David Uclés ha anunciado que se retirará temporalmente de la vida pública a partir de agosto de 2026. El escritor de Úbeda ha explicado que necesita poner freno a una etapa marcada por la promoción constante, los viajes y la exposición mediática, después de dos años de gran visibilidad. Aunque la noticia se conoció tras una entrevista radiofónica, el propio autor ha precisado después que antes cumplirá con los compromisos ya cerrados. Su pausa, según ha contado, durará entre año y medio y dos años

La decisión no supone abandonar la escritura, sino apartarse del circuito público. Uclés ha explicado que quiere irse al extranjero para recuperar una vida más habitable y escribir en otras condiciones. Su plan pasa por una estancia en Venecia y, después, por instalarse en Praga, donde seguirá trabajando. La idea de fondo es sencilla y, a la vez, reveladora del momento cultural que atraviesa. El autor no ha dicho que quiera dejar de escribir, sino dejar de vivir exclusivamente para el trabajo. 

El anuncio llega, además, en el punto más alto de su carrera. Uclés ganó el Premio Nadal 2026 con La ciudad de las luces muertas, una novela publicada por Destino tras el fallo del jurado del pasado 6 de enero. Ese galardón consolidó a un autor que ya había dejado de ser una promesa para convertirse en uno de los nombres más reconocibles del panorama literario español actual. 

Antes de ese premio, Uclés ya había protagonizado uno de los grandes fenómenos editoriales recientes con La península de las casas vacías. La novela, publicada por Siruela, se ha presentado como una gran narración sobre la Guerra Civil española en clave de realismo mágico y ha ido acumulando reconocimiento crítico y éxito entre los lectores. La editorial destaca, entre otros, el Premio Cálamo Libro del Año 2024 y el Premio Andalucía de la Crítica, a los que se han sumado otros reconocimientos en el circuito literario. RTVE, además, cifró recientemente su impacto en 300.000 ejemplares vendidos y 30 ediciones, una magnitud poco frecuente para una obra literaria de esa ambición formal. 

En los últimos años, el mercado editorial ha intensificado una lógica en la que el escritor no solo debe publicar libros, sino sostener una presencia continua en entrevistas, festivales, firmas, redes sociales y actos promocionales. El autor deja así una imagen poco habitual en un ecosistema que premia la disponibilidad permanente. Su pausa funciona, en ese sentido, como una respuesta al desgaste que provoca convertir el éxito en una agenda sin fin. La literatura sigue necesitando tiempo, silencio y distancia, incluso cuando el mercado empuja justo en la dirección contraria. 

La decisión también encaja con el perfil público que Uclés ha mostrado en los últimos meses. El escritor renunció a participar en un curso sobre la Guerra Civil organizado por Arturo Pérez-Reverte por no querer compartir cartel con José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros, a quienes cuestionó por su posición respecto a los valores democráticos. 

Por eso, su marcha temporal no suena tanto a desaparición como a rectificación. Después del ruido, de los premios y del éxito, David Uclés ha optado por apartarse del escaparate para recuperar algo que la industria cultural da cada vez menos por descontado. Tiempo. Tiempo para vivir, tiempo para escribir y tiempo para no convertirse del todo en personaje. En una época que exige presencia constante, su gesto tiene algo de noticia literaria y algo de síntoma. No solo habla de un escritor en pausa. Habla también del precio que a veces tiene triunfar.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio