El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha comparecido desde su residencia en Mar-a-Lago (Florida) para dar cuenta de la operación militar que se ha zanjado con la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y con numerosas bombas impactando en Caracas.
Con cuarenta minutos de retraso tras haber convocado a la prensa a las 17:00, Trump ha sacado pecho de la operación militar, asegurando que se trata de "una de las demostraciones más potentes y eficaces del poder del Ejército de los Estados Unidos en la historia de nuestro país".
"Hemos llevado a cabo un asalto contra una fortaleza para llevar al dictador Nicolás Maduro ante la justicia. Tanto él como su esposa se enfrentarán a todo el poder de la justicia estadounidense. Ahora mismo están viajando en un barco que les llevará al sur de Nueva York, donde serán juzgados", ha arrancado el dirigente estadounidense.
"Estaba muy oscuro en Caracas. Las luces se habían ido debido a la acción de nuestros efectivos, pero lo hemos conseguido. La captura junto a su esposa hará que ambos se enfrenten ahora a la justicia de Estados Unidos. Maduro y Flores han sido acusados en el distrito del sur de Nueva York por su campaña de narcoterrorismo contra los Estados Unidos y sus ciudadanos. Quiero dar las gracias a los operativos que han llevado a cabo este trabajo con gran velocidad y efectividad", ha celebrado Trump, atribuyendo estos delitos al presidente venezolano y a su esposa.
"Ni un solo soldado de Estados Unidos ha fallecido y no hemos perdido ningún equipamiento. Somos el Ejército más fuerte del mundo de lejos, con capacidades y conocimientos que ningún país se puede imaginar. Hemos acabado con el 97% de los barcos del narcotráfico. Cada uno de esos barcos mata aproximadamente a 25.000 personas y venían mayoritariamente de un lugar llamado Venezuela", ha argumentado. Del mismo modo, Trump ha amenazado con un "segundo ataque" sobre Venezuela si fuera necesario: "Estamos preparados para lo que haga falta".
"Transición segura"
El dirigente estadounidense ha avanzado lo que se puede esperar de cara al futuro en Venezuela: "Queremos hacer una transición amable y vamos a dirigir el país hasta que llegue el momento, para poder hacer una transición segura y adecuada. Queremos la paz, la libertad y la justicia para el gran pueblo de Venezuela, y esto incluye a muchos venezolanos que ahora viven en Estados Unidos y que quieren volver a su patria. No podemos permitir que alguien más tome el poder en Venezuela que no sea bueno para Venezuela", anunciando veladamente que Washington espera que el próximo gobierno del país le sea afín.
"Estados Unidos nunca tiene que permitir que potencias extranjeras roben a nuestros ciudadanos. El dictador Maduro ha estado albergando y dando cabida a adversarios extranjeros y amenazándonos con armas extranjeras junto con los cárteles que operan en nuestras fronteras. Todas estas acciones violan la política exterior de Estados Unidos", ha argumentado Trump.
"Lo ocurrido tiene que servir de advertencia para todos aquellos que busquen hacerle daño a la soberanía de Estados Unidos. Ahora el hemisferio occidental es un lugar mucho más seguro", ha advertido, en un mensaje velado a otros líderes regionales para que no se atrevan a cuestionar la política exterior de Washington.
El asalto sobre Caracas
En la madrugada de este sábado, el Gobierno de Venezuela denunciaba que era víctima de una oleada de ataques aéreos, señalando a Estados Unidos como responsable, contra la capital del país, Caracas. También aseguraban que otros estados como Aragua y la Guaira eran objeto de los bombardeos norteamericanos. En su primera reacción, han apuntado directamente hacia Donald Trump como ejecutor de una ofensiva que tenía como objetivo “apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela”. Las autoridades venezolanas señalaban que, en particular, Estados Unidos tenía como fin hacerse con el control del petróleo y los minerales del país, intentando “quebrar por la fuerza la independencia política” del país.
Unas horas después de los ataques y de las denuncias del Gobierno venezolano, desde Washington, a través de su perfil en Truth Social, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmaba la autoría de la ofensiva aérea, así como la captura tanto de su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, como de su mujer. "Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder", escribía el máximo mandatario norteamericano. A tenor de los acontecimientos, Trump ha convocado a los medios a las 11:00 (hora local) para ampliar toda la información relativa al ataque.
Según relatan testigos presenciales a la agencia AFP, las primeras detonaciones se escucharon en Caracas alrededor de las 02:00 de la madrugada, hora local (06:00 GMT). Los estruendos estuvieron acompañados por sonidos similares a los de aeronaves volando a baja altura sobre la ciudad. Apenas un cuarto de hora después, se registraron nuevas explosiones, lo que incrementó la inquietud entre la población. Los hechos tienen lugar en pleno enfrentamiento político y económico entre Caracas y Washington, marcado por las sanciones y los embargos al sector petrolero venezolano.
Durante las horas siguientes, las redes sociales se inundaron de imágenes y vídeos en los que se observan incendios de gran magnitud y columnas de humo en distintos puntos de la capital. No obstante, hasta el momento no se ha podido confirmar de manera independiente el origen exacto ni la localización precisa de las explosiones. Los testimonios apuntan a que las detonaciones se habrían producido tanto en el sur como en el este de Caracas, aunque las autoridades no han ofrecido todavía una versión detallada de los hechos.
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