La Navidad no solo separa opiniones políticas, también marca diferencias en los hogares según la papeleta que se deposita en las urnas. Así lo ha reflejado el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que ha arrancado el año analizando los ‘Sentimientos y comportamientos de los españoles ante la Navidad’ y trazando un curioso retrato de los electorados de izquierda y derecha.

El informe ha mostrado que, pese a las discrepancias ideológicas, hay tradiciones que unen a casi todos. Una de ellas es la lotería. Jugar el Sorteo de Navidad y el del Niño es una costumbre ampliamente compartida: más del 85% de los votantes del PP y del PSOE participan, seguidos de cerca por los de Vox (80%) y Sumar (76%). La ilusión del décimo, al menos en diciembre, parece transversal.

Las diferencias empiezan a notarse al mirar la decoración. El árbol de Navidad se ha impuesto claramente en todos los electorados, aunque con matices: los votantes del PP son los más fieles a esta tradición, con un 86%, mientras que en Vox, PSOE y Sumar los porcentajes oscilan entre el 72% y el 79%. El belén, en cambio, ha marcado una frontera más ideológica. Lo coloca casi siete de cada diez votantes del PP y de Vox, pero solo el 41% de los socialistas y apenas el 30% de los simpatizantes de Sumar.

También hay contrastes en el momento de repartir los regalos. Aunque la entrega en Reyes sigue siendo la opción mayoritaria en todos los partidos, es especialmente fuerte entre los votantes de PP y Vox, donde ronda la mitad del electorado. En la izquierda, la tradición se diluye algo más: cerca del 40% de los votantes del PSOE y Sumar eligen esa fecha. La Navidad como día de regalos es minoritaria en todos los casos, aunque algo más habitual entre los electores progresistas. Además, alrededor de un 30% de los votantes de todos los partidos opta por repartir regalos tanto en Navidad como en Reyes.

La relación entre Navidad y religión es uno de los aspectos donde el estudio ha detectado una brecha más clara. Para más de la mitad de los votantes del PP y casi dos tercios de los de Vox, las fiestas están estrechamente ligadas al componente religioso. En el otro extremo, solo uno de cada cuatro votantes socialistas mantiene esa conexión, un porcentaje que cae por debajo del 10% en el caso de Sumar.

Los sentimientos de la Navidad 

En cuanto a los sentimientos que despiertan estas fechas, la cercanía familiar es el elemento más valorado por casi todos los electorados. Más de la mitad de los votantes de PSOE, PP y Sumar destacan el reencuentro con los seres queridos como lo mejor de la Navidad, una percepción algo menos intensa entre los votantes de Vox. El agobio por los preparativos, las comidas y los compromisos es, sin embargo, una sensación común, aunque más acusada en Sumar y menos entre los votantes de Vox. La melancolía y la tristeza también afloran, especialmente entre los electores de izquierda y del bipartidismo, mientras que Vox es el grupo que menos las reconoce.

El consumismo navideño tampoco se escapa del análisis. Es uno de los aspectos peor valorados por todos los electorados, aunque el rechazo es especialmente fuerte entre los votantes de Sumar, donde casi la mitad lo considera lo peor de las fiestas.

Con el desmontaje de árboles y belenes y la llegada de la cuesta de enero, el estudio del CIS deja una conclusión clara: incluso en un país políticamente polarizado, la Navidad sigue siendo un espacio donde conviven tradiciones compartidas y diferencias ideológicas, demostrando que, al menos durante unas semanas, la convivencia es posible incluso entre quienes votan distinto.

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