La Policía de Seattle ha respondido este viernes a un nuevo informe sobre la muerte de Kurt Cobain, en el que se sostiene que podría haber sido asesinado. El líder de Nirvana falleció en su domicilio en 1994, a los 27 años. En aquel momento, el forense del condado de King determinó que se trató de un suicidio y estableció como causa de la muerte una herida de bala autoinfligida con una escopeta.
Desde hace décadas, algunas personas han cuestionado ese dictamen y han defendido diversas teorías conspirativas que sostienen que el icono del grunge no se quitó la vida. Las últimas afirmaciones proceden de un equipo no oficial del sector privado formado por científicos forenses, que ha trabajado junto a la investigadora independiente Michelle Wilkins y el especialista Brian Burnett para revisar las pruebas.
Dudas de asesinato
Según han publicado Daily Mail y LADBible, el equipo pasó tres días analizando los materiales de la escena y asegura haber encontrado indicios que supuestamente contradicen las conclusiones de la autopsia. Afirman haber revisado “de manera exhaustiva” la documentación forense y haber elaborado un estudio revisado por pares con sus conclusiones, que ha sido aceptado para su publicación en la revista “International Journal of Forensic Science”.
Burnett, especialista en el análisis de muertes en las que una sobredosis de drogas va seguida de un disparo, declaró al Daily Mail: “Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto”. El equipo sostiene además que podría haber habido una o más personas implicadas en la muerte de Cobain, y que supuestamente habrían obligado al cantante a consumir una sobredosis de heroína antes de dispararle.
También señalan lo que describen como varias incoherencias en el informe oficial de la autopsia, como daños en órganos que “no se producen en una muerte por escopeta”, dudas sobre dónde cayó el cartucho en la habitación y el debate no resuelto sobre por qué las manos del músico estaban “tan limpias” tras su fallecimiento. Asimismo, alegan que la nota que dejó presentaba “dos estilos de escritura diferentes”.
El suicidio sigue siendo la versión oficial
Tras hacerse públicas estas afirmaciones, un portavoz de la oficina del forense defendió el dictamen inicial. “La Oficina del Forense del Condado de King trabajó con las fuerzas de seguridad locales, realizó una autopsia completa y siguió todos los procedimientos establecidos para determinar que la causa de la muerte fue un suicidio”, señaló.
Añadió también que estarían dispuestos a reabrir el caso “si aparecieran nuevas pruebas”, aunque hasta el momento consideran que “no hemos visto nada que justifique reabrir este caso ni modificar nuestra determinación previa sobre la causa de la muerte”. La Policía de Seattle también emitió un comunicado (recogido por “Loudwire”) en el que afirmaba: “Nuestro detective concluyó que murió por suicidio y esta sigue siendo la postura del departamento”.
Por su parte, Wilkins ha insistido en que se reexamine el caso y asegura que las autoridades les dijeron que “ni siquiera estaban revisando las pruebas”. “Si estamos equivocados, que nos lo demuestren. Eso es lo único que les hemos pedido”, añadió.
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