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No sé tocar ni una escala con la flauta y el otro día vi cómo se hace una canción desde cero. Ben Yart, Euskoprincess y el productor Mauve Trip se pusieron a hacer música delante de mí en Mapa Estudios y todavía estoy intentando entender cómo lo hicieron. Los que os dedicáis a esto pensaréis que estoy flipando con algo de lo más normal. Pero a mí me parece acojonante: donde antes no había una canción, ahora la hay. Como el Big Bang ese. Pienso en el segundo antes de que empezara a existir Smooth Criminal, de Michael Jackson; Una warra sucia del sur, de Yung Beef, o Uno, del propio Ben Yart. Hubo un mundo en el que esas canciones no existían y alguien, en una habitación cualquiera, hizo que empezaran a existir.
Admiro mucho a la gente que hace música y creo que por eso no me siento capacitado para hacer crítica musical. ¿Qué le voy a decir yo a esta peña sobre si hacen algo bien o mal? Es fascinante ser testigo del proceso. Un tío coge un beat de Black Eyed Peas, un sonido de los coches de choque, se pone a tocar botones en un ordenador y al rato se hace un temazo terrible. Es magia, macho. Me sentí como un paisano de Sentinel del Norte viendo un dron. Luego cogen Ben Yart y Euskoprincess, se ponen a escribir en sus móviles, a hablar entre ellos y a crear sobre lo que está sonando. Y, no contentos con eso, mantienen una conversación autotuneada en la propia canción que están creando.
A veces, de tanto escuchar música y escribir sobre ella, se me olvida que no tengo ni puta idea de cómo se hace. Puedo emocionarme con un disco, entrevistar a quien lo ha grabado y pasarme horas hablando de sus letras, de dónde vienen y de todo lo que me hacen sentir. Pero luego me siento delante de tres personas que están haciendo una canción y me doy cuenta de que nunca he preguntado lo que más me cuesta entender: ¿cómo has conseguido que exista esto? Me hicieron sentir un completo ignorante y les estaré siempre agradecido por ello. Porque, a mis casi 40 años, no entender una mierda y disfrutarlo tanto me parece una bendición. Qué suerte poder seguir sorprendiéndome así.
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