El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha roto su silencio para condenar los tiroteos de agentes federales de inmigración, alertando de una deriva autoritaria y reclamando un cambio inmediato en la actuación del Gobierno tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minnesota.

En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, Obama ha calificado estos sucesos como “una tragedia desgarradora” y como una “llamada de atención” para el conjunto del país, al margen de afinidades políticas. “Esto debería preocuparnos a todos, independientemente de nuestro partido”, subraya el exmandatario.

Las declaraciones hacen referencia, entre otros casos, a la muerte de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años que falleció el pasado sábado tras recibir varios disparos de un agente federal cuando se interpuso entre este y una mujer en plena calle, según informó AP News. El episodio se suma al ocurrido el pasado 7 de enero, cuando Renée Good murió también por disparos de un agente federal, lo que provocó una oleada de protestas en Minneapolis.

Obama reconoce que los agentes federales y de inmigración “tienen un trabajo difícil”, pero insiste en que los estadounidenses esperan que cumplan sus funciones “de manera legal y responsable”. “Eso no es lo que estamos viendo en Minnesota. De hecho, estamos viendo lo contrario”, afirma con rotundidad.

En su comunicado, el expresidente denuncia que las actuaciones de los agentes del ICE responden a “tácticas que parecen diseñadas para intimidar, acosar, provocar y poner en peligro a los residentes de una importante ciudad estadounidense”. Según Obama, estas prácticas han tenido como consecuencia directa “los tiroteos fatales de dos ciudadanos estadounidenses”.

El exmandatario también carga contra la respuesta de la actual administración, a la que acusa de no imponer “ningún tipo de disciplina ni rendición de cuentas” sobre los agentes implicados. Por el contrario, denuncia que el presidente y altos funcionarios “parecen ansiosos por escalar la situación”, ofreciendo explicaciones públicas sobre las muertes de Pretti y Good que, según señala, “no están respaldadas por ninguna investigación seria” y que incluso “son directamente contradichas por pruebas en vídeo”.

“Esto tiene que parar”, sentencia Obama, que reclama a la administración un cambio de rumbo inmediato y una revisión profunda de su enfoque en materia de inmigración y seguridad. En este sentido, pide que el Gobierno actúe de forma constructiva y responsable tras lo ocurrido.

El expresidente concluye su mensaje con un llamamiento directo a la ciudadanía: “En última instancia, depende de cada uno de nosotros, como ciudadanos, alzar la voz contra la injusticia, proteger nuestras libertades fundamentales y exigir que nuestro gobierno rinda cuentas”.

Los hechos que rodearon la muerte de Alex Pretti

El fatal tiroteo que costó la vida a Alex Pretti ocurrió el 24 de enero de 2026 por la mañana en Minneapolis, en medio de una operación de agentes federales de inmigración que se enfrentaban a manifestantes en el centro de la ciudad. Imágenes de video verificadas muestran a Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años, grabando a los agentes con su teléfono mientras estos trataban de intervenir en una protesta. Minutos antes de los disparos, varios agentes lo redujeron en la acera tras un forcejeo, y uno de ellos le aplicó gas pimienta y lo inmovilizó en el suelo. Poco después, se escucharon una serie de disparos —más de una decena en cuestión de segundos— que alcanzaron a Pretti cuando estaba ya controlado por los federales. Los videos contradicen la versión oficial que sostiene que Pretti portaba un arma y actuó de forma violenta, mostrando en cambio que tenía un teléfono en la mano y que su intento fue el de ayudar a una mujer empujada por los agentes.

Tras los disparos, los agentes realizaron maniobras de primeros auxilios sobre Pretti y lo llevaron a un hospital, donde fue declarado muerto horas más tarde. Las autoridades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendieron la actuación de sus agentes alegando que se trató de “disparos defensivos” después de que, según ellos, Pretti se resistiera a ser desarmado; sin embargo, familiares, testigos y representantes locales cuestionan esa versión y señalan la ausencia de evidencia clara de amenaza por parte de Pretti en los videos disponibles. El incidente ha provocado protestas masivas en Minneapolis y en otras ciudades del país, intensificando el debate sobre el uso de la fuerza por parte de las agencias federales de inmigración.

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