Un bloque de seis países, entre ellos España, ha alzado la voz de forma coordinada para rechazar la ofensiva militar contra Venezuela y advertir de sus graves implicaciones para el orden internacional y la estabilidad regional. A través de un comunicado conjunto, los Gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España expresan su “profunda preocupación” por unas “acciones militares ejecutadas unilateralmente” que consideran contrarias a los principios básicos del derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas.

El texto, cuidadosamente redactado, evita mencionar de manera explícita a Estados Unidos o a la Administración de Donald Trump, pero deja poco margen a la interpretación política. Los seis países coinciden en señalar que las operaciones cabo en territorio venezolano vulneran de forma directa la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza, así como el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, pilares fundamentales del sistema multilateral surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

Peligroso precedente

En el comunicado, los firmantes advierten de que este tipo de actuaciones suponen “un precedente sumamente peligroso” que amenaza no solo la paz y la seguridad regional, sino también la protección de la población civil. La referencia no es menor: en un contexto global marcado por la guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Próximo y el aumento de la tensión entre bloques, la normalización de intervenciones militares unilaterales abre la puerta a un escenario de mayor inestabilidad internacional.

Frente a la lógica de la fuerza, los seis Gobiernos reivindican una salida política y pacífica a la crisis venezolana. Apelan de manera expresa al diálogo, la negociación y al respeto de la voluntad popular como únicas vías legítimas para abordar los problemas del país. En ese sentido, subrayan que cualquier proceso de solución debe estar “liderado por las y los venezolanos”, sin imposiciones externas ni tutelas militares que condicionen el futuro del país.

Mensaje a la ONU

El comunicado también incluye un llamamiento claro a la unidad regional y a la defensa del principio de no intervención, uno de los ejes históricos de la diplomacia latinoamericana. Los firmantes alertan de que cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad regional tiene consecuencias que trascienden las fronteras venezolanas y puede afectar al conjunto del continente, así como a las relaciones internacionales en su conjunto.

En esa línea, los seis países instan al secretario general de Naciones Unidas y a los Estados miembros de los principales foros multilaterales a implicarse activamente en la desescalada de las tensiones. Reclaman que se utilicen los “buenos oficios” de la ONU y de los mecanismos internacionales existentes para preservar la paz y evitar una deriva que complique aún más el escenario geopolítico.

Uno de los puntos más contundentes del comunicado llega en su tramo final, cuando los firmantes rechazan “cualquier intento de control gubernamental, de administración o de apropiación externa de recursos naturales o estratégicos”. Aunque, de nuevo, no se menciona directamente a Washington, la alusión resulta significativa en un país como Venezuela, que cuenta con algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo. Para los seis Gobiernos, cualquier intento de intervenir sobre esos recursos desde el exterior es “incompatible con el derecho internacional”.

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