Para Agustina Bazterrica (Buenos Aires, 1974) la escritura es una necesidad vital. Su literatura es provocadora e irónica, pero si algo la define es su capacidad de enfrentar al lector a los problemas vitales del mundo actual a través de poderosas metáforas. Tras el éxito internacional de ‘Cadáver exquisito’ (2018), una distopía de un mundo en el que los animales desaparecen y se autoriza el canibalismo, la autora vuelve con ’19 garras y un pájaro oscuro’ (Alfaguara). Se trata de una reedición de un recopilatorio de cuentos que publicó en 2016 bajo el título ‘Antes del encuentro feroz’, algunos de ellos escritos cuando tenía 19 años.  Estos relatos abordan la crueldad del mundo actual, con seres humanos cada vez más alienados y en el que los abusos a menores o la violencia contra la mujer se normaliza

Entrevistada por ElPlural, ha defendido que no debemos bajar la guardia nunca en la lucha por la igualdad. En este sentido, critica que artistas como Rosalía, a quien llega a comparar en lo creativo con Mozart, sea tibia a la hora de definirse como feminista. Se refiere a las palabras de la artista en una entrevista, cuando le preguntaron si Lux era una reivindicación de la figura de la mujer, relegada históricamente por la iglesia católica.  “No me considero moralmente lo suficientemente perfecta como para considerarme dentro de un ismo, pero sí que me inspiran y me rodeo de ideas feministas, desde siempre”, replicó.

Por el contrario, el discurso de Agustina Bazterrica es directo y claro, no se esconde detrás de las palabras. Ella provoca al lector y lo pone a pensar. Su discurso es combativo contra el patriarcado y la violencia estructural que nos rodea: “En Argentina tenemos al presidente, que está en contra del feminismo y quiere eliminar la palabra femicidio. Es muy importante cómo el lenguaje nombra las cosas, no es un asesinato común, es un femicidio, algo muy diferente, no es un crimen pasional, como se decía antes”, argumenta.

Entrevista con Agustina Bazterrica: "Si no escribo, me muero" 

P.- Has dicho que sin la escritura no podrías vivir-

R.- Sí, exacto. De hecho, eso lo desarrollo en un ensayo se publicó el año pasado en Argentina que se llama ‘Literatura o muerte’, un título que lo dice todo. Empieza diciendo: "Si no escribo, me muero." Y es real, las veces que me he alejado de la literatura por distintos motivos me he sentido enferma. Es mi motor vital. Yo necesito leer todo el tiempo, no estoy escribiendo 24 horas, pero sí en contacto con la literatura de 24 horas. Estoy todo el tiempo maquinando y con las antenas abiertas, todo enriquece a lo que escribo.

P.- ¿Crees que la mirada del escritor, siempre atento a lo que le rodea, es diferente

R.- La del artista, en general. Una periodista definió mis cuentos como literatura del quiebro. Me interesó esa definición porque, aunque no me gustan las etiquetas, yo estoy siempre muy atenta al quiebre de la realidad de lo que llamamos normal y que naturalizamos. Quiero entender el porqué de esa violencia. 

Rosalía, que me parece un artista impresionante, está a nivel Mozart, pero no comparto cosas que dijo sobre el feminismo

Pienso en Miguel Ángel, pienso inclusive en Rosalía, que me parece un artista impresionante, está a nivel Mozart, pero no comparto cosas que dijo sobre el feminismo. Somos capaces de lo peor y lo mejor. ¿Por qué estamos insertos en algo como el patriarcado, por ejemplo? ¿Por qué? ¿Por qué lo seguimos perpetuando? ¿Por qué vamos a peor? Ahora estamos en un retroceso, con la llegada de las ultraderechas.

Cada vez que hay una crisis económica, los primeros derechos que desaparecen son los derechos de las mujeres

P.- A las mujeres nos ha costado mucho conseguir determinados derechos, pero es muy fácil perderlos.

R.- Eso lo decía Simone de Beauvoir. Cada vez que hay una crisis económica, los primeros derechos que desaparecen son los derechos de las mujeres. Siempre somos las grandes perdedoras. Tenemos que adoptar siempre una posición de resistencia, luchar no desde la violencia, sino desde el intelecto. Una lectora me preguntó qué podía hacer a favor del feminismo y le contesté: ‘No solo vos, los varones también se tienen que empezar a involucrar, luchar por la equidad y transformar la sociedad'.

P.- Todavía hay personas que piensan que el feminismo es lo contrario del machismo

R.- Es una aberración. Rita Segato, la antropóloga argentina feminista, dijo que el patriarcado afecta a todas las personas porque obliga al hombre a ser ese macho alfa, proveedor, violento, desapegado... En Argentina, las estadísticas de varones que abandonan a sus hijos y no les pagan ni la manutención alimentaria son horrorosas, pero no son juzgados. Hay que cambiar esa mentalidad y dejar de juzgar a las mujeres todo el tiempo. Hay una serie, 'It's all her fault', en español 'Toda su culpa', en la que raptan en una familia al hijo y toda la sociedad le echa la culpa a la mujer, a la madre. No estoy haciendo spoiler, porque viene ya en el título.

P.- '19 garras y un pájaro oscuro' es una reedición de una obra ya publicada en 2016. ¿Qué ha cambiado, además del título, y por qué?

R.- La publiqué inicialmente en una editorial pequeña y no tuvo editor. Ahora, con Alfaguara, sí ha habido edición y me parecía importante que quedara reflejado en el título. Es otro libro porque hay cuentos que sacamos, otros que agregamos, cuentos con el título cambiado. 

P.- El título es muy inquietante, también lo era el anterior. 

R.- La portada la hizo mi hermano Juan, que es director creativo en agencia de publicidad, y es espectacular. Si lees los cuentos, cada icono que recoge está hablando de uno o más cuentos. Me interesa que el título dé una hipótesis de lectura, no me interesan los títulos genéricos como 'cuentos horrorosos', no me dice nada. Fíjate que no es pájaro negro, es un pájaro oscuro. Es un título difícil de recordar, pero quiero que mis cuentos sean garras que atraviesan al lector o que lo interpelen. Y el pájaro oscuro apela a la violencia, que atraviesa todos los cuentos, la muerte, la oscuridad, la poesía o los pájaros que aparecen en algunos cuentos. 

P.- El cuento de 'Roberto', que escribiste con 19 años, es muy impactante y tiene muchas interpretaciones posibles. Sea lo que sea, no oculta lo más importante del relato, que es la violencia contra menores.

R.- Sí. Puede ser cuento fantástico, un conejo real, algo simbólico, una niña trans... Muchas cosas. Cuando lo escribí, no pensé de dónde surgió. Técnicamente surgió en el taller de Liliana Díaz Mindurry, a la que conozco desde hace más de 30 años y es mi maestra. Leímos 'Carta a una señorita en París', de Julio Cortázar, cuyo protagonista vomita conejos. Yo lo transformé. Me había formado en un colegio de monjas alemanas donde no se hablaba de feminismo. Recuerdo salir a la calle con uniforme, que hombres me dijeran barbaridades y yo no tener herramientas para poder enfrentarlos. Me sentía súper vulnerable. Un día estaba en un tren escribiendo poesía, que es como empecé, tenía delante un tipo masturbándose, nadie hizo nada y lo estaban viendo. Me tuve que levantar e irme a otro vagón.

El femicidio no es un asesinato común ni un crimen pasional

P.- En España hay políticos y partidos que niegan la violencia de género.

R.- En Argentina tenemos al presidente, Javier Milei, que está en contra del feminismo y quiere eliminar la palabra femicidio. Es muy importante cómo el lenguaje nombra las cosas, el femicidio no es un asesinato común ni un crimen pasional, está refiriéndose a algo concreto: matar a una mujer a consecuencia de la violencia estructural que hay, una violencia estructural que empieza con los juguetes que les damos a los niños, la cocinita para ella y el tanque para él, es decir, la violencia. 

Hay mujeres que ponen todo su valor en la belleza y en su cuerpo

Almorzando en el hotel en el que me alojo, había dos argentinos que estuvieron hablando casi a gritos de mujeres, con comentarios como: 'esta es superlinda, pero lástima que sea lesbiana. Es un desperdicio', o 'esta nena está para darle'. Yo decía: '¿No les cae la ficha de que hay mujeres que los están escuchando?' Si necesitas estar hablando tanto de mujeres de esta manera, hay algo que falla. Muchos varones piensan así y hay también mujeres que ponen todo su valor en la belleza y en su cuerpo. Todo esto está en el libro.  Por ejemplo, el cuento de 'La continua igualdad de la circunferencia' es una crítica a todas las intervenciones en el cuerpo que nos hacemos y lo escribí hace un montón de años. 

P.- Tus cuentos pasan por los capítulos más vergonzosos de esta sociedad, abordándolos desde el humor, a veces, o el drama, y jugando con el surrealismo. Planteas situaciones inverosímiles que apelan a algo muy real. 

R.- Pienso, por ejemplo, en 'Anita y la felicidad', protagonizado por un chico que piensa que su novia es un alien. No lo considero un cuento fantástico porque hay gente que transforma la realidad para acomodarla a lo que piensan. Se refiere al varón que no ve a la mujer por lo que realmente es y la interpreta. O 'La solitaria', que también podría parecer un cuento fantástico, pero en Argentina son muy comunes las olas de calor extremo y que se corte la luz. Pero en realidad habla de la soledad por ser soltera y la vulnerabilidad de una mujer que atraviesa la ciudad sola, con todas las posibilidades de que te violen o te maten, que es algo que vivimos todo el tiempo. 

P.- Hablaste de tu proceso creativo en el anterior ensayo, ¿te planteas convertir en novela alguno de estos cuentos?

En el libro original, 'El encuentro feroz', hay un microrrelato. que es una sola frase. Pregunto: '¿Con carne de qué animal estaba hecha la sopa? No es de animal, me contestaron'. Ese es todo el microrrelato. Ahí ya estaba pensando en 'Cadáver exquisito'. No lo incluí aquí porque ya se había publicado la novela y quedaría raro. 

Sí hay otro cuento, 'Un sonido liviano, rápido y monstruoso', que se convertirá en novela. Está basado en un hecho real de una compañera mía de facultad. que estudió ontología y en realidad su pasión era el arte, me contó que ella vivía en planta baja, tenía su consultorio y un día, un primero de enero, estaba colgando la ropa en el patio y cae primero una prótesis dental y después el vecino. Lo hizo a propósito. No la vi en muchos años, pero me la encontré en una marcha por el aborto y le expliqué que había escrito un cuento con su experiencia. Cuando lo leyó delante mío se echó a llorar. Le dije: 'Ahora quiero escribir una novela, no sabía cómo continuar ese cuento y ahora sé'.  En este libro está el germen y el comienzo de un montón de cosas. 

P.- ¿Cómo llevas el éxito? 

R.- Lo que pasa es que para mí el éxito real es dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontraste, hagas lo que hagas. Ese es el éxito, de verdad. Lo vivo con un montón de agradecimiento constante porque conozco mucha gente muy talentosa que no vive de la literatura ni los invitan a otros países a hablar. Entonces, lo vivo con mucho agradecimiento y mucha responsabilidad también. Me tomo la literatura en serio, no es un hobby, es mi pasión y mi trabajo.