Barcelona ha vivido hoy una tarde histórica. Ada Colau se ha convertido en la primera alcaldesa de la ciudad. Colau es muy consciente de que el hecho de ser mujer y haber llegado a ese cargo no es algo anecdótico. Por eso, ha dedicado buena parte de su discurso a recordar que las mujeres todavía no han alcanzado la plenitud de sus derechos. Para ilustrar esa situación, ha explicado que hace unos meses se encontró a una señora, ya mayor, por la calle, que la abrazó y entre lágrimas le dijo: "por fin las mujeres empezamos a ser visibles".

Colau ha dedicado su discurso a esa mujer desconocida y también a las "imprescindibles vecinos". La candidatura de Colau se ha gestado en unos pocos meses, pero ella ya era conocida para las asociaciones vecinales de Barcelona por su lucha contra los desahucios y por su activismo. Colau tejió con el asociacionismo de base una red ciudadana que ahora la ha catapultado hasta la Alcaldía de Barcelona.

La nueva alcaldesa viene del pueblo y ha querido que todo el mundo lo sepa. Así que ha explicado la historia de su familia. Sus abuelos paternos eran pastores de Huesca, se vieron obligados a emigrar durante la posguerra y se instalaron en Barcelona donde se dedicaron al servicio. Los abuelos maternos eran de Soria y vivieron una historia similar.

Con esa anécdota, Colau ha reivindicado sus orígenes humildes. Con otra, ha dejado muy claro su amor por Barcelona. Cuando era jovencita, se cansó de la ciudad y pasó una temporada en Milán. Volvió consciente de que Barcelona era su sitio y de que no quería residir en ningún otro lugar.

Y sentadas estas bases, ha puesto las claves de lo que será su mandato. La alcaldesa se propone "implantar" una nueva manera de hacer política, consistente un fomentar "la participación ciudadana". Una colaboración que se desarrollará en el ámbito social y de las personas, pero también en la esfera del secesionismo. Colau se ha referido de forma explícita a la consulta independentista, sobre el derecho a decidir, que planea celebrar.

Es posible que esa referencia a un asunto que, en principio no es capital para su formación, Barcelona en Comú, tenga mucho que ver con su necesidad de cerrar alianzas, quizá con ERC, a lo mejor con CiU. Colau tiene 11 concejales, la mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Barcelona se sitúa en 21. La ex activista anti desahucios está muy lejos de poder gobernar con tranqulidad.

De momento, el resto de las fuerzas de izquierdas la miran con buenos ojos. El PSC, ERC y un diputado de la CUP le han dado sus votos esta tarde para que pudiera ser investida con mayoría absoluta. Pero ése ha sido un pacto puntual. Ahora, Colau tendrá que intentar tejer alguna alianza más estable.

Todos los grupos, incluso el del PP, se han mostrado favorables al diálogo y a la posibilidad de apoyar a la nueva alcaldesa en algunas de sus iniciativas. Por lo pronto, Colau quiere acabar con la pobreza energética, garantizar la alimentación, la sanidad y la educación de todos los barceloneses e impulsar la cultura.

En esos asuntos ha incidido durante su emotivo discurso, en el que ha llegado a las lágrimas. Durante la campaña, aportó otras ideas más controvertidas como la de crear una moneda local para pagar en algunos comercios. Esta iniciativa preocupó a algunos empleados del ayuntamiento, pues también se habló de que se abonarían los sueldos con esa nueva divisa. Colau ha lanzado hoy un mensaje de tranquilidad a los funcionarios y les ha asegurado que cuenta con ellos.

Tras una larga sesión de investidura y antes de cruzar la plaza de Sant Jaume para ir a saludar al presidente de la Generalitat, Artur Mas, Colau ha felicitado a Manuela Carmona y Ximo Puig, porque, como ella, han demostrado que "sí se puede".