Uno de los mayores logros de comunicación del Partido Popular durante los últimos 10 años ha sido el ejercicio de desmemoria y amnesia que han impuesto en la opinión pública a fuerza de ocultar hechos, datos y una estrategia de ataque permanente a los demás. Eso y el inmenso apoyo mediáticO (como mínimo 3 de las 4 cabeceras nacionales siempre han estado con el PP). Desde Aznar, el PP exige a los demás lo que él no hace y critica con virulencia estrategias que han seguido ellos cuando las hacen los demás. Basta buscar en internet los resultados de las municipales de 1987 y de 1991. Madrid y Valencia son los dos ejemplos más clamorosos.

Madrid el peor ejemplo: coalición de perdedores más un tránsfuga
Es absolutamente democrático, pero el Partido Popular hizo justo lo contrario de lo que ahora exige para arrebatar a la izquierda el ayuntamiento de Madrid capital. Lo contrario y peor, porque a la "sopa de letras" en palabras de Rajoy o "coalición de perdedores" en palabras de Esperanza Aguirre, necesitaron y consiguieron un tránsfuga para arrebatar la alcaldía al partido más votado (PSOE). En las elecciones de 1987 Juan Barranco obtuvo 24 concejales y más del 40% de los votos, Álvarez del Manzano (PP) 20 concejales y el 33%, el candidato del Centro Democrático y Social (CDS), Rodríguez Sahagún 8 concejales e Izquierda Unida con Ramón Tamames 3 concejales. Dos años después, en 1989, el PP pactó una moción de censura con el CDS y le dio la alcaldía a Sahagún, que había sacado 16 concejales menos que el PSOE y 12 menos que el PP. Pero la mayoría absoluta estaba en 29 votos, por lo que necesitaban un tránsfuga y fue, nada más y nada menos, que el cabeza de lista de IU, Ramón Tamames, posteriormente ferviente defensor de la derecha. Rodríguez Sahagún solo fue alcalde dos años, porque a las siguientes ya ganó Álvarez del Manzano holgadamente, pero con una coalición de perdedores más un tránsfuga, la derecha consiguió la alcaldía de Madrid hace casi ya 30 años (26).

Valencia: coalición de perdedores
Elecciones municipales de 1991, el Partido Socialista ganó ampliamente el ayuntamiento de Valencia pero sin mayoría absoluta, obtuvo 13 concejales frente a 9 del PP, 8 de Unión Valenciana y 3 de Izquierda Unida. Rita Barberá, cabeza de lista del PP, pacta con Unión Valenciana y se hace con la alcaldía de la que nos e ha apeado en 24 años. Perfectamente democrático porque la Democracia y la política se basan en el diálogo los acuerdos y los pactos, pero lo que es una contradicción insoportable es que Barberá hable ahora de coaliciones de perdedores o de sopas de letras, como el resto de dirigentes de su partido, cuando ella logró ser alcaldesa sin haber ganado las elecciones.

La amnesia del PP o lo que vale para ellos y no para los demás
Mariano Rajoy  ha basado sus mítines en dos ideas fuerza, la bien que va la economía -hasta el punto de que, según él, ya nadie habla del paro- y el temor a las "sopas de letras" que gobernarán en caso de que el PP no tenga mayoría absoluta o no le permitan gobernar porque sí, porque se lo merecen. Amnesia total y absoluta de como el PP se hizo con el poder en muchas Comunidades y localidades (amnesia sobre el Tamayazo, sobre Rodríguez Sahagún etc.). Sirva un ejemplo de cómo reacciona el PP cuando se les quita a ellos democráticamente el Gobierno lo ocurrido en Cantabria en las elecciones de 2003, cuando el PP obtuvo 18 parlamentarios regionales, el PSOE 13 y el Partido regionalista de Cantabria 8. Un pacto entre el PSOE y los regionalistas hizo Presidente a Miguel Ángel Revilla y se convirtió en noticia nacional el 'escándalo' de que el PSOE diera el Gobierno al partido más votado. Nadie recordó que eso mismo (y peor porque además consiguieron un tránsfuga) había hecho el PP en el ayuntamiento de Madrid.

La conclusión es rotunda, cuando el PSOE e IU gobiernan juntos es un pacto comunista que acaba con la libertad, cuando el PP consigue gobernar en Extremadura gracias a IU entonces esta formación política deja de ser 'comunista' y pasa a ser sensata y razonable. Cuando el PP arrebata alcaldías aunque no sea el partido más votado eso se llama Democracia, pero cuando se las quietan a ellos es usurpación por parte de una "copa de letras" o "coalición de perdedores" que llevarán a los ciudadanos a la ruina porque no tendrán un gobierno, sino un "guirigay" en palabras de Rajoy.