El actor estadounidense, conocido por clásicos como Tropic Thunder, Algo pasa con Mary o La vida secreta de Walter Mitty, ha cargado contra la administración de Donald Trump por utilizar un fragmento de su película para ilustrar los recientes bombardeos en Irán.

Stiller ha denunciado en su perfil de X (antes Twitter) el uso sin permiso de un clip de Tropic Thunder, incluido en un montaje oficial de la Casa Blanca que combinaba escenas de películas con imágenes reales de ataques militares. “Nunca os hemos dado permiso y no nos interesa formar parte de vuestra maquinaria propagandística. La guerra no es una película”, ha zanjado el actor, dejando clara su postura sobre la utilización de su obra con fines políticos.


Aunque el clip de Tropic Thunder apenas dura unos segundos, Stiller ha explicado que su objetivo es enviar un mensaje firme contra la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán. En el mismo post, el actor respondió a comentarios de seguidores, reiterando que la intención es protestar contra los conflictos bélicos y no permitir que sus películas se utilicen para justificar acciones militares.

La Casa Blanca no es ajena a este tipo de prácticas. En los últimos días, ha publicado montajes en los que combina vídeos de ataques militares con fragmentos de películas y series como Superman o Breaking Bad, bajo el título Justicia a la manera americana. La fórmula busca crear un efecto épico, pero ha provocado críticas de distintas figuras del entretenimiento.
 

Otros artistas que han alzado la voz

Ben Stiller se suma a una lista creciente de artistas que han reclamado públicamente que sus obras no sean utilizadas con fines políticos. Antonio Romero, de Los del Río, criticó el uso de La Macarena en un vídeo del Gobierno: “Era para alegrar la vida al mundo, no para matarla”, dijo. Olivia Rodrigo también reaccionó cuando su tema All-American Bitch apareció en un clip institucional sobre inmigración: “No vuelvan a usar mis canciones para promover su propaganda racista y llena de odio”, escribió.

Asimismo, Sabrina Carpenter, Adele, Beyoncé y Céline Dion han tenido que advertir a la campaña republicana de que no autorizarán el uso de sus temas para fines políticos, subrayando que la música y el cine no deben convertirse en herramientas de propaganda.

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