Vivir en la costa española es cada vez más caro. El precio de la vivienda continúa al alza en buena parte del litoral mientras la creciente presencia de segundas residencias y alojamientos vacacionales reduce la oferta disponible para quienes buscan un hogar habitual. Una combinación que está agravando las dificultades de acceso a la vivienda para la población local y que, según los expertos, amenaza con expulsar progresivamente a los residentes de determinadas zonas.
Son algunas de las conclusiones del informe Vivienda en Costa 2026, elaborado por la consultora inmobiliaria Tinsa by Accumin, que analiza más de 250 municipios del litoral español agrupados en 51 zonas de 22 provincias, tanto de la Península como de las islas.
Los datos muestran la magnitud del encarecimiento. En el primer trimestre de 2026, el precio medio de la vivienda en los municipios costeros, excluidas las capitales de provincia, alcanzó los 1.992 euros por metro cuadrado, un 13,5% más que un año antes. El incremento se sitúa cerca del registrado por el conjunto del mercado nacional, donde la vivienda se encareció un 14,5%.
La situación es todavía más acusada en el segmento vacacional. La vivienda destinada a este uso alcanza un valor medio estimado de 3.150 euros por metro cuadrado, un 11,6% por encima de la media nacional.
El esfuerzo para comprar llega al 40% de la renta
El incremento de los precios tiene una consecuencia directa sobre los residentes. Según Tinsa, el esfuerzo necesario para comprar una vivienda en las zonas costeras ya alcanza el 40% de la renta disponible, cinco puntos por encima del 35% considerado como nivel recomendado.
La presión es especialmente intensa en algunos territorios. En Baleares, el esfuerzo alcanza el 59%, mientras que en las costas de Málaga llega al 57% y en Alicante al 46%.
Uno de los principales factores detrás de esta evolución es el peso creciente de la segunda residencia. Las zonas en las que primera y segunda vivienda funcionan ya como un único mercado han pasado del 8% al 20% en apenas un año. Además, en el 61% de las áreas analizadas la segunda residencia está distorsionando el mercado de primera vivienda, elevando los precios y reduciendo la oferta tanto de obra nueva como de segunda mano, tanto en venta como en alquiler.
El porcentaje ha aumentado desde el 54% registrado el año anterior. Una tendencia que, según apuntan los expertos, es indiciaria de un agravamiento del acceso a la vivienda para la demanda local, ante el mayor poder adquisitivo de quienes buscan vivienda vacacional y la rentabilidad de los alquileres de temporada.
El informe apunta además que la oferta de obra nueva continúa siendo escasa y se orienta mayoritariamente al segmento vacacional, mientras parte de la vivienda usada está pasando de tener un uso habitual a destinarse al alquiler turístico.
Aunque el mercado muestra signos de posible moderación en algunos puntos, el recorrido alcista sigue siendo amplio, ya que el 77% de las zonas estudiadas todavía presenta margen para nuevas subidas de precios.
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