Desde que estallara la guerra en Irán el pasado mes de febrero fruto de los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel, el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, no solo ha optado por la vía de la amenaza para cualquier Estado que se haya declarado abiertamente opuesto al conflicto en Oriente Próximo, sino que los cambios abruptos en su discurso han pasado a conformar la tónica habitual en cada declaración o rueda de prensa del magnate estadounidense.
El ejemplo más reciente recae ahora en la relación del país norteamericano con la OTAN, alianza a la que pertenece, pero sobre la que Trump ha fijado constantemente el punto de mira. Si a comienzos de este mes de abril el mandatario estadounidense se refería a la Alianza Atlántica como “un tigre de papel” y aseguraba que estaba “más que siendo considerado” la salida de Estados Unidos de la OTAN por la postura de los aliados contraria a la ofensiva de Washington sobre Irán, ahora Trump vuelve de nuevo a cambiar el foco y lo centra en España. Este mismo viernes se conocía una información filtrada por la agencia Reuters según la cual el Pentágono se encontraría estudiando la expulsión de nuestro país de la Alianza Atlántica como respuesta al rechazo demostrado por el Gobierno español a la guerra.
Ahora la expulsión de España…
En este correo electrónico se plantea también la posibilidad de suspender países considerados “difíciles” al contar con puestos de notable prestigio en la OTAN. Preguntado por Reuters, el secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, sostuvo que “a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros”. "El Departamento de Guerra se asegurará de que el Presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y cumplan con su parte", añadía.
Con ello, habiendo relegado al olvido la posibilidad de sacar a Estados Unidos de la Alianza, tal y como comunicaban a principios de este mes, el Ejecutivo español ha dado respuesta a estas nuevas amenazas de Washington, señalando que desde el Gobierno se limitan a los “documentos oficiales” y que no trabajan “sobre e-mails”. “La posición del gobierno de España es clara: absoluta colaboración con los aliados, pero siempre dentro del marco de la legalidad internacional”, aseguraba este viernes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, poco después de conocerse la información del Pentágono. Asimismo, se pronunciaba también sobre el gasto en defensa, un ámbito que le ha servido en repetidas ocasiones la crítica y amenaza de Estados Unidos. "No hay debate, cumplimos con las obligaciones, somos un socio leal. Estamos comprometidos, desplegados en muchísimas de estas áreas que han sido solicitadas por los propios países, y por tanto, absoluta tranquilidad", remataba el jefe del Ejecutivo español.
Sin embargo, esta nueva amenaza salida del Pentágono no generaba la reacción únicamente de Moncloa, sino también de la propia OTAN, que no dudaba en subrayar que el Tratado de Washington, el documento fundacional de la Alianza Atlántica, no prevé ningún mecanismo para la suspensión de un Estado miembro. "El Tratado Fundacional de la OTAN no contiene ninguna disposición relativa a la suspensión de la condición de miembro de la OTAN, la expulsión o la participación limitada", indicaba un portavoz de la Alianza.
Además, sobre el gasto en defensa, ese portavoz recordaba la cumbre celebrada el pasado verano en La Haya, donde los miembros de la OTAN consensuaron un objetivo de gasto del 5% con la reserva de España, que ya entonces manifestó que podría cumplir con su compromiso sobre capacidades "con un 2,1%" del PIB.
...tres semanas atrás, su salida
Sin embargo, esta nueva amenaza a nuestro país, una más entre las múltiples que ha lanzado Trump a España por la condena al conflicto en Irán, confronta con lo que hace tan solo tres semanas anunciaban. En una entrevista que concedió al diario británico ‘Telegraph’, el inquilino de la Casa Blanca reprochaba que la OTAN no ha apoyado a Washington en su oleada de ataques a Irán, a la vez que lamentaba que este respaldo "debería ser automático".
A razón de ello, Trump aseguraba que estaba siendo “más que considerado” la salida de Estados Unidos de la Alianza Atlántica. "Hemos estado allí automáticamente, incluida Ucrania. Ucrania no era nuestro problema. Fue una prueba, y estuvimos allí por ellos, y siempre habríamos estado allí por ellos. Ellos no estuvieron allí por nosotros", agregaba. Una amenaza que, entre otras cosas, coincidía en el tiempo con el mensaje que lanzó la Casa Blanca con el que instaba a los países aliados a “aprender a defenderse solos” . “Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarles, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros”, espetaba Trump.
A todo ello, la Unión Europea daba respuesta. "No hablamos como tal en nombre de la OTAN, pero sí hablamos en nombre de la UE en lo que respecta a nuestra seguridad y defensa. Y, por supuesto, estamos comprometidos con un fuerte vínculo transatlántico, que sigue siendo crucial para nuestra seguridad", sostenía la portavoz comunitaria de Exteriores, Anitta Hipper. "La UE y sus aliados son más fuertes juntos y, en este contexto, la OTAN sigue siendo clave", agregaba.