La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) es una alianza principalmente militar conformada por 32 países de mundo occidental. La subordinación del organismo a las pretensiones imperialistas y los intereses estadounidenses es de sobra conocida hasta por el ciudadano con menor interés en la materia, si bien siempre se ha intentado revestir de libertad y expansión democrática el combate a las potencias que compiten con Estados Unidos. Sin embargo, el actual secretario general, Mark Rutte, se ha cansado de esconder lo evidente y presume públicamente de la realidad de la OTAN.
Durante las últimas semanas, Donald Trump ha agredido ilegalmente a Venezuela, secuestrando al presidente y la primera dama; ha amenazado a Dinamarca con invadir Groenlandia, lo que supone a su vez un ataque al propio pueblo groenlandés y a la Unión Europea (UE); y se ha inventado un organismo internacional, al que solo ha invitado a los ultraderechistas con los que guarda amistad (Milei, Meloni, Orbán, Putin), para repartirse con Israel la Franja de Gaza. Por si fuera poco, ha publicado mensajes privados intercambiados con Rutte y Emmanuel Macron que humillan a los mandatarios europeos.
La respuesta de Rutte ha sido calificarle de “líder del mundo libre” y defender sus pretensiones en Groenlandia. Poco se podía esperar de una persona que, aun siendo el líder de la OTAN, se refirió al amigo de Jeffrey Epstein como “papi”. Y es que, para el que fuera primer ministro de Países Bajos, la Casa Blanca es “la casa de papá”. Tampoco ha parecido importarle la última filtración de Trump, que ha revelado que su última conversación le escribió que no podía esperar a verle. “No puedo esperar para verte. Tuyo, Mark”, escribió, después de apoyaría sus pretensiones en el Foro de Davos.
Y así lo ha hecho. Este miércoles, en el marco de este foro internacional, ha defendido que "Trump y otros aliados tienen razón cuando dicen que tenemos que hacer más, que tenemos que proteger el Ártico de la influencia de Rusia y China". Esta declaración significa que el máximo mandatario de la OTAN asume la justificación estadounidense para arrogarse el dominio y la soberanía de Groenlandia. "Trump es el líder del mundo libre, y no se puede concebir una OTAN sin el líder del mundo libre”, ha añadido, por si no había quedado claro.
Además, en su inclinación, no ha dudado en atacar a países como España, que representa una de las escas voces que se han posicionado frontalmente contra elevar el gasto en Defensa al 5% por el capricho de Trump, contra los aranceles indiscriminados para chantajear al resto de países y contras las agresiones imperialistas desplegadas por el mandatario en diferentes puntos del globo. "¿Alguien piensa que sin Trump grandes economías europeas como España, Italia o Bélgica llegarían al 2%?”, ha preguntado Rutte retóricamente.
“De ninguna manera, sin Trump nunca hubiera pasado", se ha respondido a sí mismo, defendiendo a quien hace escasos días le humillaba una vez más. El enamoramiento que atraviesa le nubla el juicio y no recuerda que el compromiso del 2% se adquirió en la cumbre de Gales de 2014, cuando el líder de la OTAN era Anders Fogh y en la Casa Blanca residía Barack Obama. Una subordinación que atraviesa un nuevo capítulo y que avergüenza al conjunto de occidente, que es incapaz de pronosticar hasta dónde puede llegar el bueno de Rutte.
Renuncia a la dignidad
Cualquiera podría pensar que haber sido primer ministro de un país durante 14 años otorga al premiado con el apoyo popular de un mínimo de dignidad, pero cometer el error de dar por sentado esta tesis solo es justificable si no se conoce a Mark Rutte. El actual secretario general de la OTAN considera insuficiente ridiculizarse a sí mismo y a sus compatriotas neerlandeses y ha decidido arrastrar también por los suelos a aquellos que todavía creen que la Alianza Atlántica consiste en algo más que los designios de Estados Unidos.
Donald Trump es perfectamente consciente de esta realidad y la exprime hasta el punto de humillar a Rutte públicamente, filtrando mensajes privados en los que queda plasmada la sumisión casi fetichista del supuesto mandamás de la OTAN, y que la respuesta del expuesto no sea otra que el halago. "Trump es el líder del mundo libre, y no se puede concebir una OTAN sin el líder del mundo libre, nadie quiere eso, ni los estadounidenses ni los europeos", ha pronunciado este miércoles desde el Foro de Davos.
La historia de la política internacional está plagada de cipayos y genuflexos que venderían a su madre con tal de mantener el puesto y la caricia del poderoso, pero Rutte está decidido a competir por el premio reservado para el siglo XXI. Su entrega podría resultar hasta tierna de no ser porque actúa en nombre de la Alianza militar más poderosa del mundo, de la cual podría convertirse en el último secretario general en su pretensión por contentar a su “papi” Trump.
A fin de cuentas, es europeo y, viendo la respuesta de la Unión Europea (UE) a las agresiones estadounidense, quizá otro en su lugar habría hecho lo mismo. Ni que decir de España, donde muchos, ahora, ocultan sus manos para que no se vea la sangre que generaron tantos aplausos traidores.