El pasado 8 de junio, el ejército de Marruecos asesinó a tres personas en un ataque con drones en el Sáhara Occidental. Entre estas tres pérdidas, hay una que destaca por su valor simbólico: la de Lahbib Abdelaziz, hijo del fundador e histórico dirigente del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz. El heredero del movimiento de liberación saharaui dio su vida, precisamente, contra la ocupación marroquí, que reabre un conflicto que sigue olvidado por el foco mediático.

Este nuevo acto de crueldad de Marruecos, que somete al pueblo saharaui desde la invasión del territorio en 1975, cuando este aún era provincia española, tiene varias dimensiones, más alla de la muerte de Abdelaziz. Por un lado, el uso de drones de tecnología avanzada por parte del ejército marroquí, en un intento claro de sacar músculo militar ante sus vecinos; y por otro, la posición de países como Estados Unidos, de apoyo a la monarquía marroquí, o de España.

Nuestro país mantiene una responsabilidad histórica con el pueblo saharaui, además del compromiso de descolonización de Naciones Unidas, que sigue pendiente desde hace más de cincuenta años. Sin embargo, un 18 de marzo de 2022, se conocía que Pedro Sánchez había enviado una carta a Mohamed VI, rey de Marruecos, anunciando su apoyo a la propuesta de su país para que el Sáhara se mantenga como un territorio autónomo dentro de la soberanía marroquí.

Hay un elemento subjetivo que es la convicción y el sentido de pertenencia que tiene el combatiente y el ciudadano saharaui, que Marruecos no la tiene

De esta manera, España abandonó su habitual neutralidad entre Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática, en lo que esta última considera como una traición al pueblo saharaui. Esta ha sido la gran mancha a la política del 'No a la guerra' que Sánchez ha defendido, especialmente, a partir del pasado mes de febrero con el inicio de la guerra en Irán. Esto también ha opacado el perfil internacional que ha tratado de construirse el presidente como contrapunto de Donald Trump, así como su apuesta por el derecho internacional en otros casos, como el del genocidio de Israel en Gaza.

Esta posición la comparte Jalil Abdelaziz, militante del Frente Polisario que ejerce como su delegado en Madrid. Y, sobre todo, se trata del hermano del asesinado Lahbib, del que habla como un "ejemplo" de la lucha militar del pueblo saharaui, en su entrevista con ElPlural.com.

PREGUNTA (P): ¿Qué supone este nuevo ataque con drones de Marruecos y la situación que ha venido después?

RESPUESTA (R): Son los ataques contra el pueblo saharaui que ha iniciado una resistencia legítima histórica y en la que ha caído una figura importante dentro de las filas del ejército saharaui, dentro de la dirección del Frente Polisario. Lo cierto es que históricamente el Polisario, y por su propia doctrina y por su propia metodología, son las figuras más prominentes a nivel militar son las que se ganan la legitimidad en terreno. Por lo tanto, son los que, cuando asumen responsabilidades, de mando, son conscientes de que son los primeros que se exponen. Y eso es lo que hace que el Frente Polisario, después de 50 años, sea una organización tan firme y tan fuerte. ¿Por qué? Porque predica, evidentemente, con el ejemplo. Y la caída de Lahbib en combate, al final, no es más que la continuidad a la caída de otros altos mandos militares del ejército saharaui dentro de la guerra que se inició en 1975.

Por lo tanto, no es un hecho de que sea una victoria para Marruecos, sino que es propia y dinámicas de funcionamiento del ejército saharaui. Los mandos dirigen su ejército desde primera línea de combate. Y eso se ha evidenciado en la primera generación del Frente Polisario y ahora mismo se ha trasladado a las nuevas generaciones, en las que la lucha seguía desde terrenos.

P: Esto es a nivel militar, pero a nivel humano, ¿está el Frente Polisario listo para responder y para retomar esa escalada con Marruecos?

R: El Frente Polisario está listo y está dispuesto a defender los derechos del pueblo saharaui, que es su razón de ser, su existencia es esa. Y lo está llevando a cabo ahora mismo desde el ámbito diplomático, desde el ámbito de la resistencia poblacional desde las zonas ocupadas y los campamentos de refugiados y, evidentemente, desde el frente militar. Ahora, dentro de la correlación de fuerza, pues nosotros somos conscientes, y eso a nadie le quepa duda, de que militarmente Marruecos está mucho más armado que nosotros. Pero hay un elemento subjetivo que es la convicción y el sentido de pertenencia que tiene el combatiente y el ciudadano saharaui, que Marruecos no la tiene. Si analizásemos solamente por cuestiones materiales, pues evidentemente el pueblo saharaui no hubiese superado la semana que pronosticó Hassan II cuando invadió el territorio. Dijo que esto es un conflicto que va a durar una semana y se acabó. Evidentemente son 50 años que el pueblo saharaui sigue resistiendo ahí y nadie lo ha podido aplacar. Y el Frente Polisario sigue siendo la única organización político-militar que sigue ostentando la legitimidad en representación del pueblo saharaui en su totalidad.

¿Desde el punto de vista más humano?, pues evidentemente a nadie le agrada perder un hermano

P: Y a nivel moral, ¿cómo sientan estos tres asesinatos?

R: Bueno, son pérdidas humanas, evidentemente. Tienen un impacto a nivel humano directo en las familias, en la población, porque al final no dejan ser tres jóvenes que están en la flor de su vida, que dejan hijos atrás, que son tres figuras muy capacitadas. Pero al final nosotros, los saharauis alimentamos nuestra resistencia también en ejemplo. Decir, por ejemplo, qué tipo de militante necesita el Polisario, qué tipo de militante necesita el pueblo saharaui para poder lograr sus objetivos. Pues al final ellos representan ese modelo. Gente que esté dispuesta a sacrificarse por el bien común, por el objetivo común y por defender la legalidad del pueblo saharaui. Y lo vemos pues ahora mismo, y yo acabo de venir ahora mismo de los campamentos refugiados, he visto a compañeros de mi hermano, he visto gente que ha estudiado con él, gente que ha estado con él en filas militares, personas mayores y personas jóvenes, que al final lo que te dicen es que ese es el modelo por el que nosotros nos sostenemos. Esos son los modelos y esos son los sacrificios que siguen dando valor a nuestra resistencia.

¿Desde el punto de vista más humano?, pues evidentemente a nadie le agrada perder un hermano. Desde el punto de vista más de objetivo común como pueblo saharaui, pues al final nosotros valoramos y honramos a los jóvenes y a todas las personas que se sacrifican por el objetivo común que al final es la dignidad del pueblo saharaui. Y eso no solamente nos surge con estos tres jóvenes, es que históricamente ha sido así. El que entienda un poco la trayectoria militar del Frente Polisario sabe perfectamente que la cantidad de jóvenes que hemos perdido son los que hoy en día sostienen nuestro argumentario. Oye, el pueblo saharaui no se va a rendir y que está dispuesto a entregar la vida si hace falta. El ejemplo práctico es ese.

P: ¿Qué papel ha jugado Estados Unidos?

R: El papel de Estados Unidos es claro actualmente. La administración Trump, su postura en relación al conflicto del Sahara Occidental, no se puede separar de su postura en relación a la legalidad internacional y a los principios de política internacional a nivel mundial. Todo lo que tenga que ver con las resoluciones de Naciones Unidas, todo lo que tenga que ver con el derecho de los pueblos a la autodeterminación no tiene valor, tiene más un sentido de política transnacional. Ellos apoyan a Marruecos evidentemente y quieren abortar el derecho del pueblo saharaui a la determinación. ¿Qué papel está jugando? Evidentemente lo que va a enquistar más el conflicto, mientras que el pueblo saharaui no se le permita su derecho a la autodeterminación. Ahora mismo están apoyando una solución que se enmarque dentro del marco de autonomía, pero a la vez dice que tiene que ser una solución aceptada por ambas partes, el Frente Polisario y Marruecos. El Frente Polisario ha dicho que está dispuesto a abordar cualquier solución, siempre y cuando tenga como respaldo la voluntad del pueblo saharaui.

¿Tiene Estados Unidos un papel positivo en la solución del conflicto acorde a la Carta de Naciones Unidas y a la legalidad internacional? Evidentemente ahora mismo no. Y eso lo que va a hacer es complicar un poco los equilibrios en la región y prolongar el conflicto, que su solución es básica y es muy sencilla y muy clara, que el pobre saharaui decida sobre su futuro. ¿Por qué? Porque está marcado dentro de la agenda de Naciones Unidas como un proceso de descolonización. Por lo tanto, eso es uno de los expedientes a nivel jurídico más claros que existe en la cuenta pendiente de Naciones Unidas. Estados Unidos no hace nada en ese camino que se respeta a la legalidad internacional. Pero bueno, que tampoco es que solamente sea con el Sahara Occidental. Estamos conscientes de que su propia relación con Europa, la propia relación con Oriente Medio, la propia relación con Palestina, el término de legalidad internacional, el término de derecho, el término de justicia, son términos que pasan a su segundo plano.

P: ¿Y España? ¿Qué papel juega?

R: España es más complicado porque, bueno, ustedes sabéis perfectamente que España está haciendo una política de doble rasero. Y eso lo ha denunciado el Frente Polisario de forma pública. Mientras que una parte del mundo aboga por la legalidad internacional y aboga por la Carta de Naciones Unidas como marco de relaciones entre los países, aboga por el multilateralismo y ha tenido posiciones valientes, como en el caso de Palestina, y en su propia relación con Estados Unidos. En el caso del Sahara Occidental todo ese argumentario se le cae. ¿Por qué? Porque simplemente ha hecho una política trumpista. En el caso del Sahara Occidental es de una forma unilateral apoyar una solución que ellos perfectamente saben que no es justa, no es legal y que no va a ser aceptada por el pueblo saharaui. Y ha preferido sacrificar el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui a favor de la dictadura y de las políticas expansionistas de Marruecos.

Pero esa misma postura, tan ingrata, tan poco honorable, cobra mucho más valor cuando asumimos que, o cuando tenemos en cuenta la responsabilidad histórica de España en el conflicto del Sahara Occidental. Si en 1975 había unas dinámicas internas de España que obligaron a España a tener una posición vergonzosa, pues lo que se aspira es que en este proceso democrático que está viviendo España después de 40 años, pues al menos salde parte de esa deuda. Y bien de saldarlo lo que ha hecho es profundizar esa herida con el pueblo saharaui.

P: ¿Y esto supone una traición de España al pueblo saharaui?

R: Sin duda, claro, eso nosotros lo hemos dicho perfectamente, y supone una traición a la propia ciudadanía española. Porque ha adoptado un proceso democrático y la ciudadanía española sigue estando muy vinculada al pueblo saharaui dentro del marco de sus capacidades y responsabilidades, pero también supone una traición a los propios principios democráticos por los que aboga el propio Gobierno español. Y supone también una traición a los propios socios que están sosteniendo este Gobierno. Por lo tanto, no solamente el pueblo saharaui, sino que la traición tiene varias dimensiones.

PHablando de los socios, cuando el ministro Albares se limitó a pedir "prudencia", la diputada Tesh Sidi respondió lo siguiente: "El ala socialista es el mejor lobby de Marruecos en España. Tampoco esperábamos que la embajada de Rabat en Ferraz condenara nada". ¿Usted piensa lo mismo?

R: Bueno, yo creo que la expresión de Tesh es la que comparte muchísima gente en España, tanto de oposición como socio del gobierno y como ciudadanía de opinión pública. ¿Cuál es el problema que tiene el Partido Socialista Obrero Español con Marruecos? Cuál es el nivel de sometimiento en el que ya afecta la propia soberanía de España, la propia soberanía del gobierno de España ante un país vecino que su política de vecindad siempre ha estado marcada por el chantaje y por las concesiones ilimitadas. Ahora, eso lo deben exigir los socios del Gobierno y lo deben exigir la propia soberanía española. Que el PSOE aclare qué tiene que hacer Marruecos para que España asuma una postura de firmeza ante un vecino que es incómodo para todos los países de la región.

Nosotros como saharauis lo que exigimos es que se condene, que asuma su responsabilidad y que deje ya esa política de sometimiento con Marruecos a costa del pueblo saharaui. No estamos en contra de una relación de vecindad. Sabemos perfectamente que las relaciones de vecindad son obligatorias. Nadie puede mudar un país de lugar geográfico, pero que esa relación de vecindad no sea a costa del pueblo saharaui, no sea a costa de pisotear el pueblo saharaui de forma constante y reiterada.

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