En mitad de la escalada bélica que azota Oriente Próximo con los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y con el estrecho de Ormuz en el centro de las negociaciones, especialmente en las relativas al precio del petróleo, el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, se ha desmarcado de la dependencia de su país del comercio que atraviesa el estrecho y ha acusado a la OTAN de “no querer ayudar”.
En declaraciones desde el Despacho Oval, instantes antes de reunirse con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, el magnate estadounidense ha asegurado que si defiende el estrecho de Ormuz es “para todos los demás”, pero garantizando que Estados Unidos no depende del comercio que lo atraviesa. "Nosotros no usamos el estrecho. Estamos defendiendo el estrecho para todos los demás. Y en el caso de la OTAN, no quieren ayudarnos a defenderlo, y son ellos quienes lo necesitan", ha sostenido, a la vez que se ha referido a que los miembros de la Alianza Atlántica “se están volviendo mucho más amables” con sus demandas en Ormuz.
Al margen de esto último, el presidente estadounidense se ha pronunciado también sobre la relación con Japón, asegurando “no necesitar nada”, pero ha apelado al movimiento de aquellos países que, como Tokio, se puedan ver afectados por el escenario que sacude a Ormuz. "En el caso de Japón, tengo entendido que obtiene más del 90% de su petróleo a través del estrecho, así que esa es una gran razón para implicarse", ha agregado al respecto. En esta línea, el magnate estadounidense ha señalado a China o partes de Europa como los mayores perjudicados de la situación en el estrecho del Golfo, a la luz de que "obtienen gran parte de su petróleo" a través de este paso. "Nosotros prácticamente no obtenemos nada. Estamos por debajo del 1%. No necesitamos ni siquiera ese porcentaje así que creo que lo hacemos por cortesía", ha asegurado. Tras ello, el inquilino de la Casa Blanca ha insistido en que "virtualmente" todos los países apoyan los objetivos del ataque a Irán. "Irán es una amenaza seria para el mundo, para Oriente Próximo y para el mundo y todo el mundo está de acuerdo conmigo", ha añadido.
Entre otras cosas, el magnate ha vuelto a defender que el Ejército estadounidense va "muy por delante del calendario" respecto a sus planes militares en Irán, insistiendo en que el país "está cerca de quedar destruido". Al tiempo que ha reiterado el carácter histórico de la intervención insistiendo en que "tuvo que hacerlo" por las ambiciones nucleares de Teherán y la amenaza que representa a toda la comunidad internacional. "Tuve que hacer esto. Lo llamo una incursión. Tuve que hacer esta pequeña incursión y hacer algo que ningún otro presidente tuvo el valor de hacer", ha señalado, insistiendo en que sus predecesores "querían hacerlo", pero "nunca tuvieron el valor". "No los culpo. No los estoy culpando. Me tocó a mí y hemos hecho un gran trabajo. Nuestro Ejército es increíble", ha zanjado.
Cuba, también en la diana de las amenazas
En otro orden de cosas, el inquilino de la Casa Blanca declaraba este lunes que será quien tenga "el honor" de "tomar Cuba" en referencia a su intención de forzar un acuerdo con las autoridades de La Habana o, de lo contrario, impulsar una intervención más directa.
Un periodista preguntaba a Trump durante un acto en la Casa Blanca si la estrategia con Cuba sería similar a aplicada en Venezuela o Irán. "No puedo decirte eso. Ellos están hablando con nosotros. Es una nación fallida. No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada", ha indicado. Tras ello, aseguraba: "Creo que tendré el honor de tomar Cuba". "Ese sería un gran honor", añadía. Otro periodista le pedía más explicaciones sobre la expresión "tomar Cuba": "Tomar Cuba de alguna forma, ya sea liberarla o tomarla. Creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella, si quieres saber la verdad".
Trump insistía en la debilidad de Cuba, de su dirigencia, y subrayó que se trata de "una nación muy debilitada". Sin embargo, subrayó que se trata de "una isla hermosa" con "gran gente" y recordó que muchos cubanos que emigraron a Estados Unidos han prosperado. "Conozco a muchas personas de Cuba que fueron tratadas terriblemente y son personas muy emprendedoras. Vinieron aquí y se hicieron ricos", ha apuntado. "Un amigo mío empezó sin nada y ahora es el mayor dueño de gasolineras del país. Es cubano", señaló.