Sumar se desprendía este miércoles del resto de la izquierda alternativa con su abstención en la propuesta para convocar un referéndum sobre la eventual salida de España de la OTAN. El Congreso rechazaba la iniciativa, llevada a cabo por Podemos, con los votos desfavorables de PP, PSOE, Vox, Junts y UPN y el apoyo de ERC, Bildu, BNG y Compromís.
Los magentas, sin embargo, optaron por la abstención, dando muestra una vez más de la división entre el partido y el resto de bloque de la izquierda a la izquierda del PSOE, además de que en este caso, el voto de la formación fue distinto al de sus socios del Gobierno en un tema que siempre ha despertado opiniones distintas en el seno de la coalición y del progresismo. Coalición Canaria también se decantó por la abstención.
Txema Guijarro, secretario general del grupo Sumar, tachó de “extemporánea” la consulta sobre la permanencia en una organización que, a su juicio “ya ha muerto”. En un principio, según voces de la formación, los diputados habrían barajado apoyar el punto, pero finalmente decidieran abstenerse. Este cambio provocó, por ejemplo, que la diputada Engracia Rivera, de Izquierda Unida (IU), votara telemáticamente a favor de la propuesta de Podemos y no le diera tiempo a adoptar una decisión en consonancia con el resto de diputados.
Si bien, en el resto de puntos de la moción sí votó a favor el grupo plurinacional en el que están integrados los diputados de IU, aunque fueron igualmente rechazados. De esta manera, tampoco salió adelante el apartado que pedía que España diera por finalizado el Convenio entre el Reino de España y los Estados Unidos de América sobre Cooperación para la Defensa y que, en consecuencia, cesase cualquier actividad estadounidense en las bases de Rota y Morón.
En la misma dirección, la iniciativa emplazaba también al Gobierno a llevar a cabo una reforma constitucional para incluir en la Constitución la “renuncia expresa” de nuestro país a “la guerra como instrumento de política internacional”.
La última petición de los morados pasaba por la revisión completa del aumento del gasto militar que ha llevado a cabo el Ejecutivo en el marco de los acuerdos de la OTAN.
Desencuentro PSOE-Podemos
Ione Belarra afeó que “cada euro que ustedes están destinando a gasto militar es un euro que no va a remunerar los permisos de cuidados, a educación, sanidad y vivienda” y reprochó la supuesta inacción “frente al genocidio que Israel está perpetrando en Palestina”, acusando al Ejecutivo de “embargo de armas fake”.
En su respuesta, el diputado socialista José Antonio Rodríguez Salas respondió que Sánchez s el “único líder que ha sido capaz de decir no a la guerra”. A renglón seguido, defendió la pertenencia de España a la OTAN, recordando que fue ratificada democráticamente en 1986 y que hoy la Alianza es “el centro de gravedad de nuestra defensa colectiva”.
Pidió la salida de la Alianza Atlántica en enero
En enero, Sumar registraba en la Cámara Baja una proposición no de ley con la que pretendí que España abandonara la Alianza Atlántica, al entender que ésta se había transformado en una estructura “controlada” por el presidente de EEUU, Donald Trump, “enemigo” asimismo de los países europeos.
Bajo la idea de que “no podemos ser vasallos” de Trump, el portavoz de IU y diputado de Sumar, Enrique Santiago, defendía que la propuesta de salida pasaba por “proteger” a España porque, en su opinión, resultaba “evidente” que la OTAN no solo no garantiza la defensa, sino que funciona además como una “inmensa maquinaria para apropiarse de los Presupuestos Generales del Estado".
Concretamente, detallaba Santiago, lo que se invierte aquí, se deja de invertir en “recursos de imprescindible gasto en sanidad, en educación, en vivienda o en servicios sociales” para “entregárselos a empresas armamentísticas, en su inmensa mayoría controladas por fondos de inversión y de capital estadounidense”.
En pleno choque con Trump
La propuesta magenta llegaba en pleno choque de nuestro país con Trump por las exigencias del magnate a aumentar el gasto en Defensa, algo a lo que el Gobierno de Pedro Sánchez se opuso.
Un 5% del PIB a este apartado, como pedía el estadounidense, implicaría, en palabras de Santiago, “más que el total del presupuesto en educación y 4/5 partes del presupuesto total del Estado de todas las administración en sanidad durante el año 2025”.
Con todo, quien dirige la OTAN, dictaba el dirigente comunista, y esto lo mantiene, es “enemigo” de los países europeos.