En el que es el tercer y último día del Papa en la capital, este lunes la carrera de San Jerónimo se ha vestido de gala para acoger un hito histórico, la primera vez que un Pontífice visita el Congreso de los Diputados. Para la ocasión, León XIV ha entonado un discurso ante un hemiciclo abarrotado testigo de esta jornada marcada en rojo en la historia del país y con el que ha lanzado dos mensajes clave que han articulado el debate posterior en las filas de los diferentes grupos parlamentarios: un ‘no’ al aborto y la eutanasia, por una parte, y un ‘sí’ rotundo a la acogida de inmigrantes “conforme a su dignidad”, por otra.

Al término de este alegato, la Cámara Baja se ha fundido en aplausos y entrega al Pontífice por las palabras pronunciadas, un gesto que, no obstante, resulta ciertamente contradictorio en algunas de las filas del Congreso. Poco después de que el Papa abandonara la Cámara, el presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, no solo ha aplaudido con fervor la intervención de León XIV, sino que se ha confesado en completo acuerdo con el discurso del Pontífice. “Yo lo único que puedo es suscribir desde la primera a la última de sus palabras, lo que ha dicho y cómo lo ha dicho. Desde la A hasta la Z”, ha sostenido el líder de los populares. Un grado completo de concordancia con las afirmaciones del Pontífice que, sin embargo, parece centrarse únicamente en la defensa entonada por León XIV a la vida y la familia como “fundamento natural de la sociedad” y obviar otros aspectos como la llamada del Santo Padre al respeto al inmigrante y al deber de acogida. “La defensa de la dignidad de la persona, de la familia, de la libertad religiosa acredita que el Papa tiene algo que falta actualmente en la política nacional e internacional, que son convicciones”, ha señalado Feijóo.

En esta línea, el presidente del PP ha tildado el discurso del Papa como “histórico”. “Con independencia de las creencias y la fe de cada uno, creo que el 100% de lo que ha dicho es suscrito por la inmensa mayoría de los españoles”, ha sostenido. Asimismo, Feijóo ha puesto de relieve la existencia actual de un “déficit de respeto a las instituciones y un profundo déficit de respeto a las convicciones”, en referencia a las palabras espetadas por León XIV en el hemiciclo.

Ahora bien, entre todas las líneas expuestas por el Papa y pese a la supuesta aprobación de la integridad de su discurso por parte del PP, lo cierto es que el Pontífice ha abordado cuestiones como la inmigración o el rearme, materias sobre las que tanto la derecha como la extrema derecha erigen su principal batalla contra las políticas Gobierno central. Mientras que Feijóo ha asegurado suscribir las palabras de León XIV “de la A a la Z”, el Papa ha apostado también por “ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración” para la población migrante. “Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”, ha defendido en su discurso.

Unas palabras que chocan precisamente con el concepto de prioridad nacional creado por la extrema derecha y al que ya ha cedido el PP en numerosas comunidades autónomas para poder formar gobierno. Frente a ello, el Pontífice ha tildado de “indispensable” que la respuesta al “drama migratorio” sea “coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran”. “Cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana”, ha aseverado León XIV.

Sin embargo, la inmigración no ha sido el único aspecto abordado por el Papa y cuyas palabras al respecto entren en contradicción con las políticas de derecha y extrema derecha. Bajo el telón del contexto internacional, marcado por la escalada bélica tanto en Oriente Medio como en el este de Europa, el Pontífice se ha mostrado contrario a que la vía de las armas sea la elegida para “edificar una paz auténtica y duradera”, y ha rechazado el rearme “como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”. “La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra”, ha defendido en su discurso León XIV.

Una postura de nuevo contraria a lo que tanto PP como Vox han defendido en los últimos meses. Mientras que desde el Gobierno de Pedro Sánchez se han mostrado desde el inicio contrarios a aumentar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, como reclamaban algunos aliados de la OTAN, el PP de Feijóo y la extrema derecha de Santiago Abascal han vertido numerosas críticas sobre el Ejecutivo central llegando a acusar al Gobierno de aislar a España dentro de la Alianza Atlántica por su negativa a aceptar plenamente ese objetivo.

Al margen de todo ello, el Papa se ha pronunciado también sobre la polarización latente en la sociedad actual, defendiendo la paz como “una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral”. “Reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia”, ha agregado. Precisamente, en lo que respecta a esa memoria histórica que ha defendido este lunes el Santo Padre, el PP ha cargado en recurrentes ocasiones sobre la Ley de Memoria Democrática impulsada por el Gobierno central defendiendo que esta norma promueve la confrontación sobre episodios de la historia pasada en lugar de promover la reconciliación o, directamente, eliminando leyes en esta materia al considerar que "parten de una premisa falsa, que la Guerra Civil fue una guerra de buenos contra malos".

Todo ello, por tanto, copa de contradicciones la defensa esgrimida por el presidente de los populares al discurso del Papa, quien ha asegurado suscribir “de la A a la Z” sus palabras, pero parece olvidar que entre estas hay una clara defensa a políticas que ellos mismos, junto con la extrema derecha, han tratado de socavar.

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