Europa afronta un escenario cada vez más complejo en materia de salud pública y seguridad. Mientras el consumo de drogas ilegales continúa aumentando y el mercado ilícito del tabaco gana peso dentro de la Unión Europea, las instituciones comunitarias avanzan en la revisión de la Directiva de Productos del Tabaco, una reforma que endurecerá las normas sobre distintos productos con nicotina, entre ellos los vapeadores, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina.

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha rechazado la propuesta de reforma de la fiscalidad del tabaco impulsada por la Comisión Europea, evidenciando la falta de consenso existente incluso dentro de la propia Eurocámara sobre el futuro de esta normativa. El resultado obliga ahora a continuar el debate y reabre la discusión sobre la estrategia regulatoria de la Unión Europea en un contexto marcado por el crecimiento del consumo de drogas ilegales y de los mercados ilícitos.

Uno de cada diez europeos consume drogas ilegales

El último European Drug Report 2026 refleja una tendencia que preocupa a las autoridades europeas. Cerca de uno de cada diez europeos consume drogas ilegales cada año, con el cannabis como la sustancia más utilizada, aunque el mayor crecimiento se está produciendo en la cocaína, los estimulantes y las nuevas drogas sintéticas.

El informe constata que la disponibilidad de drogas sigue aumentando en prácticamente todos los Estados miembros. La producción mundial de cocaína alcanza máximos históricos, el consumo de crack se expande en determinadas zonas urbanas y proliferan los cannabinoides sintéticos, configurando un mercado ilícito cada vez más diversificado y difícil de controlar.

Esta evolución incrementa la presión sobre los sistemas sanitarios y obliga a las autoridades a adaptar continuamente sus estrategias de prevención, vigilancia y lucha contra el narcotráfico. La rápida aparición de nuevas sustancias psicoactivas dificulta además su detección y control, lo que supone un desafío creciente tanto para los servicios sanitarios como para las fuerzas de seguridad.

El mercado ilegal del tabaco, en máximos históricos

La expansión de los mercados ilícitos no afecta únicamente a las drogas. El último informe elaborado por KPMG estima que más del 10% de los cigarrillos consumidos en la Unión Europea durante 2025 fueron ilegales, el porcentaje más elevado registrado en la última década. En total, se consumieron 41.800 millones de cigarrillos ilícitos, una cifra que provocó unas pérdidas fiscales de 16.700 millones de euros para los Estados miembros.

El estudio concluye que el mercado ilegal del tabaco atraviesa una profunda transformación. Si durante años el contrabando procedía principalmente de terceros países, las organizaciones criminales apuestan ahora cada vez más por la producción clandestina dentro de la propia Unión Europea, mediante instalaciones con capacidad industrial capaces de abastecer tanto a los mercados nacionales como al resto del continente.

Este cambio de modelo preocupa especialmente porque demuestra la capacidad de adaptación de las redes criminales. La fabricación dentro de las fronteras europeas reduce costes logísticos, dificulta la detección de las organizaciones y facilita una distribución más rápida hacia distintos mercados nacionales.

España constituye uno de los ejemplos de este fenómeno, como reflejan las numerosas operaciones policiales desarrolladas en los últimos años contra fábricas ilegales de cigarrillos con capacidad industrial. Las redes criminales han pasado de depender del contrabando exterior a desarrollar auténticas plantas de producción clandestinas con una elevada capacidad industrial.

Uno de cada dos vapeadores es ilegal

La expansión del comercio ilícito también afecta a los nuevos productos con nicotina. Diversos estudios estiman que uno de cada dos vapeadores comercializados en Europa es ilegal o incumple la normativa vigente, al distribuirse fuera de los canales autorizados.

En España, estos dispositivos pueden encontrarse con relativa facilidad en bazares, establecimientos no especializados o plataformas de venta por internet, lo que dificulta las labores de control y favorece el acceso de menores a productos que escapan de los circuitos regulados.

La Unión Europea prepara una nueva regulación

Este escenario coincide con la revisión de la Directiva de Productos del Tabaco, uno de los principales proyectos legislativos de la Comisión Europea en materia de salud pública. La reforma pretende actualizar la normativa para reforzar el control sobre los nuevos productos con nicotina y reducir especialmente su atractivo entre los menores.

Entre las medidas que se estudian figuran nuevas restricciones para los vapeadores, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina, así como posibles cambios en sabores, etiquetado, comercialización y fiscalidad.

Un debate abierto sobre las prioridades regulatorias

La coincidencia entre el endurecimiento de la regulación sobre productos legales y el crecimiento continuado de los mercados ilícitos ha abierto un debate entre expertos, investigadores y distintos sectores sobre cuáles deberían ser las prioridades de la política sanitaria europea.

Para algunos expertos, el incremento del tráfico de drogas, del tabaco falsificado y de los vapeadores no regulados pone de manifiesto la necesidad de reforzar la lucha contra las redes criminales que operan fuera de cualquier control sanitario. Consideran que el crecimiento de estos mercados ilegales exige una respuesta más intensa por parte de las autoridades, al concentrar buena parte de los riesgos para la salud pública y la seguridad.

Suecia y Francia exploran las estrategias de reducción de daños

Paralelamente, algunos países europeos han incorporado las estrategias de reducción de daños a sus políticas de control del tabaquismo. Diversos estudios científicos concluyen que las alternativas sin combustión reducen significativamente la exposición a sustancias tóxicas respecto al cigarrillo convencional, motivo por el que determinadas administraciones las contemplan como una herramienta destinada a fumadores adultos que no consiguen abandonar el tabaco.

Suecia constituye el principal ejemplo de este enfoque. El país registra actualmente la tasa de tabaquismo más baja de la Unión Europea y está cerca de convertirse en el primero considerado "libre de humo". Este resultado se atribuye, entre otros factores, al amplio uso de productos sin combustión como el snus entre fumadores adultos.

En los últimos meses, Francia también ha comenzado a introducir el vapeo dentro de algunos documentos relacionados con las estrategias de reducción de riesgos para fumadores, diferenciándolo progresivamente del cigarrillo convencional en determinados ámbitos sanitarios. Estos planteamientos contrastan con la posición de otros Estados miembros que apuestan por endurecer las restricciones sobre todos los productos con nicotina.

La revisión de la Directiva de Productos del Tabaco llega, por tanto, en un momento especialmente complejo. Mientras el consumo de drogas ilegales continúa creciendo, el mercado ilícito del tabaco alcanza máximos históricos y proliferan los vapeadores no regulados, Europa debate cómo equilibrar la protección de la salud pública con una lucha más eficaz contra las redes criminales y el comercio ilegal.

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