Nicolás Maduro Guerra, diputado de la Asamblea Nacional e hijo del presidente venezolano, ha expresado este martes su “apoyo incondicional” a Delcy Rodríguez, quien ejerce actualmente como presidenta interina del país y cuya confirmación oficial se espera en el transcurso de la tarde. El parlamentario ha cerrado su intervención con un mensaje directo a su padre, Nicolás Maduro: “La patria está en buenas manos”, ha afirmado desde la tribuna del Parlamento en Caracas. La declaración se ha producido durante la sesión de apertura de la Asamblea Nacional, en un contexto marcado por la tensión internacional tras la actuación de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente en suelo venezolano. En este escenario, Maduro Guerra ha asumido un papel protagonista en la defensa política y simbólica del Gobierno y del legado chavista, con un discurso centrado en la soberanía nacional, el Derecho Internacional y la resistencia frente a lo que ha calificado como una agresión externa.
“La patria está siempre por encima de cualquier interés personal, y por eso, frente a la agresión más grave que hemos conocido, sabemos que se mantendrá firme, serena y a la altura del desafío histórico que le ha tocado asumir”, ha sostenido. En su opinión, la dirigente “conoce su papel en la historia” y “ha mostrado la señal de la victoria que Venezuela necesita para avanzar y vencer”.
Desde el inicio de su intervención, el diputado ha rechazado que la situación actual pueda interpretarse como un conflicto bilateral. “Compañeros y colegas diputados, embajadores del mundo que están aquí hoy: esto no es una diferencia ni una tensión bilateral, como han pretendido falsamente hacer ver. Es una ruptura gravísima del sistema internacional”, ha sostenido. En su opinión, lo ocurrido en Venezuela supone un precedente peligroso que trasciende el ámbito regional. Defender a Venezuela, ha añadido, “es defender el derecho de todos los pueblos a existir con dignidad”.
Maduro Guerra ha centrado buena parte de su discurso en una defensa explícita del Derecho Internacional, al que considera un instrumento creado para limitar el poder de las grandes potencias. “El derecho internacional existe para frenar imperios”, ha afirmado, antes de advertir de que las acciones emprendidas por Estados Unidos no suponen solo el secuestro de un dirigente, sino un desafío a una tradición histórica. “Si ellos son Monroe, nosotros somos Simón Bolívar”, ha proclamado, en una referencia directa a la doctrina estadounidense y al ideario independentista latinoamericano.
El hijo del presidente ha subrayado además la conexión política y simbólica entre Nicolás Maduro y Hugo Chávez, a quien ha presentado como el origen del actual proyecto bolivariano. En un tono que combina elementos políticos y religiosos, expresa su convicción de que el presidente regresará al país. “Tengo la plena fe, como creyente de Dios, de que más temprano que tarde estará con nosotros. Seremos testigos de ese regreso”, ha declarado ante los diputados.
En otra parte de su intervención, Maduro Guerra ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para respetar la soberanía venezolana y permitir una convivencia pacífica sin injerencias externas. “Hoy he venido, con nuestra causa bolivariana, para hablar desde el corazón sobre el anhelo más profundo de Venezuela: seguir transitando la senda de la paz y la convivencia pacífica, sin amenazas externas y con relaciones internacionales equilibradas y respetuosas”, ha señalado. Según ha explicado, el Gobierno ha aspirado a que se permita al país desarrollarse económicamente y garantizar el bienestar de su población.
En la misma línea, Maduro Guerra ha endurecido el tono y acusa directamente a Estados Unidos de violar los principios básicos del orden jurídico internacional. “El derecho internacional ha sido ultrajado, despreciado y violado en todos sus sentidos”, ha sostenido. A su juicio, este marco legal no protege cargos ni símbolos, sino a las personas. “Un presidente no deja de ser padre, abuelo y ciudadano por ejercer la soberanía de su pueblo”, ha añadido.
El parlamentario ha advertido de que normalizar la captura de un jefe de Estado supone una amenaza global. “Si se normaliza el secuestro de un presidente, ningún país está a salvo. Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier nación que decida no someterse”, ha alertado. En este sentido, ha considerado que la situación trasciende el ámbito regional y representa un riesgo para la estabilidad política mundial.
Maduro Guerra ha continuado su intervención con un llamamiento a los pueblos y gobiernos del mundo para que alcen la voz en defensa de la paz, el Derecho Internacional y la igualdad soberana entre Estados. “La solidaridad internacional con Venezuela no es un gesto político opcional, es un deber ético y jurídico. El silencio ante estas violaciones compromete a quienes callan y debilita el sistema mundial que todos dicen defender”, ha sentenciado.
El hijo del presidente ha aprovechado además la tribuna parlamentaria para denunciar que su nombre ha sido incluido, junto al de Nicolás Maduro y el de la primera combatiente, en las mismas acusaciones vinculadas a las acciones emprendidas contra el Gobierno venezolano. “Mi persona y mi familia están siendo perseguidas. No somos mercancía política”, ha asegurado. A su vez, ha defendido que su familia está formada por “hombres y mujeres de valores íntegros, amorosos, bolivarianos y chavistas” y ha subrayado que su compromiso es “defender a Venezuela, mantener la paz del país y acompañar siempre a nuestro pueblo”.
En este sentido, ha advertido de que, junto a la agresión física y jurídica, se intenta imponer lo que denomina una “guerra del relato”. “No es algo nuevo. Así han operado históricamente: distorsionando la verdad, fabricando mentiras y buscando desmoralizar a los pueblos que deciden ser libres”, ha afirmado. Sin embargo, ha asegurado que Venezuela no es ingenua y conoce esas prácticas.
Maduro Guerra ha concluido esta parte de su intervención asegurando que el pueblo bolivariano “no es manipulable ni amnésico”, y ha recalcado que existe “demasiada conciencia, demasiada organización y demasiada claridad sobre lo que está en juego”. A su juicio, esa conciencia política “neutraliza la propaganda imperial” y ha garantizado que “quienes luchan por la dignidad merecen la victoria”.