Elio Toffana llega a Grávitas después de uno de los momentos más complejos de su vida. Este nuevo disco aparece tras una etapa atravesada por decepciones, pérdidas y cambios personales que le obligaron a recomponer piezas rotas. El resultado es un trabajo donde la gravedad no habla solo de peso, sino también de vínculos, heridas y de la gente que aparece cuando uno está a punto de caer.

Pregunta: Gravitas es una de las virtudes cardinales de los romanos y representa la seriedad absoluta, la dignidad, el autocontrol y un profundo sentido de la responsabilidad.

Respuesta: Estos dos años han sido un poco complicados, tanto en lo laboral como en lo personal. Y una idea que se me ha ido repitiendo todo el rato era este concepto de cuánto pesan las cosas y la importancia de tener en cuenta qué sucede cuando te caes y qué sucede cuando te levantas. Me he dado cuenta de que caerse y levantarse forman parte del mismo movimiento. Ha sido muy bonito entender la importancia que tiene esa cadena de gente que te sostiene. Cuando alguien está ahí para sostenerte, ya sea tu pareja o tus amigos, también tú acabas teniendo la capacidad de sostener a otros.

P: Me gustaría preguntarte por la portada. Está llena de símbolos.

R: En la esquina inferior derecha hay unos pollitos en el cajón. Eso hace referencia, como una metáfora, al mundo de la droga, ya que a los gramos de cocaína se les llama ‘pollos’. Entonces, para mí, volver a caer sería volver a ese mundo, que es de donde yo procedo. También están el teléfono y unos billetes. Es una imagen un poco mística en la que aparezco como una especie de Santa Teresa de Calcuta.

P: Y estás rodeado de crucifijos.

R: Eso también es una forma de rebelarse contra este momento de exaltación espiritual que estamos viviendo. Parece que ahora mismo, para estar bien o encontrar cierto bienestar, tienes que retirarte del mundo y hacerte una monja. Y para mí es todo lo contrario. Estoy en un momento muy materialista, pero no en un sentido consumista, sino materialista de las cosas. Para mí, lo espiritual es esa madera (señala a la mesa), es tu compadre, es un árbol... 

Siempre he tratado de convertir mi debilidad en una fortaleza

P: En la presentación del disco, Cayetana Guillem Cuervo definió a Gravitas como el hijo de una crisis. 

R: Ha sido duro porque me he roto. Vengo de Aliens, que es un trabajo del que estoy contento. Sin embargo, ocurrieron muchas cosas en mi vida a nivel simbólico. Varias decepciones personales y también artísticas. Ahora he tenido que volver a unir las piezas de ese puzle roto, que era yo. Ha sido un momento muy complejo para mi.

P: A lo largo del disco gravitan muchos artistas. 

R: Es una reivindicación de la comunidad y de lo colectivo. Sin toda la gente que tengo a mi alrededor creo que no habría podido salir adelante. A nivel artístico, la forma en la que mejor me lo paso y mejor funciono es rodeándome de gente. Y creo que, al final, todos funcionamos mejor de esa manera, a través de lo comunitario, especialmente en un mundo tan individualista como el actual.

P: Y más aún en el mundo del rap donde todo el mundo aspira a ser él el mejor.

R: Es imposible que tú estés bien o que seas tu mejor versión si todo lo que te rodea no está bien. Por eso también disfruté mucho con la Listening Party, porque tenía muchas ganas de sentir que había alguien al otro lado. Los encuentros con la gente en Madrid, Barcelona y Valencia fueron increíbles. Me apetecía mucho acercarme a la gente y compartir ese momento. Como fan de la música, si cobras 30 euros a tus seguidores por una Listening Party, yo me siento estafado. Tengo muchos colegas que lo hacen, pero eso no significa que tenga que pensar igual. Una Listening Party es otra cosa: estar con tus amigos, abrir una botella de champagne, fumar unos canutos, compartir un momento y escuchar el disco juntos. Y siento que eso también se ha convertido en un objeto de mercantilización. Por ello, el objetivo junto a Grimey, que nos ha apoyado mucho, y también con Altafonte, era crear cultura y no estar pensando constantemente en el dinero. 

P: En este disco he percibido a un Elio con la misma rabia, pero, al mismo tiempo, sin el miedo a expresar su vulnerabilidad.

R: Siempre he tratado de convertir mi debilidad en una fortaleza. Por una cuestión de supervivencia, he tenido que gestionar las cosas así. En este caso sí que me he abierto en canal, por decirlo de alguna manera, y no es una oda al sufrimiento, pero sí un espacio para prestarle atención y entender que también a través de él se consiguen determinadas cosas en la vida. No todo es darle a una story de 20 segundos que te produce un falso estallido de serotonina y ese placer efímero que nos dan las redes. 

Sigo aquí gracias al amor

P: En el disco tratas tu infancia y el sentimiento de orfandad. Hablas de "motherless child" o "Le grité a dios por aquel niño sin mami y entendí que el niño sin mami era Dios gritándome a mí".

R: Ha sido un tema fundamental, el que me ha abierto toda esa caja de Pandora. Ha tenido mucho que ver con las enfermedades que ha desarrollado mi abuela y con la demencia. Estos dos años han sido muy duros porque la situación empeoró muchísimo y tuve que ingresarla en una residencia. Cualquier persona que haya vivido una enfermedad grave en su familia sabe la influencia que eso tiene en tu vida, cómo te destruye y cómo se lo come todo. De repente, eso me conectó con muchas cosas. Mi abuela ha sido como una segunda madre para mí y me ha marcado profundamente. Ha sido una vuelta a la infancia desde otro lugar, porque ahora la niña es ella y quien tiene que cuidarla soy yo. Los roles cambian y eso tiene mucho que ver con esta idea de la gravedad, con entender que ahora te toca a ti sostener ciertas cosas. Por eso también hay tanta presencia de mi familia en el disco.

P: También vuelves ha hacer referencia a cómo afectó la heroína en tu entorno. 

R: Somos víctimas de eso. Lo que no podemos hacer es actuar como si no hubiera pasado nada y ponernos una especie de máscara artificial. Creo que hay dos formas de afrontar las cosas en la vida. Una es como en La casa de Bernarda Alba, esconder todos los dramas debajo de la alfombra aunque sigan ahí, consumiéndote por dentro. Y la otra es abrirlos, exponerlos y afrontarlos. Eso es lo bonito del arte. Tiene una dimensión terapéutica, una capacidad de generar aprendizaje a partir de todo lo que ha sucedido. Además, mi discurso siempre ha tenido mucho que ver con esa identidad, con el hecho de venir de donde vengo. También es una reivindicación de la clase obrera y de las clases populares, porque es mi origen y es algo que quiero poner en valor

P: Frente a la oscuridad el disco también arroja luz. ¿Qué papel ha jugado el amor en la construcción del álbum?

R: Ha sido una pieza fundamental. Si no hubiera sido por la gente más cercana, no sé qué habría pasado, porque se han roto muchas cosas en mi vida. Por eso creo que es muy importante agarrarte a la gente que tienes al lado y confiar en el amor, porque al final también te da una segunda oportunidad y permite que las personas cambien. El amor llama al amor. El peligro, cuando las cosas salen mal, es convertirte en aquello que odias. Cuando alguien lo pierde todo, cuando un proyecto se hunde, cuando la familia se aleja o sientes que te han traicionado, el riesgo es acabar cayendo en ese lugar. Si consigues alcanzar tus objetivos sin convertirte en eso que rechazas, eres imparable. Y esa es un poco la sensación que he tenido: que gracias a todo ese amor sigo aquí.

P: En Gran Bazaar haces referencia a Palestina. Llevas 20 años reivindicando su lucha.

R: Es un tema que siempre me ha tocado muy de cerca. Me pareció muy bonito lo de Lamine Yamal celebrando la liga con la bandera de Palestina. Me partía la polla viendo cómo le criticaban. El otro día cuando le gritaban 'España cristiana y no musulmana' era libertad de expresión y ahora saca una bandera de Palestina y dicen que los futbolistas no se tienen que implicar. Pues que se jodan. Es importante visibilizar determinadas realidades y, para mí, la cuestión palestina también tiene una dimensión anticolonial muy clara. Es algo que siempre me ha tocado de cerca. De hecho, llevo bastante tiempo apoyando iniciativas relacionadas con Palestina junto a la gente de Grimey. Bobby y Peke estuvieron allí hace un par de años. Ahora mismo la situación es más complicada por todo lo que está ocurriendo en la región, pero la idea sigue siendo intentar ir, hacer un intercambio cultural y aportar lo que esté en tu mano, aunque sea un pequeño granito de arena. Mi compromiso con el pueblo palestino siempre ha estado ahí y va a seguir estándolo

Las nuevas generaciones han bajado el nivel de las letras

P: Qué buena es Faenna, por cierto. 

R: Cromo y Hierro surgió porque sé que Faena es muy cabrona con las barras y yo no quería hacer el típico tema. Tenía la idea de hacer una especie de homenaje a la música española y, mientras la iba desarrollando, empezó a aparecer una conversación entre una pareja. En ese momento pensé: ‘Esto tiene que ser para Faenna’. Le propuse la idea, le encantó y se sumó. Al final hacemos una especie de juego de palabras construido como una conversación en la que vamos mencionando a muchos autores y cantantes españoles, tanto hombres como mujeres. La verdad es que estoy muy contento con el tema porque ha quedado muy divertido. Sí tenía el miedo de que, al principio, la gente no terminara de captarlo.

P: Cafe para cafeteros.

R: Todo el disco lo es. Me he querido meter en el nicho a muerte. 

P: En Macarrones lo haces sin cortarte. 

R: Hay que dar un toque de atención de vez en cuando. No puedes estar todo el rato pensando en seducir a la gente, en gustarle a todo el mundo y en buscar constantemente la aprobación. Yo siento que cuando más conecto conmigo mismo y más me suda la polla todo, es precisamente cuando más conecta la gente conmigo.

Todo tiene una dimensión política

P: La gente está huérfana de realidad. 

R: La gente está ávida de verdad, de realidad y de rap. También hay muchísimas propuestas interesantes dentro de la música, pero sí creo que las generaciones más jóvenes, al menos para mí, han bajado un poco el estándar en lo que respecta a las letras. Se le presta mucha atención a otras cosas, que me parece perfecto, pero tengo la sensación de que el nivel en las letras ha bajado un poco. Y no lo digo por ser hater, me parece simplemente una realidad

P: En PTSD metes mucha política e incides en que "ahora la moda son formas conservadoras porque ignoran que solo son de clase trabajadora.

R: Es un peligro, pero al mismo tiempo tampoco creo que haya que tenerle miedo. Hay que tratar al fascismo con mucho respeto, pero también saber reírse de él, porque en el fondo no deja de ser cobardía y abuso hacia la gente. Los fascistas son unos maricones. Lo único que hacen es aprovecharse de la debilidad de la gente para reforzar la posición de los más poderosos. Creo que eso, con confrontación, desaparece rápido. El problema es que mucha gente tiene miedo y se calla. También entiendo una parte de esa situación, porque hay muchísima frustración. La gente está quemada, no puede alquilar una puta casa, sigue cobrando sueldos de puta mierda y hay una promesa social que nunca termina de cumplirse. Y al final, en ese contexto, lo fácil es acabar sintiendo odio.También es verdad que la extrema derecha y determinados poderes están inyectando una cantidad enorme de dinero y propaganda, y luchar contra eso es complicado porque tienen mucho poder y el mensaje acaba calando en muchas capas de la sociedad. Es lo que siempre han hecho; son expertos en la manipulación. Aun así, personalmente creo que es una ola que ya empieza a desgastarse y que mucha gente se está dando cuenta de que la extrema derecha no está ofreciendo soluciones reales a los problemas.

P: En esta canción también dices "teatro y política", haciendo alusión a tu faceta de actor comprometido.

R: Precisamente, no solo estrenamos Grávitas, también estrenamos nuestra nueva película, Hugo 24. Es el segundo largometraje de Luc Knowles como director, está protagonizada por Arón Piper y cuenta 24 horas en la vida de un chaval que va a sufrir un desahucio. Siempre he sentido una gran influencia del teatro y de la importancia que tiene la política dentro de él para trasladarla a la música. Pienso en referentes como Bertolt Brecht, Lorca, Arthur Miller o incluso Shakespeare. Al final, todo es política. Todo tiene una dimensión política. No me interesa dar un discurso panfletario ni convertirme en alguien que esté lanzando consignas constantemente, pero sí me gusta dar caña. Lo mezclo de forma natural.

Ahora Dios dirá, pero he salido de este puto infierno

P: El disco termina con Algo de Luz

R: Siempre me he considerado una persona positiva. Con este disco he canalizado mucha energía negativa y por eso termina como termina, porque ya empiezo a ver algo de luz. Ahora ya es trabajo del universo ver cómo coloca las cosas y qué surge a partir del disco, pero yo me he quedado muy contento. También tengo un equipo increíble. Quiero mencionar a Rubén Ziontifik, que ha ayudado con la dirección creativa del disco; a Carlos Quieto, responsable de la fotografía, que ha hecho un trabajo increíble; y a Dano, que también ha estado ahí mezclando y trabajando en los arreglos. Estoy muy feliz. Ahora Dios dirá, pero he salido de este puto infierno. 

P: Hablando de infierno. Jóvenes bajo presión 2006, Espíritu de nuestro tiempo 2016 y Grávitas 2026. 666. 

R: He caído y es algo curioso. Lo hablé también con Dano, no desde un lugar poético, sino diciendo: ‘Qué movida, ¿qué nos pasa con el seis?’. Siempre hemos trabajado juntos, pero sí es verdad que ha coincidido que en esos años hemos estado más unidos.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora