Isabel Díaz Ayuso trata a trompicones de salir de la crisis de los áticos en la que está sumida desde hace ya más de una semana. La presidenta de la Comunidad de Madrid, que justificó la decisión de su Gobierno de comprar el ático de lujo en Chamberí, defiende ahora también el volantazo que dio su número dos cuando se destapó el escándalo. En plena vorágine por la opacidad con la que había llevado a cabo la operación Planifica Madrid, el consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, anunció que se pondría a la venta, y que el dinero se destinará a los afectados por los incendios. 

Más concretamente, el portavoz del Gobierno de Ayuso anunció la puesta en venta de este ático de 481 metros en el paseo del General Martínez Campos, y de otros cuatro inmuebles en propiedad de Planifica situados en la Gran Vía. En total, Martín cifró el total que esperaba recaudar la agencia autonómica, dependiente de su Consejería, entre 20 y 22 millones de euros, que se destinarían a la reconstrucción de la Sierra Oeste madrileña tras los incendios de las últimas semanas. 

En lugar de ser transparente y publicar los detalles que se siguen sin conocer, el Ejecutivo regional trató de usar la crisis de los incendios para salir del aprieto por haber ocultado durante tres meses la compra de un piso de lujo sin licencia de oficina para que Ayuso lo utilice como despacho mientras duran unas obras en la Puerta del Sol de las que no habían informado. Sin embargo, con la ley en la mano, la operación plantea una serie de inconvenientes para que esta solución, que no ha terminado de cerrar una crisis inédita para la presidenta, se lleve a cabo. 

Los problemas de Planifica Madrid

La Comunidad de Madrid adquirió el lujoso piso a través de Planifica, una entidad autonómica que comercializa suelo público, por 6,3 millones de euros. La cifra solo se conoce gracias a que la publicó El País este miércoles, ya que sigue sin figurar en su portal de transparencia. Pero, aparte de eso, igual que realizar la operación por esta vía le aportó a la Administración una serie de beneficios, supondrá una enorme dificultad a la hora de cumplir la promesa de destinar la venta a los incendios. 

Cuando Planifica compró el ático, en abril, evitó una serie de procedimientos de control que permitieron que la operación permaneciera oculta hasta el pasado miércoles. La clave está en la forma jurídica de la entidad, que es la de sociedad anónima de titularidad pública. Esto quiere decir que, aunque su control recae sobre la Consejería de Presidencia –como “medio propio personificado y servicio técnico” del Gobierno regional de “naturaleza instrumental”, según sus estatutos-, a la hora de gestionar su patrimonio funciona como una empresa privada. 

En otras palabras, Planifica Madrid no transfiere sus fondos de directamente a la Comunidad de Madrid, por lo que, si se venden los cinco pisos, el dinero no va inmediatamente a las arcas públicas, sino que se queda en la cuenta de la agencia hasta final de año. El papel de la Administración regional es, en la práctica, el de un accionista mayoritario –en este caso, con el 100% del capital- que toma las decisiones, pero que no puede recibir su parte de los beneficios hasta que acabe el ejercicio. 

Esto quiere decir que, en el mejor de los casos, el dinero no empezaría a llegar a los afectados en la Sierra Oeste en ayudas hasta enero de 2027, pero es que tampoco es seguro que vaya a salir de la venta de los pisos. El segundo problema es que, si Planifica cierra el año en pérdidas, la Comunidad de Madrid no recibirá ese dinero. Además, si el balance da beneficios, aún hay que restar posibles deudas para que se puedan repartir dividendos. 

Planifica Madrid deberá especular con el ático

La fórmula parece fácil, y ya la adelantó el propio consejero: “Lo hacemos como suele hacerse con las empresas públicas, como se hace a través de Planifica Madrid, pero también a través de Canal de Isabel II, y es con el reparto de dividendos. Ese reparto de dividendos lo que nos va a permitir es incrementar la recaudación de la Comunidad de Madrid”, dijo Martín. 

Lo que igual no tuvo en cuenta el portavoz de Ayuso es que los 6,3 millones que Planifica pagó en abril por el ático salieron también de sus cuentas, que además no contemplaban ese gasto en sus presupuestos ni recibieron ninguna extensión de crédito por parte del Consejo de Gobierno de la región. Es más, al precio de compra –acorde a un ático de lujo en Chamberí, una de las zonas más privilegiadas de Madrid-, hubo que sumar unos 100.000 euros de honorarios de agencia, y otros 378.000 del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que se tuvo que pagar, precisamente, al tratarse de una sociedad mercantil. 

Esto quiere decir que, para que la compraventa sume beneficios a Planifica –o, mejor dicho, no suponga pérdidas-, la agencia deberá vender el ático por un precio más alto que al que lo compró hace solo cuatro meses. El precio final que pagaron, sumando todo, está en torno a los 6,8 millones, por lo que, como mínimo, se deberá cerrar en esa cifra para que sume a lo que pretende destinar la Comunidad de Madrid de los dividendos que reciba a final de año. En otras palabras, Planifica deberá especular con la vivienda, subiendo su precio de mercado casi un 8% en apenas unos meses.

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