Venezuela registró el pasado 24 de junio una de las secuencias sísmicas más inusuales de las últimas décadas. Dos terremotos de gran magnitud sacudieron el país con apenas 40 segundos de diferencia, un fenómeno que los especialistas identifican como un doblete sísmico y no como un terremoto seguido de una réplica.

Según los datos difundidos por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer terremoto alcanzó una magnitud de 7,2 y el segundo, registrado apenas 40 segundos después, llegó a magnitud 7,5. Ambos tuvieron su epicentro en una misma región del estado venezolano de Yaracuy, a menos de 30 kilómetros al sureste de la localidad de Yumare. Los dos movimientos fueron superficiales, una circunstancia que aumenta la intensidad con la que las sacudidas se perciben en superficie y puede incrementar los daños materiales.

Hasta ahora, la explicación que manejan los expertos es que no se trató del patrón habitual de un gran terremoto seguido por una serie de réplicas. En este caso, ambos sismos liberaron cantidades de energía similares y ocurrieron antes de que la actividad sísmica provocada por el primero hubiera disminuido, lo que encaja con la definición científica de un doblete sísmico.

Los especialistas explican que un doblete sísmico consiste en la sucesión de dos terremotos de magnitud comparable que se producen en un intervalo muy corto de tiempo y en fallas geológicamente conectadas. La principal diferencia respecto a una réplica es precisamente esa similitud en la energía liberada. Mientras que las réplicas suelen presentar una magnitud inferior al terremoto principal y forman parte del reajuste posterior de la corteza terrestre, en un doblete ambos terremotos constituyen eventos principales relacionados entre sí.

La explicación física más aceptada se basa en la denominada transferencia de esfuerzo o tensión entre fallas cercanas. Cuando se produce un gran terremoto, la energía liberada modifica el estado de tensiones de las estructuras geológicas próximas. Si una falla cercana ya se encontraba sometida a un elevado nivel de esfuerzo, ese cambio puede desencadenar casi de inmediato un segundo terremoto de gran magnitud.

Los expertos señalan que este mecanismo recibe el nombre de transferencia de estrés estático de Coulomb. En términos sencillos, el primer terremoto no genera el segundo como una réplica, sino que modifica el equilibrio de la corteza terrestre y favorece que otra falla próxima, que ya estaba cerca de romperse, termine haciéndolo apenas unos segundos después.

La secuencia registrada en Venezuela responde precisamente a ese comportamiento. Los dos terremotos se produjeron prácticamente de forma consecutiva, con magnitudes muy similares y en una misma zona tectónica, circunstancias que permiten clasificarlos como un doblete sísmico.

La región donde se originaron los terremotos forma parte del límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, una de las zonas con mayor actividad tectónica del norte de Sudamérica. Ese movimiento continuo entre ambas placas acumula tensiones durante largos periodos hasta que la energía termina liberándose mediante terremotos.

Los geólogos recuerdan que Venezuela presenta varias fallas activas capaces de generar terremotos importantes. Entre ellas destaca el sistema de fallas asociado al occidente y centro-norte del país, donde históricamente se han registrado algunos de los principales movimientos sísmicos venezolanos.

Otro de los factores que, según los especialistas, contribuyó a la violencia de las sacudidas fue la escasa profundidad de ambos terremotos. Los sismos superficiales transmiten una mayor intensidad del movimiento hasta la superficie que aquellos cuyo foco se encuentra a decenas de kilómetros de profundidad. Además, determinadas zonas con sedimentos blandos pueden amplificar las ondas sísmicas e incrementar los daños en edificios e infraestructuras.

Tras los dos terremotos principales se han registrado numerosas réplicas, un comportamiento considerado normal después de una secuencia de estas características. Los expertos recuerdan que las réplicas forman parte del reajuste progresivo de la corteza terrestre tras la liberación de una gran cantidad de energía y pueden prolongarse durante días o incluso semanas.

Hasta el momento no existe ningún método científico que permita predecir cuándo ocurrirá un terremoto o determinar si un primer movimiento será seguido por otro de magnitud similar. Los especialistas insisten en que únicamente puede conocerse el fenómeno una vez que ambos terremotos ya se han producido y han sido analizados mediante los registros sísmicos.

Los investigadores también subrayan que el hecho de que otros países registraran terremotos en fechas próximas, como Japón, Chile o California, no implica ninguna relación entre ellos. Cada uno responde a procesos tectónicos independientes y separados geográficamente. La coincidencia temporal no significa que exista un vínculo entre esos movimientos sísmicos.

Los dobletes sísmicos son poco frecuentes, aunque existen precedentes documentados en distintas partes del mundo. Entre los casos más conocidos figuran los terremotos registrados en Turquía y Siria en 2023, así como otros ocurridos anteriormente en Pakistán o en las Islas Salomón. En todos ellos se observó un patrón similar, con dos grandes terremotos muy próximos tanto en el tiempo como en el espacio.

La principal dificultad de este tipo de episodios radica en que el segundo terremoto puede afectar a edificios que ya han quedado debilitados por el primero. Esa circunstancia incrementa considerablemente el riesgo de colapsos estructurales y complica las labores de emergencia y rescate, ya que la población todavía se encuentra reaccionando al primer movimiento cuando llega una nueva sacudida de intensidad comparable.

La cifra de víctimas sigue siendo provisional

En cuanto al balance de víctimas, las autoridades venezolanas han elevado provisionalmente la cifra a al menos 235 fallecidos y unos 4.300 heridos, mientras continúan las labores de búsqueda entre los edificios derrumbados. Además, centenares de personas permanecen desaparecidas, por lo que las autoridades advierten de que el número de víctimas podría aumentar en las próximas horas conforme avanzan las tareas de rescate.

Los equipos de emergencia siguen trabajando especialmente en las zonas más afectadas por el doble terremoto, donde numerosos inmuebles colapsaron o sufrieron graves daños estructurales. La magnitud de la destrucción ha obligado a movilizar efectivos de rescate, personal sanitario y maquinaria pesada para intentar localizar supervivientes bajo los escombros.

En el caso de España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirmó este jueves la muerte de dos ciudadanos españoles a consecuencia de los terremotos. Además, informó de que 80 españoles continúan desaparecidos o sin haber podido ser localizados, por lo que el Ministerio mantiene activo el dispositivo de asistencia consular y ha pedido a los nacionales que se encuentren en Venezuela que contacten con la Embajada o el Consulado para facilitar su localización.

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