Un juez de Nueva York, el magistrado M.Karas, del tribunal federal del distrito, ha ordenado publicar la supuesta nota de suicidio escrita por Jeffrey Epstein. El magistrado ha ordenado desclasificar el documento, que ha permanecido bajo secreto de sumario en la investigación judicial relacionada con el compañero de celda del pederasta.

El texto, adelantado por The New Yor Times dice lo siguiente: “Me investigaron durante meses, ¡¡¡NO ENCONTRARON NADA!!! (…) Es un privilegio poder elegir el momento para decir adiós”.

El documento, cuya autoría no se puede certificar que sea de una de las personas más relevantes de Estados Unidos (EEUU), acusada de crear una red de explotación sexual, agrega. “¿Qué quieres que haga? ¡¡Me pongo a llorar!!”, y concluye: “¡¡¡NO ES DIVERTIDO!!! ¡¡¡NO VALE LA PENA!!!”. El texto queda recogido en una hoja amarillente y consta de siete líneas, estando estas últimas palabras subrayadas.

La publicación de la supuesta nota es el último episodio de la escandalosa historia de Jeffrey Epstein, alrededor del cual se cierne una investigación judicial con millones de documentos que darían buena cuenta de sus relaciones con millonarios, políticos y personajes políticos, no solo del país norteamericano. Los funcionarios del Centro Correccional Metropolitano del Bajo Manhattan encontraron su cuerpo sin vida en 2019 en esa cárcel. El forense certificó su muerto y la atribuyó a un suicidio.

Una muerte plagada de incógnitas

Una de las investigaciones judiciales se centra en Nicholas Tartaglione, el compañero de celda del financiero, que durante décadas tejió una red de contactos con rostros importantes del mundo político y empresarial. Epstein habría ofrecido servicios sexuales a algunos de ellos de mujeres a las que prostituía, en muchos casos menores de edad; o los invitaba a su isla privada en medio del Caribe, donde se habrían producido todo tipo de abusos.

Su compañero de celda declaró durante la investigación que había descubierto la nota de suicidio de Epstein en el verano de 2019, justo después de que el “mayor depredador sexual de la historia” -así lo describió un juez- fuera encontrado inconsciente en su celda con un cordón alrededor del cuello.

El pederasta consiguió sobrevivir a ese episodio, pero semanas después, a los 66 años de edad, apareció muerto. Llevaba alrededor de diez en el centro del debate mediático acusado de proxeneta y pederasta.

Tartaglione, por su parte, es un antiguo policía de un distrito neoyorquino, acusado de cuádruple asesinato, conspiración para distribuir cocaína e intento de secuestro. Actualmente, cumple varias cadenas perpetuas en una cárcel del estado de Florida.

Cuando el juez investigó la nota, hace años, él señaló que se encontró con la supuesta confesión de suicidio, una hoja de bloc amarillo, entre las páginas de una novela gráfica después de que los médicos socorrieran a Epstein después de su primer intento de suicidio.

El juez Karas argumentó que Tartaglione ya habló públicamente en algunas entrevistas sobre la nota, con lo que perdió cualquier protección de privilegio abogado-cliente y dejó de ser secreta.

La muerte de Epstein siempre ha estado rodeada de oscurantismo. Tras el primer supuesto intento de suicidio, el pederasta dijo que las líneas rojas de su cuello se debía a una agresión de su compañero de celda y que él no tenía tendencias suicidas, alfo que Tartaglione siempre negó. “Nunca tuve problemas” con él, aseguró.

Donald Trump

Desde la aparición de Donald Trump y su ascenso al poder, los defensores del republicano han difundido varias teorías de la conspiración en la línea de que Epstein no se suicidó, esgrimiendo fallos de seguridad y asegurando, sin pruebas y en contra de lo que señalan las pruebas forenses.

En su opinión, el protagonista de estas líneas fue asesinado por orden de miembros de los poderes financieros y políticos de EEUU, vinculados al partido demócrata. Se trata de una teoría que llegó cuando salió a la luz que Trump había mantenido una relación estrecha durante años con el pederasta.

El actual presidente estadounidense aseguró que cortó la relación en 2004, cuando recibió quejas de empleados de su residencia de Mar-a-Lago (Florida). Su nombre aparece en más de 5.000 ocasiones en los denominados archivos de Epstein, que han sido desclasificados en los últimos meses sin haberse hallado, por el momento, alguna mención comprometedora para él.

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