Esperanza Aguirre no parece haber escarmentado del riesgo de aparcar indebidamente el coche. Tras su escandalosa fuga de Gran Vía, cuando huyó intempestivamente de los agentes de movilidad que pretendían sancionarla, continúa haciendo de las suyas.

El pasado 1 de marzo la presidenta del PP de Madrid aparcó su vehículo en las inmediaciones de Génova, en un espacio reservado del Palacio de Zurbano, perteneciente al ministerio de Fomento. El solitario coche no tardó en llamar la atención de un policía. Antes de que tuviera tiempo de reaccionar, el marido de la lideresa, Fernando Ramírez de Haro, se acercó corriendo para evitar la multa de rigor. Preguntado por el agente si era suyo, titubeó y dijo: "Sí, bueno, pero no lo he dejado yo". Finalmente, el policía perdonó a la honorable pareja.