La preocupación por la desinformación sigue ganando terreno en España. El último informe del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo revela que el 74% de los españoles duda de la veracidad de las noticias que circulan por internet, una cifra que refleja el creciente recelo ciudadano ante la expansión de los bulos y los contenidos engañosos en el ecosistema digital. El dato supone un incremento de cinco puntos respecto al año anterior y confirma una tendencia al alza que se ha consolidado durante los últimos ejercicios.

El estudio, considerado una de las radiografías más completas sobre el consumo informativo a escala internacional, concluye que la desinformación ha dejado de ser una preocupación limitada a determinados grupos especialmente sensibilizados para convertirse en una percepción ampliamente compartida por la sociedad española. Según los investigadores, el temor a no ser capaz de distinguir entre información verdadera y falsa se ha extendido a segmentos de población que hasta hace pocos años parecían menos expuestos a este fenómeno.

La investigación apunta a que el aumento de la inquietud es especialmente visible entre los hombres, las personas con menores ingresos y quienes cuentan con un nivel educativo más bajo. También crece entre los ciudadanos situados ideológicamente a la derecha, aunque la preocupación continúa siendo elevada entre votantes de izquierda y centro. Para los autores del informe, este fenómeno evidencia que la desinformación se ha convertido en un problema estructural que atraviesa fronteras políticas, sociales y generacionales.

Lejos de interpretarse como una prueba de que España sea uno de los países con mayor volumen de noticias falsas, los responsables del estudio sostienen que el dato refleja sobre todo el grado de conciencia social alcanzado por el problema. La proliferación de contenidos virales, la rapidez con la que circulan los mensajes en redes sociales y la creciente fragmentación de las audiencias han contribuido a instalar la sospecha en buena parte de la ciudadanía.

El interés por la actualidad resiste pese a la desconfianza

La creciente preocupación por los bulos convive, sin embargo, con un repunte del interés por la información. El informe señala que el 54% de los españoles se declara muy o extremadamente interesado por la actualidad, tres puntos más que en la edición anterior y el mejor dato registrado en los últimos cuatro años. Este incremento rompe parcialmente la tendencia descendente observada durante la última década y sitúa a España en una posición singular dentro de un contexto internacional marcado por el desapego hacia las noticias.

Aun así, el cansancio informativo sigue siendo una realidad. El 37% de los encuestados reconoce haber evitado las noticias en algún momento durante el último año. A escala global, el porcentaje de personas que rehúyen la actualidad alcanza ya el 42%, impulsado por factores como la sobrecarga informativa, la polarización política o la percepción de una cobertura excesiva de guerras y conflictos.

La confianza general en las noticias continúa siendo limitada. Solo un tercio de los españoles asegura confiar habitualmente en la información que consume, mientras que cerca de cuatro de cada diez afirman desconfiar de ella. Pese a ello, las cabeceras periodísticas mejoran ligeramente sus niveles de credibilidad respecto al año anterior, una evolución que los expertos vinculan al esfuerzo de muchos medios por reforzar sus mecanismos de verificación y transparencia.

Redes sociales, vídeo e inteligencia artificial

El informe también constata la transformación de los hábitos de consumo informativo. Las redes sociales se han consolidado como una de las principales puertas de entrada a las noticias para el 42% de los españoles, mientras que el vídeo continúa ganando terreno como formato dominante. Tres de cada cuatro usuarios afirman haber consumido contenidos informativos audiovisuales durante la última semana, una cifra que sigue creciendo impulsada por plataformas digitales y aplicaciones móviles.

En paralelo, la inteligencia artificial empieza a abrirse paso en el ámbito informativo. Un 8% de los españoles asegura haber utilizado chatbots de IA para acceder a noticias durante la última semana, aunque la confianza en estas herramientas sigue siendo reducida. Los investigadores detectan que muchos usuarios recurren a ellas para obtener resúmenes rápidos de la actualidad, pero mantienen reservas sobre su fiabilidad y sobre la procedencia de la información que ofrecen.

El panorama que dibuja el Instituto Reuters es el de una ciudadanía cada vez más conectada, pero también más desconfiada. La facilidad para acceder a información nunca había sido tan grande, pero tampoco había existido una percepción tan extendida de vulnerabilidad frente a los contenidos falsos o manipulados. En ese contexto, la lucha contra la desinformación y la recuperación de la confianza aparecen como dos de los principales desafíos para el periodismo y para la salud democrática de los próximos años.

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