Estados Unidos e Irán podrían estar ante uno de los movimientos diplomáticos más relevantes de los últimos años en Oriente Próximo. Varios medios internacionales, entre ellos CNN, Bloomberg y Al Arabiya, han publicado copias de un supuesto borrador del memorándum de entendimiento que Washington y Teherán prevén firmar en Suiza el próximo 19 de junio. Por ahora, ni la Casa Blanca ni el Gobierno iraní han hecho público el documento oficial, lo que ha alimentado las dudas sobre el alcance real del pacto y sobre si el texto filtrado coincide exactamente con la versión final.

El documento, según las copias difundidas, recoge 14 cláusulas y plantea un alto el fuego inmediato en todos los frentes, incluida la situación en Líbano, la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, un alivio económico sustancial para Irán y la reiteración por parte de Teherán de que nunca fabricará armas nucleares. También contempla un periodo de 60 días de negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo, con posibilidad de prórroga si ambas partes así lo pactan.

El borrador sitúa sobre la mesa una arquitectura de desescalada que combina garantías militares, concesiones económicas y compromisos nucleares, aunque deja sin resolver algunas de las cuestiones más delicadas del conflicto. Entre ellas, el destino del uranio altamente enriquecido, un asunto que las partes habrían decidido abordar en las conversaciones posteriores a la firma del memorándum.

Ormuz, petróleo y dinero: las claves del pacto

Uno de los puntos centrales del texto es el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio energético mundial. Según el borrador filtrado, Estados Unidos se comprometería a levantar el bloqueo naval y a evitar cualquier interferencia u obstrucción contra Irán. Además, debería restablecer el tráfico marítimo en su plena capacidad en un plazo máximo de 30 días y retirar sus fuerzas de las zonas circundantes tras la firma del acuerdo definitivo.

Por su parte, Irán adoptaría medidas inmediatas para garantizar que el tráfico de buques mercantes desde el golfo Pérsico hasta el mar de Omán, y viceversa, pueda reanudarse también en un plazo de 30 días. El texto menciona expresamente la necesidad de eliminar obstáculos técnicos y neutralizar minas, lo que apunta a una situación de elevada tensión militar en la zona.

El apartado económico es otro de los elementos más llamativos. El borrador señala que Estados Unidos, junto con sus socios regionales, elaborará un plan integral para la rehabilitación y el desarrollo económico de Irán, con una financiación mínima de 300.000 millones de dólares. El mecanismo para aplicar este plan se definiría dentro de los 60 días posteriores a la firma.

El memorándum también prevé el fin progresivo de las sanciones que pesan sobre la República Islámica, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, las medidas de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica y las sanciones unilaterales estadounidenses, tanto primarias como secundarias.

En paralelo, Washington concedería exenciones para las exportaciones de petróleo crudo iraní, productos petroquímicos y derivados, así como para servicios relacionados con operaciones bancarias, seguros y transporte. El texto también contempla el desbloqueo de fondos y activos congelados o restringidos de Irán, que quedarían a disposición del Banco Central iraní.

La parte nuclear, sin embargo, queda formulada de manera más ambigua. Irán reiteraría que nunca fabricará armas nucleares, pero el documento no detalla qué ocurrirá con el material enriquecido ni cómo se verificará el futuro del programa nuclear iraní. Esas cuestiones quedarían reservadas para el acuerdo definitivo, lo que ha provocado escepticismo entre analistas y expertos internacionales.

CNN asegura haber obtenido la copia del texto a través de una fuente oficial estadounidense y haberla corroborado con otras fuentes diplomáticas. Aun así, la cadena advierte de que no está claro si el borrador refleja la redacción exacta que se firmará finalmente este viernes en Suiza. Bloomberg ya había apuntado posibles diferencias entre las versiones en inglés y en persa del memorándum, una discrepancia que podría tener consecuencias políticas y jurídicas relevantes.

Desde Irán, la agencia semioficial Tasnim, citando a una fuente cercana al equipo negociador, ha calificado de inexactas las versiones filtradas. Según esa fuente, algunos pasajes publicados, incluido el relativo al estrecho de Ormuz, contendrían errores y omitirían “palabras clave importantes”.

El acuerdo, además, nace bajo la sombra de las amenazas. Donald Trump ha insistido este miércoles en que el memorándum de entendimiento “no es definitivo” y ha advertido de que podría reanudar los bombardeos contra Irán si considera que Teherán no cumple. “Si no me gusta, volveremos a dispararles y a lanzarles bombas”, afirmó durante la cumbre del G7 celebrada en Francia.

Las palabras del presidente estadounidense contrastan con el tono diplomático del texto filtrado y refuerzan la impresión de que el pacto, incluso si llega a firmarse, será extremadamente frágil. Al mismo tiempo, las Fuerzas Armadas iraníes han advertido a Israel de una posible “respuesta militar contundente” si continúan los ataques en el sur de Líbano, tras denunciar 84 supuestas violaciones del alto el fuego en las últimas 48 horas.

El borrador, de confirmarse, podría abrir una vía diplomática de enorme impacto regional. Pero las incógnitas son numerosas: la falta de publicación oficial, las diferencias entre versiones, el futuro del programa nuclear iraní, el calendario real del levantamiento de sanciones y la propia disposición de las partes a cumplir lo pactado.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora