El sueño de establecer una colonia humana en la Luna sigue vivo y con seria disposición de volverlo real. La misión de la Artemis II no fue una apuesta aislada, sino que la NASA mantiene una actitud ambiciosa por la cual pretende llevar de nuevo al ser humano a este satélite natural y hallar la forma de crear una especie de campamento en el que pueda asentarse. De esta manera, a las nuevas expediciones de Artemis que están por venir en el futuro cercano dependerán mucho de los proyectos Moon Base, que se plantean lanzarse al espacio en este mismo año.

La NASA no solo quiere consolidar su capacidad de llegar a la Luna, sino que en esta agencia estadounidense trabajan arduamente para hallar la manera de aterrizar en la cara oculta del satélite de la Tierra y edificar allí una base a la que poder enviar astronautas a realizar distintas investigaciones.

Para ello, la agencia espacial de Estados Unidos no opera sus proyectos en solitario. Apoyándose en empresas privadas para el desarrollo de distintas fases de estas misiones espaciales, la NASA caminará de la mano, entre otros, de magnates como Jeff Bezos o Elon Musk, los cuales hace tiempo se interesaron por impulsar compañías dedicadas al entorno exterior del planeta Tierra.

En este sentido, tanto BlueOrigin, de Jeff Bezos, como SpaceX, de Elon Musk, han sido designadas las encargadas para diseñar el aterrizador lunar que permita, en un futuro próximo, poner pie en tierra en este satélite, en cuya cara oculta pretende construirse una base. Siendo este un proyecto conocido como Moon Base, en el mismo se trabaja en coordinación con Artemis para enviar este próximo las primeras naves que deberán lograr posarse en la Luna, portando en ellas diferentes robots para realizar pruebas y aprender cómo los astronautas podrán sobrevivir largas estancias en un entorno más hostil que el que pisaron los astronautas de las misiones Apolo entre 1969 y 1972.

El objetivo es recabar los datos necesarios para avanzar en la investigación y desarrollo de los equipos que permitan llevar al ser humano de nuevo a la Luna, estando previsto que eso ocurra en las expediciones Artemis IV y V. Este trabajo previo se torna indispensable, pues se debe crear un micro entorno en el que los astronautas puedan llevar a cabo sus tareas con normalidad, a pesar de encontrarse en un entorno en el que se alcanzan temperaturas de hasta 200 grados bajo cero. Construir esta base espacial en el satélite sería un importante paso para la agencia estadounidense, que busca la manera de llegar a Marte durante la próxima década.

Los trabajos que la NASA ha encargado tanto a BlueOrigin como a SpaceX se encuentran encaminados a conseguir ese alunizaje de humanos que permita acelerar todas las fases diseñadas. La agencia estadounidense ha recurrido a ambas compañías, pues aún no se encuentra en disposición de una nave que disponga de la suficiente capacidad de aterrizar en la cara oculta de este satélite. Ahora bien, si las compañías de Jeff Bezos y Elon Musk avanzan a buen ritmo, el plan es probar esa nave en una órbita cercana a la Tierra en 2027 durante la misión Artemis III, la cual, en caso de ser exitosa, daría lugar a intentar dos aterrizajes en la Luna durante 2028, con las misiones Artemis IV y Artemis V.

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