El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha protagonizado este sábado uno de esos gestos que, sin estar en el guión, acaban marcando un acto. Ha ocurrido al término del homenaje al pueblo gitano celebrado en la sala Barceló, en el Complejo de La Moncloa, con motivo del 600 aniversario de su llegada a España.

Tras su intervención, Sánchez se ha acercado a saludar a un grupo de jóvenes asistentes. En medio de la conversación, una de ellas ha interrumpido el momento al fijarse en un detalle muy concreto: el pin que el presidente llevaba en la solapa. “Mira su pin. Qué bonito”, ha dicho señalándolo.

Sánchez ha dejado de hablar al instante. “Sí… ¿Te gusta? Te lo doy”, ha respondido mientras se llevaba la mano a la chaqueta. Sin dudarlo, se lo ha desprendido y se lo ha entregado. En otro vídeo grabado desde un ángulo distinto se aprecia cómo la joven le da las gracias y él contesta con naturalidad: “A ti”. Ella, entre risas, ha asegurado que se lo guardará “como el ratoncito Pérez”. La escena, compartida en redes sociales, suma ya decenas de miles de visualizaciones y ha corrido como la pólvora.

Un gesto sencillo, casi doméstico, que ha contrastado con la solemnidad institucional del acto y que ha terminado convirtiéndose en la imagen más repetida de la jornada.


“Respeto, igualdad y reconocimiento”

Más allá del momento viral, el homenaje - bajo el título “Gelem, Gelem”, en honor al himno internacional del pueblo gitano - ha reunido a representantes de la cultura, la política y la sociedad civil para reivindicar la historia y la aportación de la comunidad gitana en España.

Durante su discurso, Sánchez ha subrayado que el pueblo gitano es “parte intrínseca” de la historia del país y que España “no se podría entender sin su huella”, mencionando figuras como Camarón, Lola Flores, Julio Romero de Torres o Manuel de Falla. Ha defendido que no se trata solo de una contribución artística, sino de una capacidad de resistencia frente a siglos de persecución y discriminación.

El presidente ha reconocido que los avances logrados en democracia “no son suficientes” y que “todavía queda mucho camino por recorrer”, porque “siglos de discriminación y de antigitanismo no se borran en unas décadas”. Ha advertido además de que los discursos de odio que proliferan en redes sociales tendrán “toda la fuerza del Estado de derecho” enfrente.

El pueblo gitano no pide caridad ni folclore”, ha dicho en uno de los momentos más aplaudidos de la intervención. Lo que reclama, ha añadido, es algo “mucho más sencillo, pero también mucho más auténtico”: respeto, igualdad y reconocimiento. Y se ha comprometido a trabajar para que esa aspiración sea una realidad.

Durante la ceremonia, conducida por la poeta almeriense Noelia Cortés y que ha contado con actuaciones de varios artistas flamencos como Lela Soto, María Terremoto, Israel Fernández y Diego del Morao, se han entregado varias distinciones a quienes “esa historia de lucha, de talento y de compromiso”, entre ellas la Encomienda de la Orden del Mérito Civil a Juan de Dios Ramírez Heredia y Emilio Fernández de los Santos “Caracafé”, así como la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio a Pepe Habichuela y a Lolita Flores, en reconocimiento a sus trayectorias.

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