Desde que salió a la venta el pasado 12 de abril, 'El amo' (Alfaguara), de Santiago Díaz (Madrid, 1971), figura ininterrumpidamente en las listas de los libros más vendidos en nuestro país. El autor madrileño retoma en este thriller a Juan de Dios Cortés, el gitano policía al que todo el mundo conoce como Jotadé. Le conocimos en la última entrega de la serie Indira y ahora se convierte en el protagonista absoluto de esta nueva trilogía —de la que, en principio, solo falta una entrega (o no)—. Tan cómodo se siente con el personaje que no descarta alargar la saga, como nos confiesa en una entrevista para ElPlural en la que también aborda su proceso creativo.
“Lo que más me gusta es sentarme a escribir, pero hay que pensar antes para no quedarte anclado en la página en blanco”, asegura. Antes de ese momento, Díaz ha escaletado la historia, ha construido la biografía de los personajes y sabe con precisión hacia dónde quiere llevar al lector.
Acostumbrado al trabajo en equipo como guionista, el salto a la novela le permite una libertad total que asume con entusiasmo, aunque no sin vértigo: “Aquí estás tú solo […] eres el responsable para lo bueno y para lo malo”. Una idea que define su manera de enfrentarse a la escritura.
Esa curiosidad constante —y su voluntad de salirse del carril— también se refleja en sus lecturas. Aunque frecuenta el género negro con autores como Dolores Redondo, Mikel Santiago o César Pérez Gellida, en los últimos tiempos se ha dejado sorprender por la novela romántica, confirmando que su imaginario se nutre de territorios muy diversos.
Santiago Díaz: “El quién no es necesariamente lo más importante de la novela”
P.- En esta ocasión enganchas al lector de otra manera, ya que desde el primer momento se sabe quién es el asesino.
R.- Quiero que el lector vaya un paso por delante por una vez de los investigadores y la tensión efectivamente de decir: 'No lo ves que está aquí, pero sin llegar a frustrarte como como lector'.
No hace falta que tengamos un enigma como en las novelas de Agatha Cristhie para que nos enganche hasta el final
P.- ¿Te has divertido?
R.- Sí, muchísimo. Ahora mismo, tal y como estamos los lectores entre los que me incluyo, con el bagaje que tenemos de series y libros, mantener el suspense únicamente con quién ha sido es muy difícil. Cuando lo descubrimos en la página 150 se nos cae el libro entero. Entonces yo creo que tenemos que jugar con otra serie de cosas, o sea, que el quién no sea necesariamente lo más importante de la novela, sino el por qué. También poner el acento en otras tramas secundarias como la vida personal de los protagonistas, de esta manera, junto a la novela negra pura, juego también a la romántica, los problemas personales, los bajos fondos...No hace falta que tengamos un enigma como en las novelas de Agatha Cristhie para que nos enganche hasta el final.
P.- En 'El Amo' vemos a un Jotadé cambiado, menos rebelde y más maduro. ¿Te estás empezando a despedir ya de él?
R.- Jotadé evoluciona como persona, pero no en sus características, a diferencia de Indira, la protagonista de la anterior trilogía, que sí que tiene una evolución que cambiaba su manera de ser. Él sigue siendo igual de malhablado, irreverente, sigue sin cumplir las normas, pero va madurando y va teniendo más experiencia y más responsabilidades. El Jotadé de la primera entrega era él solo contra el mundo. Aquí recupera a la familia que había perdido y se le ve más pausado en determinadas cosas, pero sigue siendo él. Mi intención es hacer tres, pero no descarto que pudiese hacer una más. Él seguirá siendo el mismo solo que en circunstancias diferentes.

P.- ¿Cómo va esa tercera entrega de Jotadé, que ya la apuntas al final de 'El Amo'?
R.- Sé perfectamente dónde voy, tengo la historia clarísima, tengo escaletado bastante, he empezado a escribir y me estoy divirtiendo, pero en estos últimos tiempos tengo demasiadas interrupciones para mi gusto porque me he mudado de casa, 20 años empaquetados en cajas. Como buen iluso que soy, pienso en mi despacho nuevo en el que voy a escribir maravillas.
Cuando me siento a escribir sé perfectamente hacia dónde voy y como termina la historia
P.- ¿Cómo compaginas escaleta, idea, creación, personajes y proceso de escritura?
R.- Lo que más me gusta es sentarme a escribir, pero hay que pensar antes para no quedarte anclado en la página en blanco. Me tomo primero un par de meses para pensar en lo que quiero hacer, en la historia y los giros. Cuando me siento a escribir sé perfectamente hacia dónde voy y como termina la historia. A veces hay personajes que te dan más de lo que esperabas y otros que no te funcionan como creías y entonces hago variaciones.
En esos dos meses hago también biografía de los personajes nuevos, desde que son adolescentes hasta el momento de echarlos a andar por el relato. Todo esto luego lo utilizo para un flashback, por ejemplo, o encontrar una explicación a su comportamiento actual.
Después dedico otros mes-dos meses a escaletar. Ahí ya empiezo a escribir alguna cosa, me doy el capricho de una escena que tengo clara para disfrutarla. Lo último suele ser el proceso de escritura, que coincide con los viajes, los hoteles, aviones y trenes de la promo del libro anterior. En estos sitios me cuesta mucho concentrarme, pero como no tengo que pensar, tiras de oficio. Después en casa lo retoco y voy avanzando.
Una de las cosas que más me gustó de escribir novelas fue la libertad de contar la historia a mi manera desde el principio hasta el final
P.- Tienes mucha experiencia como guionista, pero se trata de un trabajo de equipo. ¿Te acompaña alguien en tu proceso como escritor de novelas?
R.- Una de las cosas que más me gustó de escribir novelas fue la libertad de contar la historia a mi manera desde el principio hasta el final. No tienes que depender de la opinión otros compañeros, de productores o plataformas. Aquí estás tú solo y me encantó, pero eso tiene mucho peligro porque eres el responsable para lo bueno y para lo malo. Como guionista compartes la inseguridad con muchos, pero aquí es mía enterita.
Cuando te entran dudas recurro a un grupo de personas de confianza que son capaces de decirme la verdad, que es lo más importante para mí. Aunque me cabree lo que dicen.Son mi hermano Jorge Díaz, que también es escritor, mi pareja, que es la más crítica del mundo, algún amigo guionista y Juan Tranche, escritor y amigo.
El psicópata de esta novela, el asesino es el que da más miedo porque se oculta bajo una cara amable y una buena actitud
P .- En tus novelas describes todo tipo de violencia, en especial violencia contra la mujer, pero una de las cosas que más inquietante es que te la puedes encontrar a la vuelta de la esquina.
R.- Totalmente. En esta novela, si te fijas, hay menos violencia explícita que en otras, no es, como en el inicio de Jotadé, no aparecen unos tipos destripados colgados de un puente. Aquí hay menos sangre, lo que quería retratar más que la violencia es la maldad. El psicópata de esta novela, el asesino es el que da más miedo porque se oculta bajo una cara amable y una buena actitud. Eso pasa en la vida real también: monstruos que de puertas para fuera eran personas ejemplares.
P.- ¿La maldad se hereda?
R.- Mi protagonista es un psicópata desalmado. A lo largo de la novela conocemos su evolución y vemos cómo se ha convertido en el amo, quiere sentir el poder de dominar a otras personas y por eso elige a chicas jóvenes vulnerables. Hay otro personaje todavía peor, que no ha tenido malas experiencias, pero lleva dentro la maldad. Quizá sea un poco fantasioso, pero quise ponerle una mirada oscura. Las víctimas de Ted Bundy que consiguieron sobrevivir dijeron se le oscurecía la mirada y disfrutaba con la violencia. Quería retratar así a alguien, un joven que todavía no ha aprendido a ocultar su maldad.
P.- ¿Qué dilema te planteas en 'El Amo'?
R.- Siempre me gusta plantear al lector el dilema de 'qué harías en su lugar'. En este caso la investigación es un tanto diferente y lo que hago es provocar al lector. No puedo dar detalles, pero me gustaría ver cómo reaccionan al ver al protagonista mearse sobre el cadáver del asesino. Y fíjate la barbaridad. Seguro que muchos lo disfrutan.
P.- ¿Cómo te inspiras para crear esas situaciones?
R.- Es muy manido, pero la realidad es una fuente inagotable de inspiración para todo. Tengo una carpeta en el ordenador que se llama 'Ideas', no soy muy original ahí, donde anoto todo lo que se me ocurre, sobre todo leyendo el periódico, viendo los informativos o una peli, conociendo a alguien. Recurro a ella muchas veces y de 50 desecho 30, pero otras 20 me sirven como punto de partida. Las hemerotecas también me resultan muy útiles.
A los malos los disfruto mucho
P.- ¿Cómo es ponerse en la piel del psicópata?
R.- A los malos los disfruto mucho. Si haces un villano absolutamente malvado en todas las facetas de su vida, resulta muy caricaturesco y con los buenos pasa igual, no pueden ser Michael Landon. Unos y otros tienen que tener grises, sus momentos complicados. Construir eso me divierte.
A Jotadé, por ejemplo, tengo que medirlo porque me puedo cargar al personaje: no puedo hacer que odie a los perros y cada vez que ve a uno le dé una patada. Eclipsaría todo lo demás.
Con el malo sí que no tengo medida. Es malo porque sí y tienes que convertirle en alguien odioso. A lo mejor es un buen padre, un buen marido o un buen hijo, pero solo se ve su maldad.
Soy muy inseguro y convivo con el síndrome del impostor
P.- Estás acostumbrado al éxito, ¿sientes la presión con cada nuevo libro del éxito? ¿Temes no estar a la altura?
R.- Yo soy muy inseguro y convivo con el síndrome del impostor. Y sí, siento la presión, pero creo que es bueno. Cuantas más alabanzas tiene 'El amo', más preocupado estoy, en el sentido de que ya hay gente que me dice que está deseando leer el tercero y ahí es cuando noto la presión de estar a la altura. Creo que va a sorprender, para mí es la mejor historia de las tres, pero nunca se sabe.
P.- ¿Tienes lectores gitanos? ¿Qué tipo de mensajes te envían?
R.- Sí, muchos. En lo negativo me echan un poco en cara que cada vez que se habla de gitanos se tenga que hablar de drogas y bajos fondos. Yo no sabía que tenía tantos lectores gitanos, tampoco es que tuvieran que decirlo. Hay uno con el que hablaba desde la publicación de 'El buen padre' que me dijo algo que es el mayor premio que me pueden dar: 'Has conseguido algo muy difícil, que a un personaje gitano lo quieran tanto los payos como nosotros, los gitanos'.
He querido retratar el mundo gitano dentro de mis posibilidades. Es una novela comercial dirigida al entretenimiento por lo que no pudo meterme en una profundidad total. Sí puedo mostrar lo bueno y lo malo. Entre lo bueno, me gusta el respeto a los mayores, que son una gran familia, una comunidad unida, y eso es bonito.
P.- ¿Qué estás leyendo ahora?
R.- Vas a alucinar, ahora estoy leyendo una novela romántica. 'Algo nuevo, algo viejo, algo prestado y... algo turquesa', de Carmen Palliser, una escritora joven que conocí en una presentación en Canarias. Me lo estoy pasando muy bien, aunque se sale de lo que leo habitualmente.
Leo mucho de lo mío - 'La chica del lago' de Mikel Santiago, Gellida , Dolores Redondo...-, pero después me gusta irme a sitios diferentes y que me saquen de mi zona de confort. Otra novela que disfruté muchísimo hace poco fue 'Hacia mareas malditas', de Laura Díaz, una novela de Romantasy con piratas con poderes de Laura Díaz, muy bien escrita y muy divertida. De Loreto Sesma, que se llama 'Bloody Mary', también romántica, pero más dura.