Vicente Martínez Pujalte ha sido pillado de visita en la Fiscalía General de Murcia, después de que anunciase que trasladaría las quejas del PP al Ministerio Público por la cantidad de casos de corrupción que estaban investigando y que les afectaba a ellos. Eso sí, Pujalte dejó claro que si hacía esto no era buscando la impunidad de su partido, sino el bien de la ciudadanía, para evitar “el gasto que acarrean para los ciudadanos los largos procesos que en la mayoría de los casos son archivados”.

Pero ¿a qué problemas de corruptelas se enfrenta el PP en esa región que no suelen ser habituales en las portadas? Pues principalmente al caso Novo Carthago, que está a punto de llevar a la imputación al expresidente murciano, Ramón Luis Valcárcel, que hoy ocupa un escaño de eurodiputado.

Boom inmobiliario
Con las mayorías absolutas del PP, la región de Murcia ha vivido un enorme crecimiento inmobiliario a base de recalificaciones de terrenos, y ahora les está pasando factura. En 2006, el juez empezó a investigar la recalificación para construir 10.000 viviendas, apartamentos turísticos, centros comerciales, campos de golf y hoteles junto al Mar Menor, encima de áreas de protección natural.

Retahíla de imputados
Casi hay más miembros del Gobierno implicados que libres de sospecha en el caso Novo Carthago. Hay tres ex directores generales imputados y tres exconsejeros, entre ellos el de Obras Públicas, que ahora es el delegado del Gobierno en la región sin previsión de que el Ejecutivo le pida que dimita. También está imputada la alcaldesa de Cartagena, que se negó a acudir a declarar libremente al estar aforada como diputada nacional, por lo que acabó siendo imputada por el Tribunal Supremo.

Valcárcel, el siguiente
Y ahora, todo indica que el siguiente en entrar en la lista es Valcárcel, dado que recibió un sinfín de regalos del empresario beneficiado con la recalificación, Rafael Galea, de la empresa Hansa Urbana, a través de “testaferros, como cuñados, e incluso utilizando a su propia hija”, señala el juez. De hecho, la hija del expresidente estuvo contratada en un despacho de Jeréz de la Frontera cuyo principal cliente era la empresa beneficiada con la recalificación.

Regalo de bodas
Otro aspecto que hace sospechar al juez es el regalo de boda que hizo el empresario Rafael Galea a la hija de Valcárcel. Como la familia Valcárcel y el empresario se negaron a revelar qué regalo era, el juez abrió una investigación a las cuentas del matrimonio y encontró unos ingresos de 123.000 euros para los que no había explicación.

30 ingresos fuera de hora
El juez encontró 30 ingresos hechos el mismo día por valor de 1.000 euros cada uno y con billetes de 500 que se hicieron entre las 8:29 y las 8:34 de la mañana, antes de que la oficina bancaria estuviera abierta. El magistrado cree que se buscaba ocultar la identidad de quien ingresaba pues utilizó 3o nombres de pila diferente, sin apellidos, para “simular” regalos de boda. Casualmente, en el banco donde se hicieron los ingresos trabajaba como subdirector el marido  de la hija de Valcárcel.