El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, anunciaba el pasado lunes, a última hora, que las elecciones, previstas en un principio para el mes de junio, tendrían lugar finalmente el 17 de mayo, una fecha que justificaba porque considera que es la propicia para la “máxima participación posible”.

Una opinión que difiere mucho de la de la candidata por el PSOE, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien alude a “dos motivos” por los cuales Moreno Bonilla lleva a cabo este movimiento. El primero “porque la crisis de la sanidad pública se lo lleva por delante, y el segundo “porque teme el repunte del PSOE”.

Pedro Sánchez, obligado a mover ficha

Más allá de la clave autonómica, la decisión del presidente andaluz obliga a Pedro Sánchez a mover el equipo de Moncloa, concretamente a relevar a Montero como número dos del Ejecutivo, persona de máxima confianza y de las que más responsabilidad tenía en el seno del Gobierno.

Es lógico pensar que el máximo responsable de Moncloa tiene un plan desde el momento mismo en el que decidió que una de las políticas que ha estado en todas las negociaciones se postulara como candidata en su tierra natal, la cosa es que nadie sabe por dónde pasa exactamente ese plan.

Si bien, como suele ocurrir en esos casos, sí hay especulaciones, algunas de las cuales cobran más relevancia que otras. En este caso, seguramente la que más se acerque a la realidad sea que Félix Bolaños, ministro de Presidencia, aumente su poder, según cuenta en las últimas horas el diario El País. Esto tendría sentido en tanto en cuanto sería él quien tendría que liderar en solitario las negociaciones que hasta el momento hacía con su compañera.

El ascenso de Bolaños es casi seguro, lo que no lo es tanto es si llegará o no a ser vicepresidente primero, aunque también sería apropiado si se tiene en cuenta el esquema de Moncloa: ya controla el Consejo de Ministros y tiene funciones, aunque sin serlo, casi de vicepresidente. No es un aspecto menor, por otro lado, que este puesto siempre lo ha ocupado una mujer durante los gobiernos de Sánchez.

Carlos Cuerpo suena para las funciones económicas

En lo que respecta a las gestiones económicas, el nombre que más se repite es el del ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Se trata de un hombre que no viene del partido, sino que ha ido escalando como experto con Nadia Calviño como ministra hasta que logró sucederla.

Desde entonces, ha ido ampliando su poder y dándose más a conocer; y también el líder del Ejecutivo ha demostrado tener más confianza en él. Así lo demuestra, por ejemplo, que en las últimas semanas haya capitaneado las conversaciones con empresarios, sindicatos, o las explicaciones de las medidas para paliar los efectos de la guerra en Irán.

A nivel partido, Cuerpo es también, por ejemplo, el que más ha entrado en el cuerpo a cuerpo con Yolanda Díaz por cuestiones ideológicas, especialmente en temas que sí competen al Gobierno como la reducción de la jornada laboral. Con todas las cartas sobre la mesa, parece el relevo natural.

Las dudas que quedan el tintero son, por lo tanto, si Sánchez buscará a una mujer para la vicepresidencia primera y, en caso afirmativo, quién será -no escapa que, recientemente, Sánchez apostó por dar más visibilidad a Elma Sáiz poniéndola como portavoz-; y, por encima de ello, si el movimiento que adopte se limitará a sustituir a Montero o aprovechará para acometer una remodelación más amplia como esperan algunos sectores de la formación. En Moncloa dejan claro que esto último no está en los planes.

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