Una vez más, en el marco de la guerra de Irán y en el escenario geopolítico, una de las fuentes de las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se vierte sobre España. Nuestro país ha vuelto a ser objetivo del mandatario de la Casa Blanca: “No está cooperando”, ha reprochado este miércoles en declaraciones al periódico español ABC, en tanto por no involucrarse en el conflicto bélico como por el gasto en Defensa en la OTAN al 5%.

"La situación con la OTAN es muy mala. Reciben protección. No quieren pagar la parte que les corresponde. Y llevan así muchos años. Los españoles son fantásticos, como usted, pero los líderes... no tanto", ha señalado en declaraciones al corresponsal español.

En cuanto a las relaciones comerciales con España, ya en tensión en advertencias pasadas y teniendo en cuenta que están suscritas al acuerdo de Washington con la Unión Europea firmado en verano de 2025, ahora Trump ha vuelto a hacer énfasis en esta amenaza: “Puede que corte todo el comercio con ellos”, ha sentenciado.

Estas palabras conjugan en tiempo y forma con las esgrimidas por otros aliados republicanos de Trump, que también han cuestionado el papel de España en la Alianza Atlántica y su postura del ‘no a la guerra’ en cuanto a la ofensiva militar sobre Irán.

Cronología de las amenazas de Trump a España

Desde que comenzó la ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Irán el pasado 28 de febrero, y que en estos últimos días encuentra el conflicto su punto más álgido de ataques, a juzgar por las palabras del propio Trump, la postura pacifista y en regla con el Derecho Internacional ha chocado con Washington, hasta el punto de llegar a las amenazas verbales.

Debido a la negativa del Ministerio de Asuntos Exteriores de que las bases españolas de Morón y Rota sean usadas para los fines conflictivos de Estados Unidos en Oriente Próximo, la primera reacción de Trump fue tildar a España de “terrible aliado”, en recuerdo a su vez de la decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de no aumentar el gasto en Defensa al 5% en la última Cumbre de la OTAN.

“Están siendo muy poco amigables, España no tiene nada que nosotros queramos. (…) Vamos a cortar todas las relaciones comerciales con España porque no tenemos nada que ver con ellos”, dijo entonces. Una postura que tanto nuestro país como Bruselas reprocharon e instaron a Washington a respetar “la autonomía de las empresas privadas, la legitimidad internacional y los acuerdos bilaterales” con la UE.

Un día más tarde, la comparecencia institucional de Sánchez se centró en el lema pacifista del ‘no a la guerra’; postura que fue y es aplaudida por países del entorno europeo y de otros rincones del mundo, incluso por parte del presidente del Consejo Europeo, en aras de abordar la solución de la guerra por una vía alejada de la violencia.

Otras voces de la Casa Blanca también cargaron contra la postura española la pasada semana. Prueba de ello, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, tildó a nuestro país como “poco colaborador” en esta misión, justificando a la par la “frustración” de Trump por esta razón. Asimismo, la portavoz del Gobierno estadounidense, Karoline Leavitt, dijo en rueda de prensa que España se había abierto a “cooperar militarmente” con Estados Unidos; afirmación que fue rápidamente desmentida por Moncloa: “No ha cambiado ni una coma”, zanjó el ministro de Exteriores.

Posteriormente, la penúltima de las duras críticas vertidas por Trump fue referirse a nuestro país como un “perdedor”: “No somos jugadores de equipo, y tampoco lo seremos con España”, dijo, al tiempo que situó al país como “hostil con la OTAN” por el PIB en Defensa.

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