La fijación de Donald Trump con España sigue sumando episodios. Ni siquiera la guerra de Irán ha hecho que el mandatario estadounidense se olvide de la Península Ibérica ni, más concretamente, de la campaña crítica impulsada por Pedro Sánchez contra sus políticas internacionales. Un reproche directo a su forma de presionar e intimidar a otros países que, en este conflicto en Oriente Medio, empieza a sumar apoyos a la postura defendida por el presidente del Gobierno español.

En un primer momento fueron las amenazas arancelarias, después las críticas por no elevar el gasto en Defensa al 5% del PIB y, ahora, la polémica gira en torno a la supuesta intención de expulsar a España de la OTAN. Todo ello tras la negativa del Ejecutivo español a participar en las operaciones militares en Irán, no solo rechazando el envío de tropas, sino también impidiendo el uso de las bases de Rota y Morón para dicha guerra.

Castigos para los países que no apoyaron la guerra de Irán

La Administración Trump vuelve a cargar contra España. Según ha informado Reuters, Estados Unidos estaría valorando distintas medidas para castigar a los aliados de la OTAN que no respaldaron su ofensiva en Irán. Entre ellas, se encontrarían la posible suspensión de España de la Alianza Atlántica o incluso la revisión de posiciones geopolíticas sensibles como las Islas Malvinas. Un movimiento que refuerza la estrategia de presión internacional del presidente estadounidense.

Según estas informaciones, se estudia penalizar a países considerados “difíciles”, especialmente aquellos con peso dentro de la organización. Esto plantea una duda clave: ¿puede Estados Unidos expulsar a España de la OTAN?

Expulsar a España no es una posibilidad, Trump tendría que encontrar la manera de forzar una salida voluntaria

La estructura jurídica de la OTAN impide expulsar a un país de forma unilateral, incluso a una potencia como Estados Unidos. La Alianza se basa en el principio de soberanía entre iguales y en la toma de decisiones por consenso, lo que hace inviable cualquier exclusión forzosa. Además, el Tratado de Washington de 1949 solo contempla la salida voluntaria a través del Artículo 13, con un preaviso formal y un plazo de un año.

Ante este escenario, Washington solo podría aplicar presión política, militar o económica para intentar que España abandone la organización. Estas tensiones ya se han visto en cuestiones como el gasto en defensa o el uso de bases militares. También podría producirse un aislamiento dentro de la OTAN, limitando la influencia española o bloqueando su acceso a puestos estratégicos.

Aun así, el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene su postura, defendiendo su autonomía y descartando cualquier salida de la Alianza Atlántica.

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