España afrontará el próximo 12 de agosto una jornada meteorológicamente estable que favorecerá, en términos generales, la observación del eclipse solar total. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha publicado este viernes una predicción especial en la que anticipa un predominio de cielos poco nubosos o despejados en la mayor parte del territorio, aunque advierte de que la evolución de la nubosidad en algunas zonas podría dificultar parcialmente la visibilidad del fenómeno.

La previsión coincide, además, con un episodio de calor intenso que dejará temperaturas muy elevadas en amplias zonas del país y un índice de peligro de incendios forestales situado en niveles muy altos o extremos en buena parte de la Península.

Según la predicción de la AEMET, el tiempo será mayoritariamente estable durante la jornada del eclipse, con cielos despejados en gran parte de España. No obstante, se esperan intervalos nubosos en el litoral gallego, el área cantábrica y algunos puntos del mar de Alborán.

A partir de la tarde podrían desarrollarse nubes de evolución en áreas montañosas del norte peninsular, Andalucía oriental y, especialmente, en el tercio este, circunstancia que podría reducir la visibilidad del eclipse en esas zonas.

El organismo tampoco descarta la aparición de algún chubasco o tormenta aislada en áreas de montaña del este peninsular, con mayor probabilidad en los Pirineos y los Sistemas Béticos orientales, si bien el resto del país permanecerá, en principio, sin precipitaciones.

La previsión específica elaborada por la AEMET señala que, en torno a las 20.00 horas, momento próximo al desarrollo del eclipse, podrían persistir nubes bajas en Galicia y el Cantábrico, además de nubosidad de evolución en el este peninsular y algunos intervalos nubosos en el litoral mediterráneo andaluz.

En Canarias predominarán los cielos despejados, aunque las vertientes norte de las islas montañosas mantendrán intervalos nubosos asociados al régimen habitual de los alisios.

Calor generalizado y alerta por riesgo de incendios

El eclipse coincidirá también con un ambiente plenamente veraniego. La AEMET prevé un ascenso generalizado de las temperaturas máximas en buena parte del país, salvo ligeros descensos en el norte de Galicia, el Cantábrico y el entorno del Estrecho.

Las temperaturas oscilarán entre 25 y 30 grados en Galicia y las comunidades cantábricas; entre 34 y 38 grados en Castilla y León; y entre 36 y 40 grados en la mayor parte del resto de la Península. En el valle del Guadalquivir los termómetros podrán superar nuevamente los 40 grados, registros que también podrían alcanzarse de forma puntual en otras depresiones del suroeste y del nordeste peninsular.

Más allá de las condiciones para observar el eclipse, la principal preocupación de la AEMET se centra en el elevado riesgo de incendios forestales. La previsión sitúa el Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF) en niveles muy altos o extremos en la mayor parte de la Península durante el 12 de agosto, una situación que previsiblemente se prolongará durante el resto de la semana. Solo algunas zonas de Galicia, el Cantábrico, Murcia y Andalucía presentarán un riesgo moderado, mientras que en Canarias también se espera, en líneas generales, un nivel moderado.

Ante este escenario, el portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, ha hecho un llamamiento a la prudencia y ha pedido extremar las precauciones para evitar cualquier actuación que pueda originar un incendio forestal, especialmente durante una jornada en la que miles de personas podrían desplazarse a espacios naturales para seguir el eclipse solar.

Cómo observar el eclipse de forma segura

La excepcionalidad del eclipse del próximo 12 de agosto ha llevado también a los especialistas a insistir en la importancia de proteger adecuadamente la vista durante toda la observación. Los expertos recuerdan que la única forma segura de contemplar el fenómeno es mediante gafas de observación solar homologadas, que cumplan la normativa internacional ISO 12312-2:2015 y dispongan del marcado CE, distintivos que certifican que el producto cumple los requisitos de seguridad exigidos para este tipo de eventos.

Antes de utilizarlas, recomiendan comprobar que los filtros no presentan arañazos, perforaciones, dobleces o cualquier otro desperfecto que pueda permitir el paso de la radiación solar. Asimismo, el etiquetado debe identificar claramente al fabricante, incluir las instrucciones de uso y conservación y, cuando corresponda, indicar la fecha de caducidad del producto.

Los especialistas desaconsejan de forma tajante recurrir a métodos caseros para observar el eclipse. Radiografías, discos compactos, películas fotográficas veladas o gafas de sol convencionales no ofrecen una protección suficiente frente a la radiación solar y pueden provocar lesiones irreversibles en la retina. Del mismo modo, advierten de que nunca debe observarse el Sol con prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas si estos no incorporan filtros solares específicamente diseñados para ello, ya que, además de poner en riesgo la visión, podrían dañarse los propios equipos ópticos.

Observaciones breves y máxima precaución

Las gafas homologadas deberán permanecer colocadas durante todas las fases parciales del eclipse. Los expertos aconsejan ponérselas y retirárselas mirando hacia el suelo o evitando dirigir la vista al Sol mientras se ajustan, reduciendo así el riesgo de una exposición accidental a la radiación.

Aunque estos filtros permiten observar el eclipse con seguridad, los oftalmólogos recomiendan no mantener la mirada fija durante largos periodos. Lo más aconsejable es realizar observaciones breves, de unos dos o tres minutos como máximo, alternándolas con descansos para evitar la fatiga visual, especialmente teniendo en cuenta que el fenómeno se prolongará durante cerca de dos horas entre su inicio y su final.

Respecto a la fase de totalidad, algunos especialistas consideran que puede contemplarse sin protección únicamente cuando el disco solar queda completamente oculto por la Luna. Sin embargo, otros prefieren mantener una recomendación más prudente debido a la corta duración de ese instante —apenas algo más de un minuto— y al riesgo de que la luz solar reaparezca antes de que el observador vuelva a colocarse las gafas. Por ello, la recomendación general es no retirarlas salvo que se tenga la certeza absoluta de que la totalidad ha comenzado.

Los expertos subrayan que todas las personas deben extremar las precauciones, aunque recuerdan que existen colectivos especialmente vulnerables a los daños provocados por la radiación solar. Entre ellos figuran los niños y las personas mayores, cuyas retinas presentan una mayor sensibilidad, así como quienes padecen enfermedades oculares, como determinadas patologías de la retina o cataratas avanzadas.

También aconsejan una vigilancia especial en pacientes que reciben tratamientos fotosensibilizantes o medicamentos que provocan la dilatación de la pupila, ya que estas circunstancias incrementan la sensibilidad ocular y elevan el riesgo de sufrir lesiones durante la observación del eclipse. Una vez finalizado el fenómeno, las gafas homologadas pueden conservarse y reutilizarse en futuros eclipses, siempre que permanezcan en perfecto estado.

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