Los creepypastas se han consolidado como una de las formas más reconocibles del folklore digital contemporáneo. Historias como Slenderman, el Experimento Ruso del Sueño, Herobrine o las Backrooms redefinieron durante las últimas décadas el concepto tradicional de leyenda urbana, trasladando el miedo colectivo desde el boca a boca hasta foros, videojuegos, redes sociales y plataformas digitales.

El séptimo episodio de Biblioculto aborda cómo estas narrativas surgidas en internet transformaron la manera en la que las sociedades contemporáneas construyen mitos, expandiendo relatos ficticios hasta convertirlos en fenómenos culturales de alcance global.

De las leyendas clásicas al horror viral

A lo largo de la historia, civilizaciones de todo el mundo han desarrollado relatos populares vinculados a misterios, criaturas o sucesos imposibles. Desde El Dorado hasta el Monstruo del Lago Ness, estas narraciones trascendieron generaciones gracias a la transmisión oral y a la falta de pruebas concluyentes.

Con la llegada de internet, ese modelo evolucionó radicalmente. Los creepypastas comenzaron a circular a través de imágenes perturbadoras, páginas web, vídeos, videojuegos o supuestos archivos perdidos, generando una nueva relación entre ficción, participación y viralidad.

Slenderman, Backrooms y el nuevo folklore digital

Slenderman se convirtió en uno de los casos más emblemáticos al nacer en 2009 dentro de un foro online como una creación ficticia que rápidamente adquirió vida propia. Algo similar ocurrió con las Backrooms, concebidas como espacios liminales y angustiosos a partir de una simple imagen viral.

Estos relatos encontraron en internet un entorno perfecto para expandirse, reinterpretarse y reforzar su apariencia de autenticidad mediante comunidades digitales que añadían nuevas capas narrativas.

Biblioculto analiza el fenómeno literario de internet

El nuevo capítulo de Biblioculto sitúa los creepypastas como una evolución moderna de las leyendas urbanas tradicionales, explorando cómo la cultura digital convirtió rumores y ficciones en experiencias colectivas.

La combinación entre anonimato, participación masiva y difusión inmediata permitió que estos relatos ocuparan un espacio central dentro de la cultura popular contemporánea, consolidando internet como el principal escenario del folklore del siglo XXI.