La escalada de tensión en el continente americano entre la gran potencia mundial liderada por Donald Trump y Venezuela sigue su tendencia ascendente. Después de que este sábado 3 de enero Estados Unidos bombardeara el país latinoamericano, las actuaciones del Gobierno estadounidense no solo no han cesado, sino que han multiplicado su actividad, con la detención de Nicolás Maduro, la intercepción de dos petroleros vinculados a Venezuela y el último anuncio de la Casa Blanca, según el cual, Estados Unidos se convierte en el gestor de las exportaciones de petróleo venezolano de forma indefinida.
Escasos minutos transcurrían desde la incautación de dos barcos petroleros por parte de Estados Unidos cuando se ha conocido que la Administración de Trump coge el mando de las exportaciones de petróleo de Venezuela “indefinidamente”. “Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela, primero este petróleo almacenado, y luego, indefinidamente, venderemos la producción venezolana en el mercado”, ha informado este miércoles el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, en una conferencia organizada por Goldman Sachs. Con este nuevo anuncio, la Administración estadounidense devuelve a la primera plana su objetivo de “cambiar el juego en Venezuela”, a la vez que defiende su intención de liderar los cambios “que deben suceder en Venezuela”.
En este mismo orden de cosas, el secretario de Energía estadounidense ha anunciado que dirigirán la producción “y, lo antes posible, veremos que vuelve a crecer”. “A largo plazo, crearemos las condiciones para que las grandes empresas estadounidenses que ya estaban allí, o que quizás no estaban antes, pero quieren estar, se incorporen”, ha agregado. Asimismo, sostiene que la última apuesta del Gobierno de Trump es “dejar que el mercado permita que el petróleo fluya”, lo que implica ventas a las refinerías estadounidenses y al resto del mundo, unas ventas, además, encabezadas por la Administración de Trump. "Necesitamos tener esa influencia y ese control de las ventas de petróleo para impulsar los cambios que deben suceder en Venezuela. Debería ser una potencia energética próspera, rica y pacífica. Ese es el plan”, ha aseverado.
Entre 30 y 50 millones de crudo, a Estados Unidos
Este anuncio llega de forma prácticamente paralela a que Trump haya asegurado que el Gobierno de Venezuela, ahora dirigido por Delcy Rodríguez tras la detención de Maduro, entregará al país norteamericano "entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado". "Me complace anunciar que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, sancionado, a Estados Unidos", ha señalado en su plataforma Truth Social.
De esta forma, el inquilino de la Casa Blanca ha detallado que este crudo "se venderá a su precio de mercado” y que este dinero “será controlado” por él mismo “como presidente de Estados Unidos, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos". Asimismo, ha señalado que había solicitado al secretario de Energía que "ejecute este plan de inmediato". El petróleo, ha agregado, "se transportará en buques de almacenamiento y se llevará directamente a los muelles de descarga de Estados Unidos".
Atendiendo a las cifras ofrecidas por Trump, y conforme a lo publicado por la agencia de noticias Bloomberg, el volumen de petróleo que entregaría Caracas a Estados Unidos representaría entre 30 y 50 días de su producción petrolera, algo que no parece resultar una cantidad ingente si se tiene en cuenta que Estados Unidos produce alrededor de 13,8 millones de barriles diarios.
Al hilo de todo ello, la Administración Trump ha exigido a Rodríguez que rompa sus lazos económicos con China, Rusia, Irán y Cuba, y en su lugar acepte exclusivamente a Estados Unidos en la producción de petróleo, según fuentes citadas por la cadena de televisión estadounidense ABC News. Estas mismas fuentes apuntan a que Washington estima que Caracas tiene apenas un par de semanas antes de que se vuelva financieramente insolvente sin la venta de sus reservas de petróleo.
Rusia, Groenlandia y demás amenazas
También colocados en el mapa de la estrategia de Trump aparecen subrayados en rojo Rusia y Groenlandia. En los últimos días la Casa Blanca ha reiterado su intención de tomar Groenlandia, lo que ha despertado la reacción de líderes de siete países comunitarios -entre ellos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez-, quienes apuestan por que la seguridad en el Ártico debe lograrse de “manera colectiva” por todos los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), incluido Estados Unidos.
Por su parte, el Gobierno español ha reafirmado este miércoles, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, su rechazo a la vulneración del derecho internacional acometida por la administración estadounidense y ha llamado a un “rearme” europeo que tenga también un carácter “moral”. “Lo que somos y representamos como país y como Unión Europea (UE) está en juego. La alternativa que se plantea en estos momentos es entre derecho internacional y ley de la selva, del más fuerte. Entre autoritarismo y democracia”, ha expuesto el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
Por su parte, Rusia ha emitido este miércoles una respuesta al Gobierno de Trump después de que haya interceptado un petrolero ruso en Islandia que escapó del bloqueo en aguas de Venezuela. El Ministerio de Transportes de Rusia ha denunciado la "intercepción ilegal" por parte de Estados Unidos de un petrolero con bandera rusa este miércoles en aguas internacionales por parte de la Guardia Costera estadounidense. "Ningún Estado tiene derecho a emplear la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados", ha comunicado el Ministerio en un escrito.
En línea con ello, este miércoles el magnate de la Casa Blanca ha asegurado este miércoles que Rusia y China "no tendrían miedo" de una OTAN sin la presencia de Estados Unidos en medio de las tensiones sobre Groenlandia después de que la Casa Blanca no descartase tomar el control del territorio ártico por vía militar. "Siempre apoyaremos a la OTAN, aunque ellos no nos apoyen. La única nación que China y Rusia temen y respetan es la Estados Unidos reconstruida por Donald J Trump", ha expresado el magnate republicano en un mensaje publicado en Truth Social.