Pascual Cantero, Muerdo, nació en Molina de Segura en 1988 y lleva más de una década construyendo una canción de autor mestiza, política y luminosa: rumba, folclore latinoamericano, espiritualidad y conciencia social. Desde Flores entre el acero hasta Sinvergüenza, su último disco, el murciano ha hecho de la música un territorio de búsqueda íntima y colectiva.

Ahora abre una nueva etapa con Me vas a ver volar, una canción que presenta como despedida, renacimiento y ejercicio de amor propio. En esta conversación, Muerdo habla de salud mental, colaboraciones, redes sociales, miedo político, espiritualidad y del disco que está por venir.

Pregunta (P): Me vas a ver volar habla de renacer, de dejar atrás lastres y emprender el vuelo. ¿Qué parte de ti necesitaba echar a volar?

Respuesta (R): La parte que tiene que ver con cuidarse a uno mismo. Creo que la canción habla de dejar una relación tóxica, de dejar de estar en los lugares donde no nos quieren ni nos cuidan, y de tener la valentía de querernos. Es una despedida y una canción de amor propio.

P: Después de Sinvergüenza, ¿qué etapa se abre ahora para Muerdo?

R: Sinvergüenza era un disco un poquito más de autor. Lo que viene ahora, empezando por Me vas a ver volar, es una etapa un poco más pop, con canciones más frescas, más digeribles y con colaboraciones de artistas de Hispanoamérica. Es un disco más desprejuiciado.

P: ¿Notas una sensibilidad distinta en Latinoamérica hacia tus canciones?

R: Sí. Quizá por sus circunstancias sociopolíticas, las canciones que hablan de justicia social, de defender el territorio o de cuestiones políticas se reciben con otra sensibilidad. Creo que allí la música todavía se considera más cultura que entretenimiento.

P: ¿Cómo sabes que una canción necesita una colaboración?

R: Tiene que haber admiración, buena energía entre los artistas y, sobre todo, que la canción lo amerite. Me gusta escuchar mis canciones en otras voces y buscar voces que las hagan crecer.

P: ¿Hay alguna colaboración pendiente que te ilusione especialmente?

R: Me gustaría colaborar con Manu Chao. Además es amigo, así que espero que algún día se haga realidad.

P: Después de más de una década de carrera, ¿qué cosas ya no estás dispuesto a negociar como artista?

R: La obra artística es innegociable. Y también mi salud mental. No estoy dispuesto a vivir la música de una manera que me haga daño. Quiero que acompañe mis procesos vitales y me haga feliz.

P: ¿La industria está empezando a entender la importancia de la salud mental?

R: Creo que cada vez debería prestarse más atención a cuidar al artista, sus emociones y su salud mental. En artistas que están muy pegados hay un nivel de exigencia demasiado alto.

P: ¿Cómo vives tu relación con las redes sociales?

R: Tengo la suerte de pertenecer a una generación que ha vivido e incluso ha hecho música sin redes. Sé distinguir entre la vida real y las redes. Son una herramienta, pero no todo lo que pasa ahí se traduce luego a lo real.

P: ¿Qué queda del Muerdo de Flores entre el acero en el que ahora quiere volar?

R: Quedan las ganas de hacer una música que aliviane los pesares de la gente, que acompañe procesos personales. Las ganas de hacer música están intactas. Ha desaparecido cierta inocencia, pero también muchos prejuicios.

P: ¿Crees que en la música española sigue habiendo miedo a señalar a la extrema derecha?

R: Sí, hay miedo. Los partidos políticos ocupan cargos en ayuntamientos, comunidades y en el Estado, y mucha contratación pública depende de eso. Pero hay que ser valiente: no podemos retroceder en derechos sociales y civiles. Hay un neofascismo latente que amenaza nuestras conquistas democráticas.

P: Dijiste que “la derecha encarna todo lo que no es Dios”. ¿Te ha pasado factura?

R: No lo sé. Tampoco sé si era el titular que resumía aquella entrevista, pero no me molestó. Soy creyente, creo en Dios, aunque no participo de la Iglesia como institución. Me apetece reivindicar que la gente de izquierdas también puede ser espiritual, católica o creyente.

P: ¿Qué es para ti Dios?

R: Para mí Dios es el bien, una fuerza que nos acompaña y que está en todo: en una flor que se abre, en una persona que camina por la calle, en un perro que te mira con amor. También es una fuerza que te impulsa a ser mejor persona.

P: ¿La música comprometida puede hacerse desde la alegría?

R: Claro. Alguien que habla de justicia social no tiene por qué ser aburrido. Se puede hablar de política, sociedad, espiritualidad o profundidad desde la alegría, desde la rumba y desde los códigos del sur y de lo latino.

P: ¿Qué expectativas tienes con este nuevo proyecto?

R: Creo que el público va a recibir muy bien las canciones nuevas. Tengo un público que quizá no es el más masivo, pero sí muy fiel. Mis canciones no son para poner de fondo: acompañan procesos.

P: ¿Hay alguna que sientas especialmente importante?

R: Hay una canción inédita que se llama Prendo una vela. Habla de las pérdidas, de familiares y amigos que se mueren y se van a otros planos. La estoy estrenando en esta gira y siento que llega mucho.

P: ¿Qué te gustaría leer al día siguiente en una crítica del disco?

R: Que es un disco humano en tiempos de tanta inteligencia artificial, de tanta música fake. Un disco humano hecho para humanos, que nos recuerda lo que es ser humano.

Muerdo continúa desgranando su nuevo proyecto tras Me vas a ver volar y prepara un segundo adelanto para septiembre. Según lo expresado por el propio artista, las nuevas canciones forman parte del álbum que está por venir y algunas ya suenan en la gira acústica Volver a donde nacen las canciones.

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