Hace no mucho, una información provocó más de un dolor de cabeza en el seno de IU. Según la misma, Alberto Garzón estudiaba la posibilidad de finiquitar la coalición para estudiar la creación de un nuevo partido. Debido al revuelo, el político se vio obligado a salir a la palestra para negarlo, aunque dejando entreabierta una puerta.

Ahora, dirigentes de la formación aseguran que Alberto Garzón y la dirección del PCE trabajan para poner en marcha "un Podemos B", que tenga una vocación "ciudadanista" y en el que se suprima el concepto de clase, pero no se dan cuenta -dicen a Efe- de que es un espacio "ocupado" ya por Pablo Iglesias.

Repetición de elecciones
Con la vista puesta en la posible repetición de las elecciones en junio, el entorno de Garzón trabaja ya en esa opción de izquierda alternativa que aglutine a organizaciones políticas, cívicas y sociales, como intentó sin mucho éxito, con Unidad Popular.

Estará en la misma órbita que Podemos, aunque las mismas fuentes entienden que Garzón no pretende "desembarcar" en la formación de Iglesias.

Otra cosa es que, si finalmente hay comicios en junio, IU intente de nuevo una coalición con Podemos, que es la opción preferible en su entorno y que esta vez podría prosperar por ese acercamiento postelectoral que se ha producido entre ambos líderes, hasta el punto de que Iglesias le quiere en ese gobierno aún de ficción que espera poder armar con Pedro Sánchez.

Portazo morado
Ahora bien, también podría haber un nuevo portazo del partido morado igual al que recibieron semanas antes del 20D y en ese caso "cada uno concurrirá con su propia identidad", aseguran.

Izquierda Unida vuelve a verse en la misma encrucijada y con una división más profunda si cabe, después de unos resultados que la han dejado en el Grupo Mixto con solo dos diputados -aunque mantiene casi un millón de votantes- y una complicadísima situación financiera, que puede llevar incluso al despido de un 60 por ciento de la plantilla.

Declaración de Zamora
Este escenario provocó hace dos semanas un encontronazo entre los dos sectores, el que encarna el todavía coordinador federal, Cayo Lara, y el de Garzón, que acusó al primero de tratar de romper IU por intentar hacer responsables del ERE a los tres diputados que tienen en las confluencias de Podemos.

A esto se suma que el fin de semana pasado un grupo de "enojados" contra la actual deriva se reunieron en Zamora, única capital en manos de IU, para "dar un grito de indignación" y dejar constancia de su desacuerdo, según fuentes que cita Efe.

Más de 150 miembros de IU han ratificado esa Declaración de Zamora, que pretende relanzar IU de cara a la XI Asamblea federal, que se celebrará, si no hay elecciones, a finales de mayo.

Mientras, Garzón ha asumido un papel de mediador entre Podemos y PSOE y ha logrado que ambos, junto a IU y Compromis, se sienten la semana que viene a ver cómo trabajan en un gobierno alternativo al PP.