El Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valencia ha enviado una carta al Papa Francisco pidiéndole que cuando venga a España “no olvide que pisará una tierra donde 120.000 personas aún siguen tirados como perros en las cunetas". El escrito viene motivado por las palabras del Pontífice durante el Ángelus del día 2 de noviembre Conmemoración de los Fieles Difuntos. Francisco en su alocución en la plaza de San Pedro dijo esta frase: “Recordemos a los anónimos que descansan en fosas comunes” y añadió:“La muerte no tiene la última palabra”.

“Me decido a escribir a Su Santidad para agradecerle esas palabras desde un país como España donde incluso miembros de su Iglesia forman en las filas de quienes se sienten aún vencedores de una guerra lejana y siguen empeñados en matar por segunda vez a centenares de miles de personas, sabedores de que la muerte definitiva llega cuando también se mata el recuerdo y la memoria, cuando ya nadie habla de ellos”, firma el escrito al Santo Padre Matías Alonso, como coordinador del GRMHV.

“Los anónimos en las fosas”
El Papa se había expresado así: "Recordemos a las víctimas de la guerra y de la violencia; muchos “pequeños” del mundo sometidos al hambre o la miseria. Recordemos a los anónimos que descansan en fosas comunes. Recordemos a los hermanos y hermanas asesinados porque eran cristianos".

“La muerte no tiene la última palabra”
“La muerte no tiene la última palabra sobre la suerte del ser humano porque el hombre está destinado a una vida sin límites. Recordar a las personas que ya no están entre nosotros, acudir a sus sepulcros y rezar por ellos denota esta certeza de que la muerte no es el final”, añadió Francisco quien recalcó: "Es Jesús quien ha revelado que la muerte del cuerpo es como un sueño del que Él mismo nos despierta".

Actos en cunetas y barrancos
Matías Alonso recuerda en su misiva que mientras el Papa exponía estas reflexiones, en España millones de personas intentaban preservar este recuerdo “en humildes actos en cementerios, cunetas y barrancos”. Y añadía: “En ellos, un puñado de personas evocábamos esa idea para que no triunfen quienes se empeñan en que la muerte sí tenga la última palabra”.

Asesinados por la intolerancia
Ante la anunciada visita de Su Santidad a España, el coordinador del GRMHV explica al Papa que los desaparecidos cuyos restos se encuentran desperdigados por la geografía nacional “también son difuntos, asesinados por haber profesado valores prohibidos por el odio y la intolerancia que se adueñaron de aquellos Gobierno europeos de los años 30 y 40”.

La Iglesia negó la paz
“Ahora que se habla de pobreza os diré que conozco ancianos que de repente vieron llegar a sus vidas, juntas, la muerte de su niñez junto a la de su padre, madre o hermanos; la pobreza o la exclusión…aún el acoso infame y cobarde por parte de poderes que no respetaban ni siquiera sus crueles leyes, demasiadas veces con el auxilio de parte de una Iglesia que negó la Paz, la Piedad y el Perdón a más de la mitad de su rebaño”, expone Alonso.

El poder de Epulón
Parafraseando el Evangelio de San Lucas y la parábola del rico Epulón que fue al infierno y el pobre leproso Lázaro que llegó al cielo, el coordinador del grupo de memoria histórica le dice al Papa que sus palabras suenan en España a atrevimiento para el rico Epulón “que monta de nuevo su poder sobre el olvido de unos y el culto a otros con grandes montajes que escandalizan a las personas decentes recordando épocas pasadas”.

País líder en desapariciones forzadas
“Cuando venga, recuerde Su Santidad que pisará el suelo del país líder en desapariciones forzadas en todo el mundo occidental, donde toda una legión de ancianos sin esperanza van desapareciendo sin un lugar donde honrar lo que simplemente es un recuerdo, sin un nombre escrito junto al que depositar las flores que ayer pudieron depositar millones de personas junto a sus seres queridos”, continúa.

“Acuérdese de las víctimas”
Matías Alonso afirma aquí que estas víctimas vivas “molestan a Epulón y a sus amigos, testigos vivos que evitan que la muerte sembrada por los padres y abuelos de Epulón tenga la última palabra”. Y recomienda: “Acuérdese de ellos también cuando hable en los grandes tumultos que le montarán”.

El asunto de la beatificación de mártires
También señala la carta que quizás inadvertidamente otras palabras del Papa fueron utilizadas en el acto oficiado por Rouco Varela de macrobeatificación de mártires “en una gran ceremonia donde sólo se habló de unas víctimas y ninguna esperanza se dio a las otras”, haciendo referencia a que estos beatos pertenecían al ámbito nacional que protagonizó el golpe de estado y que la alocución del Papa no hizo referencia a las víctimas del golpe o de la dictadura.

Esperanza en Francisco
Tras este paréntesis, la carta saluda las palabras que este día 2 de noviembre pronunció el Papa: “bienvenidas sean. Nos hacen concebir esperanzas de contar con su Iglesia para ir cerrando heridas en una España donde tienen especial significado. Si llegan a este colectivo, por primera vez sentirán que alguien vierte bálsamo en lugar de sal y vinagre en sus antiguas heridas abiertas cuando ya en nuestro país no había guerra alguna”.

“Ayúdenos a cerrar heridas”
La carta termina con un ruego: “Ayúdenos a conseguir la igualdad en el recuerdo, a cerrar miles de heridas aún abiertas en el corazón de los humildes y a reconciliarnos con nuestra memoria”. A las cinco y media de la tarde de este martes, el Grupo para la recuperación de la memoria histórica depositó la carta en la oficina de Correos con destino al Vaticano.