se pusiera en contacto con ella para indagar sobre su pasado familiar. En su próximo viaje a España se encontrará con el joven y no tardará en contagiarle su lucha por la verdad y la justicia, por acabar con la impunidad de los culpables que en casi 40 años de democracia han borrado las huellas de sus crímenes.