En aras de mitigar los efectos económicos de la guerra en Oriente Próximo para los bolsillos de los europeos, la Comisión Europea, al cargo de Ursula Von der Leyen, ha planteado este miércoles una batería de medidas en la que incluye rebajar los precios del transporte público, e incluso su gratuidad, o dar un día de teletrabajo obligatorio en la medida de lo posible, según ha avanzado ElPaís.

Según el borrador del paquete de medidas que el Ejecutivo comunitario planteará a los Estados miembro, se encuentran estas dos posibilidades, las cuales, entre el resto que componen el conjunto de propuestas, serían de carácter temporal y se vincularán a “soluciones a largo plazo”.

Entre otras cuestiones de calado que propone Bruselas, se encuentran vales de energía para los hogares y familias más vulnerables, así como tarifas sociales, reducciones del IVA, incentivos para la autoproducción energética o participación comunitaria, entre otras.

En este sentido, la Comisión ha llegado a situar a España como ejemplo en esta materia por la bonificación al transporte público y, sobre este contexto de guerra en Oriente Próximo, cabe recordar que el Gobierno de Pedro Sánchez logró convalidar en el Congreso de los Diputados el decreto anticrisis dotado con más medidas para frenar el impacto en los bolsillos de los españoles.

Bruselas apuesta por las renovables

Asimismo, Bruselas vuelve a poner el foco en la importancia de las energías renovables como vía resolutiva de la crisis actual, aunque el suministro no esté en riesgo. Según ha señalado la Comisión, y ha recogido el medio citado, la transición energética verde no se refiere únicamente “a una necesidad medioambiental”, sino también a “un imperativo económico, de competitividad y seguridad”, en aras de alcanzar un sistema energético en Europa “descarbonizado y resiliente”.

Bajo esta línea, la Comisión insta a los países miembro a introducir incentivos fiscales y apoyos económicos en la rápida implementación de opciones como bombas de calor, baterías recargables y paneles fotovoltaicos, además de tarifas sociales y subvenciones de este calado para reemplazar las calderas que se alimentan de combustibles fósiles.

Ha destacado Bruselas, en este sentido, que aquellos Estados miembro que han logrado “una alta proporción de energías renovables”, como bien es el caso español, cuentan con “precios de la electricidad inferiores a la media de la UE”, según los técnicos.

Sobre el aumento de los combustibles fósiles

Quizás el mayor impacto de la guerra a nivel económico se ha visto, a corto plazo y a la vista del ciudadano de a pie, en la subida exponencial de los precios de los carburantes. Desde la Comisión Europea, entienden que este escenario actual no será una amenaza inmediata para la seguridad del suministro, aunque estudian de cerca las tensiones y la evolución del coste de los combustibles.

En este sentido, Bruselas ha hecho hincapié en que el gas y el petróleo continúan siendo las fuentes de energía que continúan predominando en la calefacción, los medios de transporte y la industria, lo que afecta de lleno a los países y los precios a nivel mundial.

Para entender la situación en términos numéricos, desde que comenzó la ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el pasado 28 de febrero, hasta la fecha actual, los precios del petróleo en crudo han escalado en un 51%, mientras que los del gas natural en un 85%, que se ha visto a su vez influenciado por el bloqueo del estrecho de Ormuz, enclave del Golfo Pérsico por el que circula el 20% de estos carburantes del mundo.

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