Recuerdo el día en el que mi colega Dieguko me dijo que me escuchara a un tal Dellafuente. Creo que fue en unas navidades de 2014. Insistió tanto que llegué a casa, cogí el portátil y escribí su nombre en el Youtube. El trap era una cosa que todavía no se entendía mucho, pero con la que establecí una relación de extraña dependencia. Dellafuente, lo único que hizo, fue intensificarla. Las primeras escuchas me atravesaron el córtex cerebral. ¿Quién eres, Dellafuente?, preguntaba al ordenador, cogiéndolo del cuello como Michael a Fredo. 

Sin todavía respuestas, decidí adoptar a Yacine Brahimi como uno de mis futbolistas fetiche, aspiré a tener un AMG blanco con ambientador de coco, soñé con salir de fiesta con José Fernando Ortega Cano, me enamoré de una emo, vestí Joma y quise tener cerca a una chica parecida a Morena Baccarin para poder llamarla 'consentía'. También deseé que un ligue me dejara para irse con un gangster, que un tal Borja me hicera un degradado guapo y que mis futuras hijas se llamaran Manuela y Rosalía. En 2016 vi a Dellafuente en Las Vistillas con Maka y en 2017 les volví a ver en la Sala Butt. Pude soltar en directo la obsesión en la que se convirtió "Dile, dile, dile / Que ya estoy cura'o de espanto". Quejíos y Autotune, la camiseta mitad del Madrid, mitad del Barça, Folklore atemporal, Familia y Dellafuente Fútbol Club. Las cosas empezaron a virarse en una mezcla de religiosidad marketiniana con seguidores más fieles que los de David Koresh. 

Obrigado: pasado, presente y futuro

El artista fue evolucionando desde el misticismo y todavía me pregunto qué hemos hecho bien como sociedad para que Dellafuente se haya erigido como una de las figuras más importantes en la cultura popular española y acabara llenando un estadio de fútbol dos días seguidos. Ahora estamos en 2026 y lanza Brigado, su nuevo disco. Y quizás, último como Dellafuente. Muerte y Vida. Pasado, presente y futuro. Morir para volver a nacer. ¿Quién eres, Dellafuente, y qué pretendes?

Escucho Obrigado como un intruso. Lo interpreto como un trabajo introspectivo y que solo podrá entender (en su totalidad) su propio creador. Son letras tan personales que huelen a tinta del bloc de notas de un psicólogo. Las veo tan íntimas que dan ganas de pedirlas que vuelvan a ese cajón del que se escaparon para que nadie las vea. 

En Obrigado podemos ver a un hombre enamorado. Dellafuente siempre ha sido un artista tremendamente sentimental. Uno se acuerda, por supuesto, de Enamorao, Te como lo cara o Te amo sin límites, entre otras. Sin embargo, en su útlimo álbum encontramos palabras tan tiernas como: “El color con el que transmites tu caminar / El sabor que dejas en el aire cuando te vas / El calor que entra por mi cuerpo con tu mirada / Dime lo que sientes /Ponte en mi lugar”, en Sin Explicacion3s; o “Tu alma es tan pura y bonita como el cristal; Tú me enseñaste cómo se hace lo de amar; La vida es eso que pasa mientras tú no estás; Te amo mi niña de fuego, mi compañera” en Mi modo de vida <3. En Modo Avión: "Prendí fuego a la madera / Cuando atraqué en tu mar" o "No quiero escuchar otro tema / Solo háblame de ti / Y quédate a dormir". Y en esa bachata tan maravillosa que es Me Olvido: "Nunca hay tinieblas porque tú eres luz".

Sacralidad y humanidad

Dellafuente es un artista hermético y empapado de misterio. Podríamos definirlo como una reliquia religiosa más. En Obrigado, esas referencias sagradas están muy presentes. Por supuesto, en Filipenses 2:13. "No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos", reza el versículo de la Biblia. En su globalidad, Obrigado, empezando por el nombre (gracias en portugués) es una oda a la generosidad y el agradecimiento. Así dice en esta canción: "2:3 Filipenses, bendice a mi rival / Cuando llegarán yo no puedo adivinar / Pero lo que está pa ti nadie te puede quitar". El sentido de humildad también se encuentra en Espíritu Santo: "No vayas de valiente por arrepentido / Valiente es arrepentirse cuando no hay testigos".

En Caravaggio, por ejemplo, vemos a un Dellafuente-deidad desposeido de pecados capitales: "A veces quisiera sentirme humano/ Y supongo hacer cosas que hacen los humano' / Como criticar a la espalda, ser individualista / Querer ser famoso y buscarlo siendo artista / Abusar del débil, imperialista / El director y el protagonista". Y, por otro lado, desprendido de los bienes materiales: "No me preocupa el dinero”, dice en Mi modo de vida <3. Y de deseos egoístas en Sin Explicacion3s: "No tengo ambiciones / No me interesan". También, incapaz de ser herido: "Ya no siento decepción", señala en El Baile del Agua. Asimismo, la atmósfera religiosa la respiramos con ese coro de misa en El Baile del Agua: "Por el aire / Tus mensajes me llegan por aire / Y en silencio escucho tu voz / Solo escucho tu voz". Por supuesto, en Espíritu Santo: "Quiero matar a esa versión de mi que tu estás alabando / Alhamdulillah, Espíritu Santo".

Por otro lado, Dellafuente se humaniza en Agradecío: "Por fallar yo par de veces también vivo (Agradecío') / Porque si no, ¿cómo coño es que yo hubiera sabío'?". En Na me sabe a na se alzan diversos aspectos humanos: El ego: "Lleno el estadio, soy futbolista / Juego solo, inconformista"; El vació interno a pesar del evidente éxito de su carrera: "No sé a qué sabe la gloria / Sé a qué sabe la tristeza". La incompresión: "No me entienden, pero asienten / Yo sé que intentan agradarme pero mienten". Y el miedo: "Si no estás bien solo búscame / Estoy al final del escalón / Cuando / no sepas adónde ir / Es dirección hacia el miedo". También ese Dios humanizado que reconoce sus errores en Me Olvido: "A veces me equivoco, lo rompo y me olvido". Como no, sobre ese sentimiento gira La vida te da sorpr3sas: "Y me convencí, me dije yo controlo / Yo me mentí, mе lo creí yo solo / No fue así, porque la vida tе da sorpresas".

Junto a la religiosidad y como consecuencia de la misma, avanza la naturaleza. Es esencial en un artista granadino y evidentemente marcado por todo lo que se ha generado a los pies de Sierra Nevada, ese paraíso natural y tótem de la ciudad más extraña, y por ello, más bella de España. Las referencias al agua, como el ciclo, sugieren un proceso de bautismo creativo, una muerte simbólica seguida de un renacimiento. De Dellafuente a Enoc. Pasado, presente y futuro. Y ese pasado es bonito encontrarlo en la paleta sonora que es su discografía. En Obrigado encontramos sonidos latinos, hay violines, guitarras, música electrónica y ese flamenquillo con reguetón que tanto sentí en sus inicios (Ay, Jaleo Gatillo). Y algunas referencias explícitas a canciones antiguas. Por ejemplo Espíritu Santo: "De la tierra del diseño de interiores / No hablo de muebles ni sillones" para hablar de Granada debido a la cantidad de marihuana que se cosecha y que evoca a Yo he nacío: "Si ha bajao' la delincuencia / Deben de darle gracias a lo' interiores" y a Jaquetona: "Toy sonando mientras pelan los interiores". Esta frase, por cierto, también aparece en Cooking Macarrones. Otra referencia que me retrotae al pasado es "Me dicen no es pa tanto / Yo les digo no es pa tontos", de Espiritu Santo. Esto decía en José Fernando Money Drip con Soto Asa: "Me dicen: "no es pa' tanto" / Les digo: "no es pa' tontos". Para los que decían que vuelva el Dellafuente de las maquetas, ahí tenéis un poquito

Tengo un pesar con Obrigado. Como casi siempre, Dellafuente no ofrece respuestas sino preguntas. Le entrego de forma recíproca el Arigato de la portada, vuelvo a darle al play y le sigo preguntando: "¿Quién eres, Dellafuente?".  Quizás sea mejor no saberlo nunca. 

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora