Maestro Espada llega al final de una etapa con La Despedía, una gira que sirve de cierre a varios años de conciertos alrededor de un disco que ha llevado el folclore murciano mucho más allá de su territorio de origen. Desde 2021, el dúo ha ensanchado su lenguaje entre tradición, ruido, minimalismo y experimentación, sin perder de vista unas raíces que prefieren entender como materia viva antes que como patrimonio inmóvil. Después de pasar por escenarios como Montreux, Rennes o Austin, regresan a casa para despedirse temporalmente en el Teatro Romea de Murcia, con las entradas agotadas y la mirada puesta ya en un nuevo trabajo. En esta conversación hablan de lo aprendido en la carretera, de la política que atraviesa inevitablemente la música popular, del riesgo de convertir el folclore en una postal y de la necesidad de seguir buscando formas nuevas de empezar de cero.
Pregunta: Habéis llamado La Despedía a esta gira. ¿De qué os estáis despidiendo realmente?
Respuesta: ‘La Despedía’ son los últimos conciertos de una larga gira en la que hemos presentado nuestro disco homónimo. Nos despedimos de esa etapa intensa, bajamos de los escenarios un tiempo y entramos a estudio a dar forma a un nuevo trabajo.
P: ¿Qué parte del grupo que comenzó este proyecto en 2021 ya no existe?
R: Tal vez existen más partes que en ese momento, porque desde entonces hemos transitado un poco el folklore murciano, el noise o el minimalismo. Sentimos que tenemos un lenguaje más amplio pero, al mismo tiempo, a la hora de enfocar un nuevo trabajo es importante encontrar formas de sentir que se empieza de cero. En eso estamos.
P: Habéis llevado estas canciones desde la huerta murciana hasta Montreux. ¿En qué lugar os sorprendió más que el público entendiera vuestra música?
R: Siempre que tocamos fuera nos sorprende mucho que el directo conecte, porque no lo damos por hecho. También es cierto que hemos hemos tocado para públicos inclinados a propuestas muy diversas, como Trans Musicales en Rennes, o South by Southwest en Austin. Nos gustaría hacer más.
P: ¿Se comprende de otra manera a Maestro Espada fuera de Murcia?
R: Paradójicamente, tal vez porque el disco está conectado con algo tan concreto como la tradición musical de una pequeña huerta, quede en las canciones un espacio grande para que cada uno ubique su historia.
P: Después de tantos conciertos, ¿qué habéis descubierto en estas canciones que no sabíais cuando las grabasteis?
R: Que a veces, las partes más intuitivas y menos pensadas son las que más nos emociona tocar.
P: ¿Qué sentís al agotar las entradas del Teatro Romea: orgullo, responsabilidad o miedo a decepcionar en casa?
R: Sentimos respeto por tocar en un lugar tan emblemático, pero estamos deseando. No hay miedo; tenemos un gran recuerdo de la presentación en el Teatro Circo, y es redondo que ‘la despedía’ pueda ser en el Romea.
P: El folclore suele presentarse como algo apolítico, pero habla del trabajo, la religión, la pobreza, la familia y el territorio. ¿Puede existir una música popular sin política?
R: Una canción con una misión ideológica respeta poco al oyente. Las canciones tradicionales a menudo calan y perduran porque hay verdad en ellas. `Duerme negrito’ es una nana dulce que de repente cuenta la dura vida de una madre trabajadora. Está contando una realidad pero no es un panfleto.
P: Ahora hay numerosos artistas mirando hacia sus raíces. ¿Existe el peligro de que el folclore se convierta en una moda o en una estética vacía?
R: Si hay un peligro, está del otro lado: en la ortodoxia, en lo estático, o en sentirse dueño de un arte por motivos históricos o territoriales. A veces sale bien y otras mal, pero se percibe, sobre todo en el directo, cuando un artista hace el esfuerzo de mostrarse vulnerable y correr riesgos.
P: ¿Qué podemos esperar en el futuro de Maestro Espada?
R: Una copla de despedía en el Teatro Romea, que en realidad es un hasta pronto.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.