Han pasado acerca de 10 años desde que Lit Killah apareció por primera vez en el radar de todos los que disfrutamos de la cultura del Hip Hop, haciéndose uno de los nombres más notados de la competición de batallas de freestyle argentina que dio la vuelta al mundo: El Quinto Escalón. Ahora, es uno de los artistas de más renombre del país, acumulando canciones con cientos de millones de visitas como Entre Nosotros y Los del Espacio, y comenzando a adentrarse en otros ámbitos culturales como la creación de contenido, siendo el acontecimiento más notable su reciente participación en el evento de boxeo amateur “La Velada del Año” de Ibai. Hoy charlamos un rato con él para descubrir un poco acerca de todo lo que le ha llevado al día presente y sus pensamientos respecto a ámbitos como la inspiración, el respeto como artista y la cultura del Hip Hop actual.

Pregunta: En un año en el que, además de seguir desarrollando tu carrera musical, con todo lo que conlleva, te has enfrentado a una preparación física para combatir en La Velada del Año y habiendo cerrado esta etapa tan movidita hace tan poco: ¿Qué tal estás? ¿Cómo te sientes en este momento?

Respuesta: Me siento bien y siento que ya me puedo relajar. Aunque nunca estoy relajado del todo porque mi estilo de vida se basa en siempre estar haciendo algo. Me gusta estar ocupado. De hecho, por eso, no me representó algo malo la preparación de la velada. Muchos peleadores dicen: “La sufrí mucho por esto, por lo otro… ” . Yo la verdad que lo pasé increíble y no me puedo quejar de absolutamente nada. Ahora, lo único es que ya no está esa presión de tener que cumplir horarios. Eso es quizás a lo que no venía yo tan acostumbrado. La rutina, tanto física como mental. Así que ahora que terminó, estoy más tranquilo. Me voy a quedar una semanita acá en Madrid de vacaciones y después ya volveré al caos en Argentina.

P: Muchos te conocimos allá por el 2016, en la competición de batallas de freestyle “El Quinto Escalón” , donde también comenzaron a visibilizarse otros muchos de los artistas más escuchados del momento. ¿Cuál dirías que fue ese aspecto distintivo que hizo que “El Quinto Escalón” se convirtiera en la competición más aclamada a nivel mundial, frente a otras que ya llevaban mucho más presupuesto y renombre detrás, como la Red Bull?

R: Yo creo que todo fue cuestión de timing y de época. Y que se alinearan los planetas en muchas cosas. A la gente siempre le ha gustado lo underground, y aunque el mainstream sea gigantesco, siempre habrá un nicho para ambas. En la Red Bull había mucho nivel, pero la gente que llegó ahí era porque se armó en una plaza antes. En las plazas siempre hubo también mucho nivel, solo que nunca había habido algo tan viral como El Quinto Escalón. Antes de El Quinto estaba el Halabalusa, que fue la competencia por la que muchos empezamos a conocer el freestyle en Argentina, pero nunca llegó a esa masividad. Lo de El Quinto Escalón fue muy loco porque, de la nada, empezamos a aparecer pibes de entre 16 y 19 años donde cada uno éramos como un personaje distinto de un videojuego. Uno tenía el poder de rapear rápido, otro tenía el poder del punchline, otro tenía el poder del flow. Tenías para elegir. Nosotros solo éramos pibes que soñábamos con ser buenos rapeando y lograr cosas en el freestyle. ¿Por qué? Porque no existía una industria musical como tal y no se sabía que se podía lograr algo con la música en Argentina. Entonces nuestro sueño era ser buenos haciendo freestyle. Hoy en día, los pibes, si quizás tienen ese potencial, en vez de enfocarlo hacia el freestyle, se saltan esa etapa y hacen música directamente. Entonces, capaz que se perdió un poquito esa diferencia de estilos que marcaba a todos antes. Obviamente, sigue estando y sigue habiendo mucho nivel en las plazas hoy en día, pero El Quinto fue algo loco.

P: Cuando una persona que se hizo conocida previamente por otra disciplina pasa a comenzar a dedicarse a la música, se juzga su arte. No sé si en tu caso alguna vez te ha ocurrido, pero quería preguntar: ¿Cómo se logra que se respete tu carrera como artista independientemente de otras facetas?

R: Yo empecé a hacer música porque el mismo público me pedía que hiciera música. Se había terminado toda la etapa de El Quinto Escalón, y como era algo que se hacía cada domingo, la gente venía acostumbrada a que una vez por semana podían tener contenido mío y de sus raperos favoritos. Entonces cuando se terminó El Quinto Escalón, empezaron a pasar meses sin que hubiera ese contenido y la gente empezó a pedir otra cosa. Empecé a sacar música para probar y si bien yo me consideraba rapero, también quería evolucionar. Así que, a la hora de pasarme a hacer música, empecé a hacerlo más melódico. No hacía boom bap porque sentía que la gente ya sabía que podía hacerlo. Quería desafiarme a hacer algo que estuviera fuera de mi zona de confort. Entonces, quizás, sí que había gente del freestyle que me decía: “Sos mi favorito, pero no estás rapeando igual en tus canciones que como rapeas en el freestyle” . Yo lo entendía, pero por otro lado, me gustaba tratar de crecer en todo ámbito y probar cosas que me gustaran. Por ese lado sí que existía la dualidad, pero también conseguí conectar con un público de gente que quizás no sabe ni qué es el freestyle, pero en la música me sigue a muerte.

P: También has comenzado a introducirte en el mundo del streaming en Kick. Una práctica que antes no era nada común, pero que ahora también se está poniendo muy de moda entre otros artistas. ¿Qué te llevó a explorar esta idea? ¿Dirías que te ha sido útil de cara a una mejoría en otros aspectos de tu carrera musical o es solo más por diversión?

R: Siempre fue un hobby y por diversión, pero también ha resultado de gran utilidad. Una vez empecé a hacerme conocido y a poder vivir de lo que me gusta, dije: “Todo lo que haga va a ser por diversión, pero a esa diversión voy a intentar sacarle un provecho” . A mí siempre me ha gustado jugar videojuegos en mi tiempo libre y, en la pandemia, al no haber shows ni mucho más que hacer, pensé: “Si estoy jugando con mis amigos, capaz que 8 horas al día porque no tengo otra cosa que hacer, y me estoy cagando de la risa, quizás al menos puede sacarle una utilidad. Tanto para mi entretenimiento como para estar más activo en redes y que la gente que me sigue también se divierta” . Cuando comencé, a la gente le encantó y yo mismo me sentí muy cómodo y seguí haciéndolo. Me salvó todo lo que fue esa etapa de la pandemia, porque tenía un proyecto, tenía algo que hacer. Además, a día de hoy, mucha gente me dice que le salvé la pandemia porque se reían mucho con mis streams. Entonces es una decisión de la que no me arrepiento nada y siempre que pueda voy a seguir haciéndolo.

P: Hace muy poco has sido uno de los combatientes en el evento anual más aclamado del mundo streamer: “La Velada del Año” de Ibai. Siempre me he preguntado cómo se tiene que sentir que te llegue esa oferta y la duda que muchas personas tienen de “¿La aceptaría o no?” . En tu caso, ¿cómo se te presentó la oportunidad y cuál fue el motivo que te empujó a participar? Y, en cuanto a la preparación: ¿Cómo te has organizado para poder emplearte en ella sin dejar de lado otras responsabilidades?

R: Yo he ido a casi todas las Veladas del Año. Si no era entrando con algún amigo mío cantando, era porque simplemente venía a verla porque me gustaba el ambiente. Siempre en mi cabeza supe que podía pelear cuando quisiera, porque Ibai ya, en muchas ocasiones, había intentado convencerme. Pero, si bien siempre me gustó, lo veía muy lejano por el tiempo. Nunca me veía con el tiempo físico de estar cuatro meses preparándome, sabiendo que tenía gira y que tenía que hacer música. Y cuando me llegó este año la propuesta, me acuerdo que dije que no por automatización. Pero justo, había empezado a entrenar boxeo tres semanas antes de que me llamaran, acompañando en el proceso a un amigo que peleaba en Argentina. Entonces ya estaba caliente. Y justo dio la casualidad de que se me terminó el contrato discográfico y de que este año era el único que no había planeado una gira internacional grande. Entonces me puse a pensar un poco y dije: “Tiempo tengo, me gusta mucho el boxeo, he empezado a entrenar ya… ” . También se había cumplido un año de haber empezado en el gimnasio y me sentía más cómodo porque había subido bastantes kilos de físico. Y pensé: “Es ahora o nunca” . Lo medité un poco y dije: “Ya está, lo voy a hacer” . Y, al toque, me puse a entrenar fuerte y acá estamos.

P: Y hablando del combate, como pudimos ver, victoria absoluta por decisión unánime. ¿Cómo se sintió ese momento?

R: Fue increíble, la verdad. Una experiencia muy loca. Yo soy una persona que siempre tiene mucha seguridad en sí misma, porque sé cómo trabajo. Y siempre he tenido mucho autocontrol. No soy alguien que tenga nervios. Estoy muy seguro de lo que voy a hacer; me lo propongo y lo hago. Y hasta todo el momento antes de la pelea, en la pasarela y cuando entraba, yo estaba tranquilo. Nada de nervios, super suelto, super seguro… Todo bien. Pero a la que piso el ring y suena la campana, me subió como, no nervios, pero una adrenalina… Creí que la iba a poder controlar y fue difícil. Caí, un poco, en lo mismo que suelen caer todas las personas que no son boxeadores y pelean por primera vez: la euforia y la adrenalina te ganan. Yo estoy super contento de cómo peleé, obvio, pero en el momento fue una experiencia extraña. Estuvo bien, pero no fue lo mismo que en un sparring o pelea entrenando. Era como que lo quería salir a matar. Si bien estaba pensando, no estaba tan controlado y no hice todo lo que entrené. Yo considero que estaba peleando mil veces mejor en los entrenamientos. Logré cumplir mi objetivo de ser de los más vistosos de todas las Veladas, pero soy muy perfeccionista y siento que, con un poco más de experiencia, la podría romper mucho más.

P: Ahora que cierras esta etapa, ¿qué plan de trabajo llevas de cara a todo lo que queda de año?

R: Vengo desde hace ya 2 años, o un poquito más, haciendo un álbum. Es el primer álbum que vengo haciendo con tiempo. Siempre estuve obligado, por contratos, a entregar unálbum por año. Entonces nunca podía terminarlos como quizás me hubiera gustado. Así que, ahora que no tengo contrato, estoy dándome el tiempo necesario para perfeccionar un proyecto que realmente apunta a ser de lo mejor que he hecho hasta el momento. La idea es sacarlo este año.

P: Siempre ando buscando nuevas recomendaciones musicales que descubrir. ¿Algún artista o disco, no muy conocido, que hayas estado escuchando últimamente y que te molaría mencionar para que la gente (y yo) le dé una escucha?

R: Así, pensándolo rápido, estoy escuchando muchísimo a un artista argentino que se llama Little Boogie. Me parece una joyita y yo, por lo menos, lo escucho todo el tiempo. Si le dan una escucha, les puede gustar.

P: Y, en cuanto al desarrollo de tu propia música, ¿qué te inspira a la hora de crear? Ya no solo hablando de lo musical, sino quizás de otros ámbitos creativos, conceptos, personas… Lo que sea que más te motive.

R: Realmente, yo siento que lo que me motiva es tener un rumbo, lo cual es algo bastante difícil después de llevar tantos años. Preguntarme: “¿Para qué lado quiero ir?” Una vez que eso está decidido, todo se vuelve más divertido. Teniendo las piezas, después solo hay que armarlas. Esa parte es la que más me divierte, porque es hacer música sin presión. A mí me motiva eso: hacer música por diversión pura.

P: Por último, ¿algún consejo para toda esa gente que nos esté viendo, y que está en el punto de partida de su carrera musical o que quizás está pensando en aventurarse a ello, que les pueda ayudar a dar ese primer paso correctamente y con firmeza?

R: Yo siempre suelo dar un consejo parecido, que es: aprovechar el entorno siempre. Hay mucha gente que no empieza porque dice: “No tengo plata para ir al estudio, para tener un micrófono, para tener tal cosa…” Si realmente quieres hacerlo, lo puedes hacer con lo que tengas. Lo único que importa son las ganas que tengas de salir a buscar eso que deseas lograr, de dedicar todo tu 100% y de mejorar haciéndolo. Después, todo lo demás llega solo. Al fin y al cabo, en la música no tienes jefe. Vos sos tu propio jefe. Así que el tiempo que tú le dediques, va a ser el tiempo que tú vayas a mejorar y progresar. Entonces, si lo quieres, hay que dedicarle la vida y meterle sin excusa.

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