Escribo esto encajonao en el asiento 26A de un vuelo de Iberia porque me acojona volar. He rezado no sé muy bien a quién, me he santiguado tal y cómo me enseñaron en el colegio, Cris me ha dado paz, he hablado con mi madre y le he dicho a mi padre que evite nuestro reencuentro. Pero nada es suficiente.

Desde adolescente encaro cada despegue creyendo firmemente que la voy a palmar. Qué pinto aquí en un bicho metálico a tomar por saco de tierra firme, entre nubes y a no sé cuántos kilómetros por hora. Si hubiera sido por hombres como yo, seguiríamos en el Paleolítico. ¿Qué sentido tiene que este bicharraco se mantenga en el aire? Sí, me lo han explicado millones de veces. Peso, empuje, resistencia, sustentación y todas esas vainas. La de que es el transporte más seguro también me la sé. He escuchado bastantes podcasts de pilotos tratando de tranquilizar a miedicas como yo y también he leído a los estoicos. Memento Mori, Zenón de Citii, Epícteto, Marco Aurelio bla bla bla. Me la pelan todos. Cade vez que me subo un avión pienso que me voy a morir.

La existencia ya es suficientemente frágil como para que me la juegue así. ¿Para qué voy a viajar si soy de Santander y vivo en Madrid? En mitad de tanta negatividad, entre dos asientos, veo a un niñuco rubio con cascos gigante viendo Oliver y Benji. Roberto Sedinho la baja con el pecho y la clava en la escuadra. Estoy yendo a Grecia y en los cascos tengo Leteo de Vittore Montesco. No está del todo mal despedirme de este plano viendo a mi jugador de fútbol preferido y escuchando la belleza del gueto neoclásico mientras sobrevuelo el Mediterráneo. Es curioso porque de niño tenía la convicción de que si tenía un accidente de avión, yo sería el único superviviente. Pero convencido, ¿eh? Ahora, por el contrario, muchas veces antes de dormir pienso que no voy a volver a abrir los ojos. Estoy chiflao y veo que esta obsesión lleva mucho tiempo en mí.


Es bastante improbable que alguien tenga un accidente de avión mientras escribe en un vuelo que tiene miedo a volar. ¿Habrá pasado? A ver, igual sí. A veces me pongo la canción El Avión se Cae de Calle 13 por lo mismo. ¿Alguien ha tenido un accidente de avión mientras escucha a René decir “el avión se cae, se cae el avión”? Además, no creo que vaya a explotar un avión lleno de niños, ¿no? Bueno, eso también debieron pensar los que murieron en un accidente de avión rodeados de niños. Me gustan tanto las ironías como el miedo que me da volar

Espero que no haya turbulencias. Que nadie me diga que es imposible que un avión pierda el control por muy fuertes que sean porque le cojo de la pechera y le doy un cabezazo. Nunca he estado en Grecia y me tranquiliza el hecho de pisar el origen de todo lo bueno que hay en este mundo. Tan solo quiero tomar el sol, romantizar el Mediterráneo Moral y creerme Sorrentino. Recuerdo que Parthenope me hizo llorar. ¿Qué tal será La Odisea de Nolan, por cierto? Espero que no la haya cagado. Creo que ya he solventado la opinión de hoy. Esto solo ha servido para eso porque sigo cagao. Me quedan 2 horas para llegar. Si estás leyendo esto es que he llegado bien y he podido publicar el texto. Sin embargo, queda la vuelta y en septiembre, otro vuelo. Lo de que los humanos estemos donde no debemos estar no termino de verlo. ¿Y los que se dedican a esto? Piloto vale porque controlas tú la situación, pero ¿qué clase de demente se hace azafata? Qué estrés, macho.

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